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martes, 28 de junio de 2016
POLÍTICA / Elecciones Generales 2016: el cambio fallido
Tras los resultados electorales del 26-J, y con la perspectiva que da lo recorrido desde el 20-D, la única conclusión es que el cambio ha fracasado, defraudando las grandes esperanzas de tener un Gobierno honrado, progresista, mejor. No era fácil, lo sabíamos, pero no hubiera sido tan complicado si los partidos del cambio potencial hubiesen estado a la altura de las circunstancias. El muy deseable Gobierno de izquierdas en torno a PSOE y Podemos se ha demostrado no sólo que era de muy complicada gestión (dependiente de partidos independentistas, añadiendo una inestabilidad más, cuando la prioridad de las urnas era social mucho más que territorial) sino que importantes facciones de ambos partidos no lo deseaban. Los moderados del PSOE preferían echarse en brazos de Ciudadanos, y vencieron; los radicales de Podemos ansiaban básicamente el sorpasso a los socialistas y alejaron el foco de lo importante: las personas desfavorecidas por la crisis y por el (mal)Gobierno del PP. Por eso, los tres partidos del cambio han sido castigados el 26-J y el PP ha salido beneficiado a pesar de estar metido en el lodazal de la corrupción.
La única opción posible de cambio tras el 20-D era el tripartito de PSOE-Podemos-Ciudadanos. No había otra tan sólida. Tenía apoyos fuertes en el Parlamento y abarcaba las distintas sensibilidades de la sociedad. Porque cambio no hay sólo uno, puede haber varios, distintos enfoques... Es lo que expresó la gente votando como lo hizo, no dando mayoría a ninguno y, al mismo tiempo, oportunidades a todos. Pero el PSOE de Pedro Sánchez se entregó muy rápidamente a un pacto ridículo de reformillas con Ciudadanos que sabía que no podría ser asumido por Podemos. Es de primero de negociación que si realmente quieres sumar a alguien a un pacto no le puedes imponer las condiciones. Nunca quisieron tal pacto. Ciudadanos, por su parte, ha mostrado a un Albert Rivera cada vez más extremo en sus ataques contra Podemos, acudiendo al efectismo fácil pepero de recurrir a Venezuela, que estuvo en la mesa más tiempo que sus propuestas de nuevo país. Lejos de su autocacareado centrismo. Por tanto, al comportarse como filial del PP, Ciudadanos ha trasvasado buena parte de su apoyo al original. Y Podemos, con un Pablo Iglesias altanero y bravucón, sólo ha conseguido asustar incluso a sus propios votantes (y a los potenciales). Sobrado de autoconfianza, pensó más en adelantar al PSOE que en ayudar a arreglar el país. Sólo el pacto con IU ha salvado a Podemos de un mayor castigo. Se puede calcular que aproximadamente un 70-80% de los votantes de IU ha podido dar su voto a Podemos (bastante menos en zonas como Madrid o Asturias), pero no ha sido suficiente para detener la sangría que los propios dirigentes de Podemos han creado.
Y con los retrocesos de PSOE (de 5,5 a 5,4 millones), de Podemos+IU (de 6,1 a 5 millones) y de Ciudadanos (de 3,5 a 3,1 millones), ¿qué ha quedado? Pues una alfombra roja para el PP, que ha aumentado de 7,2 a 7,9 millones. Mucha gente ha olvidado los recortes y la corrupción del PP debido a la incompetencia de las alternativas. Y ahora sólo queda que se echen la culpa entre sí... Triste cómo se ha frustrado el cambio por los intereses partidistas de PSOE, Podemos y Ciudadanos. Los tres son igualmente culpables.
Eso sí, veamos qué pasa ahora, porque Rajoy no tiene ni mucho menos asegurada la investidura. Recordemos que vivimos en un sistema parlamentario en el que se requiere la mayoría de la Cámara. Y el PP no tiene muchos amigos... Sus 137 diputados son la segunda menor mayoría de la democracia, tras la del 20-D. Así que las cosas siguen sin estar fáciles. Pero, al menos, esta vez, Rajoy tendrá que dar la cara, ya no tiene excusa. Entonces veremos si no se le borra la sonrisa. El PSOE ya ha dicho que ni le votará ni se abstendrá y Ciudadanos lanza balones fuera (como siempre). Y sin al menos la abstención del PSOE, Rajoy no tiene nada que hacer. Pero, ¿se harán los socialistas el hara-kiri?
domingo, 20 de diciembre de 2015
POLÍTICA / Elecciones Generales 2015: el cambio y su complicada gestión
Los datos son claros: los partidos del cambio político en España, Podemos y Ciudadanos, han revolucionado por fin el el Congreso de los Diputados. Lo que ya se avanzó en las municipales, se ha concretado definitivamente a nivel nacional. Otra cosa es que la gestión de dicho cambio sea fácil, que no lo será. Pero hay que acostumbrarse a que, de momento, hay una mayor pluralidad (y nuevas maneras y necesidades) en el espectro de diputados de ámbito nacional y, por tanto, hay que aprender a hacer política de pacto YA. El bipartidismo ha caído del 73,4% al 50,7% en cuatro años y los dos partidos del cambio han logrado el 34,5%. Desde la nada. Nada menos. El movimiento popular del 15-M (de mayo de 2011), el hastío generalizado la corrupción sistémica y los tremendos daños sociales de esta crisis (que empezó como económica y ha crecido hasta tener consecuencias en todos los planos) han conseguido entrar en el Congreso, en las instituciones, por la puerta grande. Y ahora es el momento de materializarlas. La lucha va a ser dura, porque la victoria no ha sido completa sino parcial, aunque importantísima. Pero de aquí debe salir un país mejor.
Un primer análisis, de tipo ideológico tradicional, nos puede llevar a ver las dificultades de los resultados. El espectro del centro a la izquierda (PSOE, Podemos e IU) ha ganado con el 46,4% de los votos y 161 escaños, pero el centro-derecha, aunque ha obtenido el 42,7%, ha alcanzado 163 escaños. Las alternativas son el (también típico y funesto) recurso de acudir a los partidos nacionalistas (algunos ahora independentistas), pero esa supuesta alianza, que giraría en torno a la izquierda, se antoja demasiado compleja. En cualquier caso, el pacto de investidura se da con más síes que noes y, por tanto, no se necesita firmar ningún compromiso, sólo recabar más votos favorables que contrarios. Este panorama es más asequible para un hipotético Gobierno de PSOE (único de los dos partidos tradicionales dispuesto a los cambios) con apoyo de Podemos e IU y consentimiento de otros minoritarios.
Por otro lado, las cosas se pueden ver bajo un prisma diferente, nuevo, más propio de los tiempos que corren y del cambio que los votantes han expresado. Un Gobierno de PSOE con apoyo de Podemos y Ciudadanos -e IU, claro- (avalado con el 60,3% de los votos y 201 escaños) para acometer las más importantes y necesarias reformas imprescindibles que necesita este país. Por el bien de todos. El PSOE está moralmente autorizado como cabeza de la oposición. Pero su posición es la que es y debe oír más que nunca las demandas de Podemos y Ciudadanos, de mucha gente, en fin. En cualquier caso, no será fácil. Hay que aprender a hablar, a negociar, a pactar... Sin mirar beneficios propios sino el del conjunto de España. Para salir de esta crisis como un país mejor.
Lo que parece claro es que el PP es muy improbable que gobierne. Aunque es la primera fuerza, tras sufrir, eso sí, un tremendo varapalo de 3,7 millones de votos menos, está manchado por la corrupción y se ha enemistado con todos los partidos, con lo que (casi) nadie le ofrecerá pactos. Eso sí, su mayoría absoluta en el Senado le permitirá retrasar la aprobación de leyes y bloquear las necesarias reformas constitucionales.
Por cierto, sobre los resultados de IU, que ha obtenido más de 900.000 votos pero sólo 2 diputados, hay que tener en cuenta que, en Cataluña y Galicia, se presentaba aliada con Podemos, que es el partido que se ha adjudicado esos resultados. Esto debe llevar a una reflexión en torno a la integración total de listas Podemos-confluencias-IU. Si se hubiese presentado conjuntamente, este bloque hubiera obtenido 85 escaños, con lo cual el Gobierno con el PSOE hubiera sido fuerte.
Un primer análisis, de tipo ideológico tradicional, nos puede llevar a ver las dificultades de los resultados. El espectro del centro a la izquierda (PSOE, Podemos e IU) ha ganado con el 46,4% de los votos y 161 escaños, pero el centro-derecha, aunque ha obtenido el 42,7%, ha alcanzado 163 escaños. Las alternativas son el (también típico y funesto) recurso de acudir a los partidos nacionalistas (algunos ahora independentistas), pero esa supuesta alianza, que giraría en torno a la izquierda, se antoja demasiado compleja. En cualquier caso, el pacto de investidura se da con más síes que noes y, por tanto, no se necesita firmar ningún compromiso, sólo recabar más votos favorables que contrarios. Este panorama es más asequible para un hipotético Gobierno de PSOE (único de los dos partidos tradicionales dispuesto a los cambios) con apoyo de Podemos e IU y consentimiento de otros minoritarios.
Por otro lado, las cosas se pueden ver bajo un prisma diferente, nuevo, más propio de los tiempos que corren y del cambio que los votantes han expresado. Un Gobierno de PSOE con apoyo de Podemos y Ciudadanos -e IU, claro- (avalado con el 60,3% de los votos y 201 escaños) para acometer las más importantes y necesarias reformas imprescindibles que necesita este país. Por el bien de todos. El PSOE está moralmente autorizado como cabeza de la oposición. Pero su posición es la que es y debe oír más que nunca las demandas de Podemos y Ciudadanos, de mucha gente, en fin. En cualquier caso, no será fácil. Hay que aprender a hablar, a negociar, a pactar... Sin mirar beneficios propios sino el del conjunto de España. Para salir de esta crisis como un país mejor.
Lo que parece claro es que el PP es muy improbable que gobierne. Aunque es la primera fuerza, tras sufrir, eso sí, un tremendo varapalo de 3,7 millones de votos menos, está manchado por la corrupción y se ha enemistado con todos los partidos, con lo que (casi) nadie le ofrecerá pactos. Eso sí, su mayoría absoluta en el Senado le permitirá retrasar la aprobación de leyes y bloquear las necesarias reformas constitucionales.
Por cierto, sobre los resultados de IU, que ha obtenido más de 900.000 votos pero sólo 2 diputados, hay que tener en cuenta que, en Cataluña y Galicia, se presentaba aliada con Podemos, que es el partido que se ha adjudicado esos resultados. Esto debe llevar a una reflexión en torno a la integración total de listas Podemos-confluencias-IU. Si se hubiese presentado conjuntamente, este bloque hubiera obtenido 85 escaños, con lo cual el Gobierno con el PSOE hubiera sido fuerte.
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sábado, 18 de febrero de 2012
POLÍTICA / Las trampas de la reforma laboral del PP

Desde hacía un tiempo ya corría el runrún de que era imprescindible reformar el mercado de trabajo para crear empleo. Bonita manera de esconder las intenciones reales: bajar el sueldo a los trabajadores, despedirlos más barato, contratarlos con menos derechos, dar todo el poder al empresario. Primera mentira: ¿era imprescindible tomar estas medidas para luchar cotra el paro? Obviamente, no. La legislación laboral que se acaba de abolir era con la que se alcanzó el nivel de paro más bajo de la historia de España: 8,5% y 8,3% en 2006 y 2007, respectivamente. Y tanto entonces como ahora, no eran ni son las normas del trabajo las principales responsables de crear o destruir empleo. Nunca lo han sido. De hecho, las mismas leyes siempre han dado resultados desiguales en distintas comunidades autónomas: siempre ha habido más paro en Andalucía que el País Vasco. ¿Es la legislación laboral o son otras causas? La estructura productiva y la tradición empleadora de una zona concreta parecen ser muchísimo más determinantes. De la misma forma, la activación económica de España es la que produce puestos de trabajo, no la legislación laboral. Esto son patrañas que se venden desde ciertos cargos interesados: CEOE y demás organizaciones empresariales, que les interesa reducir al máximo los costes (es decir, derechos de sus trabajadores) para potenciar sus beneficios (cuando vuelvan, si es que se han ido); así como políticos y economistas liberales en España, Europa y el mundo, que, aprovechando la crisis y el miedo de la gente, desean dar forma a un mundo hecho a su medida, en el que los trabajadores no frenen la opulencia de grandes (y no tan grandes) empresarios e inversores despiadados que atenazan la economía de países enteros ante la pasividad de unos dirigentes políticos sin carácter, desorientados y sobrepasados por las circunstancias, más atentos a escuchar las voces de los poderosos mercados que de sus propios pueblos.
Evolución del desempleo en España.Así las cosas, veamos las consecuencias de la reforma laboral que ha elaborado (y aprobado con su mayoría absolutista) el PP. En primer lugar, mientras culpabiliza al trabajador -supuesto holgazán que no piensa nada más que en el absentismo laboral y supuesto ladrón que cobra el derecho de paro- entrega dinero al empresario para animarle a contratar, en la confianza de que podrá despedir sin ningún tipo de indemnización. En segundo lugar, con la excusa de la competitividad, permite al empresario reducir a voluntad la nómina de sus actuales empleados, que pierden sus derechos sin más alternativa que ser despedidos (más baratos, claro). Tercero, abarata el despido para todos los trabajadores (lleven en el puesto poco u mocho tiempo), pasando la indemnización de 45 a 20 días por año trabajado y el tope de 42 a 12 mensualidades. Aquí está el truco: aunque se dice que la indemnización por despido pasa de 45 a 33 días (y el tope de 42 a 24 mensualidades), y se contabilizan 45 hasta ahora y 33 a partir de ahora, dicho caso sería el de un despido improcedente. Pero el Gobierno del PP ha facilitado enormemente el despido procedente de 20 días, al que cualquier compañía podrá acogerse alegando una bajada de ventas durante tres trimestres consecutivos. ¡¿Y qué empresa no podrá aducir esto ahora mismo?! Con lo que, en la práctica, la mayor parte de los empresarios se podrá acoger a pagar sólo 20 días a trabajadores que lleven en su puesto 5, 10, 20 o 30 años. El trabajador pierde así, de repente, todos sus derechos acumulados después de tanto tiempo. Y cuarto, se facilita enormemente la adopción de EREs, al no ser necesario un permiso, y se da pie a que por primera vez se efectúen despidos colectivos en el sector público.
domingo, 20 de noviembre de 2011
POLÍTICA / El peligro de las mayorías absolutas
No me gustan las mayorías absolutas. Primero ilusionaron y luego decepcionaron las de Felipe González; y directamente aterró la de José María Aznar (donde por ahí andaba Rajoy). Y es que el dominio total de los resortes políticos suele acabar generando soberbia en la acción y corrupción en la gestión. Constato experiencias históricas previas. Espero sinceramente que Mariano Rajoy aborde con humildad su enorme y complicada tarea, a pesar de que sus recetas contra la crisis (que son desgraciadamente las dominantes en Europa) son claramente erróneas: los economistas con sentido así lo indican. El mapa político español genera cuando menos temor: que un solo partido como el PP disponga de un poder tan amplio (en la mitad de los municipios, en 11 de las 17 comunidades autónomas y ahora en el Gobierno), sin contrapeso efectivo, es una malísima noticia. Pero, sobre todo, porque no es el deseo exacto de los ciudadanos.
De contar con un sistema proporcional (y no el mayoritario derivado de la Ley D'Hont), el PP habría vencido pero no de forma tan arrasadora, ni mucho menos: con 156 escaños. El PSOE, 100. Y partidos políticos nacionales como IU y UPyD, que han sobrepasado el millón de votos, tendrían una voz más clara, con 24 y 16 escaños, respectivamente, exactamente reflejo fiel de lo que quieren los votantes. Pero a los grandes partidos no les interesa cambiarlo. En su momento, ha beneficiado al PSOE, ahora al PP. Consecuencia: nuestro actual sistema electoral genera situaciones como la que hemos empezado a vivir, de dominio absoluto. ¿Y eso en qué nos beneficia?
Estaba claro que se iba a castigar al PSOE debido a la crisis. Aunque el colapso financiero-inmobiliario no sea estrictamente culpa de dicho partido ni habrían cambiado demasiado las cosas si Zapatero hubiera reaccionado seis o doce meses antes. El problema es del sistema económico occidental (llamémosle capitalista o de mercado) y hasta que esto no se asuma no se podrá solucionar convenientemente, y Rajoy no tiene pinta de entenderlo. Fueron el exceso de financiación bancaria y el boom inmobiliario los que causaron un crecimiento ilusorio e irreal que nos hizo creer que éamos una potencia cuando lo que hacíamos era avanzar más rápido al abismo. Y esto lo iniciaron las políticas neoliberales del PP de Aznar y lo mantuvieron las mismas medidas del PSOE de Zapatero, que sólo fue coherente en una cosa: "ya que hay dinero", se dijo, "creemos un magnífico y noble Estado del Bienestar". Decisión impecable y totalmente loable. Zapatero consiguió la menor cifra de paro, por debajo del 8%, y nuestro crecimiento nos llevaba al G-20, mientras se hacía muy especial hincapié en multitud de medidas sociales. Pero España era un gigante con pies de barro. Desde 1998 a 2007, lo vivido aquí era una fantasía. Un caso parecido a Irlanda. Nadie lo vio ni lo quiso ver. Y ahora el que está arriba lo paga. Y la alternativa es dar el control total al otro, al que lo empezó todo. Que Merkozy nos ampare.
viernes, 22 de julio de 2011
POLÍTICA / La dimisión de Camps o por qué a los políticos les gusta el poder
Con la dimisión de Francisco Camps (ver foto) como presidente de la Generalitat Valenciana concluye una etapa de bochorno y vergüenza desde que se destapó el asunto de los trajes, hace poco más de dos años. Ningún imputado (como él lo está) debería presentarse a las listas electorales. Ejercer un cargo público con nuestro dinero debe conllevar un currículum judicial intacto. No hay más remedio si queremos conservar la limpieza y transparencia del sistema y evitar que la clase política sea vista como uno de los principales problemas de España, como piensa la gente. Y agarrarse al cargo por todos los medios, rebajando las consecuencias e implicaciones, repartiendo culpas a los demás, etc., como ha hecho Camps desde el principio, es absolutamente reprobable, repugnante, miserable e inmoral."¿Cómo alguien se va a corromper por unos trajes?", se ha alegado por parte de Mariano Rajoy. Y no olvidemos que, lo que empezó como una trama de aceptación de regalos por parte de Camps y otros, lo cual ya es claramente sospechoso, ha ampliado su magnitud conforme avanzaba la investigación judicial. Esos regalos eran ofrecidos por Francisco Correa y Álvaro Pérez Alonso "El Bigotes" como agradecimiento por el beneficio empresarial que obtenían a raíz de adjudicaciones de negocios por parte de los políticos (trama "Gürtel" de corrupción). A su vez, estos obtenían dinero conseguido por dichos "empresarios" para financiar el PP (financiación ilegal). Estas son las fundadas acusaciones y, de ahí, la imputación de Camps en un juicio que comenzará en breve. Ahí habrá de dirimirse su culpabilidad o inocencia (responsabilidad penal), pero su carrera pública ya hace tiempo que está muerta (responsabilidad política). Por eso, escuchar que dimite como un sacrificio por su partido suena a chiste malo, con ninguna gracia.
miércoles, 25 de mayo de 2011
POLÍTICA / ¿Por qué ha arrasado el PP?
El resultado de las pasadas elecciones municipales y (parcialmente) autonómicas ha tenido una clara consecuencia: el PSOE ha sido considerado responsable de la crisis y castigado por ello y el PP se beneficia como alternativa. Pero, desde luego, las premisas son, cuando menos, poco correctas: ni el PSOE ha creado esta crisis ni el PP va a realizar una política muy diferente. Bien sabido es que la actual crisis tiene un carácter internacional o que, al menos, afecta a los países desarrollados que han seguido un modelo económico neoliberal. Traducción: alcanzar un gran crecimiento en poco tiempo gracias a la especulación monetaria (tipos de interés bajos, productos financieros basura, etc.) e inmobiliaria (masiva edificación, fomento excesivo de las compraventas, etc.). Así, el PP de José María Aznar creó la citada burbuja con su desreguladora Ley del Suelo (Ley 6/1998, de 13 de abril de 1998), sus privatizaciones de empresas públicas y su pasividad ante los riesgos que estaban asumiendo las entidades bancarias repartiendo créditos a espuertas, mientras que Álvarez Cascos decía que si se construían casas caras era porque la gente se lo podía permitir, como si fuera algo natural, vaya. Pero es que el PSOE de José Luis Rodríguez Zapatero mantuvo, desde su llegada al poder en 2004, las mismas constantes: no tocar la especulación y considerar que ello significaba que crecían la riqueza y el bienestar de los españoles. ¡Qué equivocados estaban los dos partidos mayoritarios! ¡Y qué parecidas políticas acaban haciendo! Bueno, sí, alguna diferencia: el PSOE quiso aprovechar la bonanza económica para intentar hacer algo parecido a la redistribución de recursos y el fortalecimiento del Estado del Bienestar con La Ley de la Dependencia (sólo parcialmente en vigor "gracias" a la negativa del PP) y otras acciones que, desgraciadamente, acabaron siendo muy menores y no exactamente progresivas, como los 400 euros de rebaja del IRPF.
En resumen: los ciudadanos han castigado al PSOE como responsable de una crisis que no creó, pero que no supo atajar y de la que, de hecho, no se enteró hasta bien entrada y no ha sabido manejar nada bien. La consecuencia es terrible: 5 millones de parados, recortes de derechos sociales, a pagar los de siempre y la corrupción se ignora. Pero ya sabemos que el PP va a seguir la misma línea. Porque el problema está en el sistema económico y político. De ahí que sea tan importante que el movimiento Democracia Real Ya se consolide, sea conocido y, finalmente, tenga su influencia para cambiar un modelo que, tarde o temprano, volverá a traernos más crisis. De momento, el también llamado Movimiento 15-M ya está definiendo sus principales propuestas, que son:
1. Reforma electoral encaminada a una democracia más representativa y de proporcionalidad real y con el objetivo adicional de desarrollar mecanismos efectivos de participación ciudadana.
2. Lucha contra la corrupción mediante normas orientadas a una total transparencia política.
3. Separación efectiva de los poderes públicos.
4. Creación de mecanismos de control ciudadano para la exigencia efectiva de responsabilidad política.
¿Quién no estaría de acuerdo con estos cuatro puntos? Pensadlo: Democracia Real Ya es la que debería arrasar en las elecciones. Eso sí sería una alternativa, eso sí sería un cambio. Los ciudadanos tendríamos presencia en el Parlamento para controlar directamente y encarrilar a nuestros díscolos políticos.
jueves, 8 de octubre de 2009
POLÍTICA / Acabar con la corrupción
Desde los últimos momentos del Gobierno del PSOE de Felipe González, en los que los casos de corrupción no paraban de salir a la luz, empecé a escuchar en gente cercana al PP aquello de que (en paráfrasis) "es normal que los que no están acostumbrados a la riqueza y el poder se dejen comprar fácilmente, por eso entre la gente acomodada es improbable que haya casos de corrupción". Luego llegaron los dos mandatos de José María Aznar y parecía que "España iba bien". Ahora estamos empezando a saber que durante estos gobiernos se generaron importantes redes de compra-venta de parcelas de poder y negocio, que se obtenían, precisamente, "agasajando" a políticos del PP de supuesta situación económica holgada. Los regalos al secretario general del PP en Valencia Ricardo Costa (reloj y cochazo de lujo incluidos) son sencillamente sonrojantes y qué decir de los saraos con prostitutas que organizaba el cerebro de la red, Francisco Correa (autodenominado "Don Vito", más claro agua), para gente como los ex concejales del PP de Majadahonda José Luis Peñas y Juan José Moreno... Y, sin embargo, aún hoy mismo se insiste en que (de nuevo, en paráfrasis) "los votantes del PP son gente de orden y nunca caerían en tramas de corrupción" (Pilar Cernuda, en Onda Cero). Pues no es así. Ser del PP no te inmuniza contra la corrupción. Se tienen al menos las mismas posibilidades de ceder ante el poder y el dinero, si no más, si se considera que ambos les pertenece por derecho.Pero más allá de que ahora le toque al PP tener que limpiar su casa, lo preocupante es que en este país se siga sin poner control a nuestros políticos, que ya cobran de nuestro dinero, para evitar que sean comprados, que se enriquezcan a costa de un cargo de servicio público y que su gobierno esté regido por intereses espurios. Esta es la gran tarea de nuestra democracia: conseguir que todos nuestros regidores, desde el Ayuntamiento al Gobierno central, pasando por el autonómico, estén lo suficientemente controlados y vigilados para que no hagan otra cosa que servirnos, que es para lo que supuestamente se presentaron y para lo cual fueron elegidos.
Foto: Álvaro Pérez "El Bigotes" y Francisco Correa "Don Vito", invitados a la boda de la hija de Aznar en 2002
martes, 3 de junio de 2008
POLÍTICA / ¿Hacia dónde va el PP?

Llevamos semanas con el soniquete de la crisis del PP. Normal en un partido que ha gobernado ocho años y lleva perdidas dos elecciones generales. Algo tiene que cambiar. Y las opciones se han presentado muy claritas, porque, aunque se hable de una guerra de nombres (Rajoy contra Esperanza Aguirre o María San Gil o Juan Costa, etc.), el problema es ideológico.
La primera opción pasa por el continuismo del cambio, encarnado por un Rajoy que permanece a pesar de haber perdido. Derrotas, dicho sea de paso, que podríamos calificar como "dulces" ambas: la primera de 2004 no fue estrictacmente culpa suya, sino de los que gestionaron mal la crisis de los atentados, y la segunda de 2008 ha ocurrido tras crecer en votos (segundo mejor resultado de la historia del partido). Rajoy se mantiene, sí, pero va a cambiar de estrategia. Evidentemente ha entendido que su política de enquistamiento ha tocado techo electoral. Es muy difícil ganar unas elecciones en toda España con una política tan sectaria como la de los Acebes, Zaplana, Pujalte, etc. Hay que volver al centro, que es lo que llevó al poder al primer Aznar (el de ahora ha superado al maestro y está incluso a la derecha de Bush).
Y la segunda opción es el cambio del continuismo (sin líder claro, por cierto): sustituir al jefe para seguir haciendo la misma política sectaria de costumbre. Esto no sólo no es la solución sino que relegaría al PP a la oposición por muchos años. No son los 200 exaltados que se reúnen en Génova los que deben mandar (con los impresentables Jiménez Losantos y Pedro Jota como voceros, verdaderos instrumentos políticos hasta hace poco del propio Rajoy, por cierto). No, la solución vendrá de los centristas herederos de la mejor UCD de Suárez. Sería bueno para la democracia. Pero hay que hilar muy fino: esa lucha política interna deberá sortear el cainismo y el peligro de escisión. Vaya, que Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz Gallardón tendrán que aprender a convivir en el mismo partido sin lanzarse puñaladas por la espalda. Esto ya lo sufrió y lo superó el PSOE, ¿lo superará ahora el PP?
viernes, 25 de abril de 2008
POLÍTICA / De mociones éticas
Las actitudes éticas en la vida son muy importantes, pero en política son fundamentales. Por eso da más rabia que la denominada "moción ética" no triunfara ayer en Mondragón. Se trataba de desalojar con los votos de los partidos demócratas en dicho ayuntamiento a la alcaldesa, Inocencia Galparsoro, de ANV, que no condena la violencia y que no condenó, por tanto, el asesinato del trabajador Isaías Carrasco el pasado 7 de marzo. Ciertas zonas del País Vasco siguen viviendo en la excepcionalidad que permite que mande en la alcaldía un partido favorable a la violencia contra los que no piensan como ellos. Tarde o temprano tendrán que asumir que pueden defender lo que quieran (como hace Aralar) sin tener que respaldarse en mafiosos matones.
Pero lo realmente inadmisible es que los partidos democráticos no entiendan que hay momentos en los que la unidad frente a los partidarios del terror es más importante que el poder político de dirigir un ayuntamiento. De eso debería saber algo Ezker Batua, la marca en el País Vasco de IU, coalición cuyo principal partido, el PCE, fue uno de los que más lucharon por la llegada de los derechos y libertades que hoy disfrutamos todos. No debieron abstenerse ni mirar para otro lado sus dos concejales (el tercero rechazó la moción, pero pertenece a la formación coaligada Zutik, con la que habrá que romper). Han hecho bien en expulsarlos del partido. Tampoco el único concejal del PP debió asimismo abstenerse, aun con todas las críticas que tenga guardadas para el PSE. Estos tres preciosos votos habrían quitado el poder a ANV, pero sobre todo habrían dado un triunfo ético a la democracia.
Resultados de las últimas elecciones municipales (2007) en Mondragón:
ANV: 29,74% de los votos y 7 concejales
PSE-EE/PSOE: 18,52% y 4 concejales
PNV: 16,79% y 4 concejales
Ezker Batua-Zutik: 12,95% y 3 concejales
Eusko Alkartasuna: 8,3% y 1 concejal
PP: 7,03% y 1 concejal
Aralar: 5,56% y 1 concejal
Iñaki Gabilondo en Noticias Cuatro
lunes, 10 de marzo de 2008
POLÍTICA / Algunas lecciones de (esta) democracia

Aún con los resultados frescos (escrutado el 99%), la victoria del PSOE en las elecciones ha sido clara, con un aumento de 1 punto porcentual hasta el 43,6% y cinco escaños más hasta 169. Ha demostrado, por tanto, que lo de 2004 no fue casual ni fruto del deseo de los terroristas del 11-M (por si a alguien todavía le quedaban dudas, que los hay). Pero ha sido un triunfo un tanto agridulce debido al decidido avance del PP, con 2,4 puntos más hasta el 40,1% y también cinco escaños nuevos hasta 153. Mala noticia para el pluralismo: estos dos partidos suman 323 asientos de 350, el 92,3% (la mayor concentración de la historia de nuestra democracia). La tercera fuerza, IU, no es que se haya hundido propiamente: ha obtenido, eso sí, un muy malo resultado con el que retrocede 1,16 puntos hasta 3,8%, pero el sistema electoral se ceba con la coalición restándole 3 de sus 5 diputados, con lo que se queda con 2. Un millón de votos para un par de escaños. ¡Nunca dos asientos costaron tanto!
Por tanto, y por un lado, con esta fuerza nacional prácticamente borrada del mapa de negociaciones políticas debido a las gracias el señor D'Hont y al voto útil que marchó al PSOE por miedo a este PP, y, por otro, con el mantenimiento en sus posiciones de los nacionalistas ideológicamente moderados, ya sabemos cuál será el tono del próximo Gobierno de Zapatero: más prudente en lo político y más desestructurado en lo territorial, porque tendrá que pactar con CIU y/o PNV. ¡Más leña al fuego para la oposición crispada del "España se rompe" del PP! Falsa idea porque los votantes acaban de desacreditar al único partido que lleva la ruptura en sus estatutos: ERC, que sí que ha sufrido una debacle al pasar del 2,5% a menos del 1,2% y de 8 a 3 escaños (¿independentistas en el parlamento del país del que se quieren separar? ¡Qué absurdez!). En cualquier caso, olé el bipartidismo imperfecto.
lunes, 3 de marzo de 2008
POLÍTICA / El debate II: ¿dónde están los periodistas?

Segundo debate y más de lo mismo. Sucesivos reproches e intercambio de cifras. Si acaso, la única diferencia es que, en esta ocasión, Zapatero ha ofrecido bastantes más propuestas concretas que Rajoy, que ha mantenido los argumentos básicos del anterior encuentro con innegable habilidad. Total, a estrategias similares, datos de apoyo parecidos: los internautas del diario “El País” daban por ganador a Zapatero con un 59% (frente a un 55% del primer debate), si bien los de “El Mundo” preferían a Rajoy con un 56% (58% previo). Por su parte, la generalidad de las encuestas profesionales parecían reflejar una clara victoria del actual presidente.
Pero el problema de fondo sigue siendo el formato del debate. ¿Dónde están los periodistas que canalicen el debate, que planteen las cuestiones relevantes? ¿Qué figura es esa del cronometrador que se limita a cambiar el turno cuando el tiempo se agota? Vale que Olga Viza por lo menos no ha aburrido con un preámbulo plomizo como el de Manuel Campo Vidal, pero, ¿dónde están los periodistas que pongan en aprietos a uno y a otro ante el público, que eviten los rifirrafes absurdos, las salidas de tono, el inútil intercambio de datos, que impidan los argumentos vacuos y centren los problemas de interés? Incluso, ¿dónde está la famosa idea de dar cancha a las preguntas directas de los ciudadanos? ¡Pero si hasta los mítines de esta campaña son filmados, cortados y enlatados por los propios partidos, lo que ha provocado el plante de los cámaras! ¿Qué es esto, el poder de los partidos o el poder del pueblo? Debates, sí, pero bien hechos por profesionales que no se plieguen a las imposiciones de los partidos y que den cancha a todas las sensibilidades sociales y políticas, que no son sólo dos.
lunes, 25 de febrero de 2008
POLÍTICA / Debate Zapatero-Rajoy: el bipartidismo imperfecto
El debate entre Zapatero y Rajoy ha sido la perfecta síntesis de una triste tendencia de nuestra democracia: el bipartidismo imperfecto. Me explico. Hay un planteamiento de que sólo dos grandes partidos deben mostrar sus posiciones y pueden optar, por tanto, al poder. El sistema político lo permite, los medios de comunicación lo acrecientan, el sistema electoral lo consagra. Dos posturas enfrentadas, como el bien y el mal, no para contraponer ideas, sino para buscar y fomentar nichos de mercado ideológicos, es decir, votantes fieles que no escuchen al contrario y que repitan consignas como loros. Por eso, el debate ha sido una sucesión de dos previsibles monólogos que sólo puede contentar a esa masa de incondicionales y no a un ciudadano reflexivo, el que debería ser fomentado en una democracia sana donde hay muchas decisiones que tomar, con consecuencias bien diferentes.
Y los medios se limitan a amplificar el mensaje: los internautas del diario “El País” daban la victoria a Zapatero con un 55% y los de “El Mundo”, a Rajoy con un 58%. En las televisiones, los invitados de determinada tendencia defendían ciegamente la actitud del candidato del PP, mientras que los de la otra orilla hacían lo propio con el candidato del PSOE. Por no mencionar a los supuestos “periodistas” que ejercen mejor de portavoces políticos que muchos altos cargos de partidos. Cierto que la actitud de Zapatero pueda ser más proclive al diálogo (floja o hipócrita, dirán algunos) y la de Rajoy más agria (desleal o demagógica, se podría decir), pero eso no cambia el fondo de la cuestión: habemus bipartidismo.
Sólo Cuatro nos “concedió la gracia” de poder ver cinco escasos minutos a un Llamazares que apenas tenía tiempo de reclamar su presencia como fuerza nacional, constantemente ninguneada merced a la Ley D’Hondt: IU sacó en 2004 un 5% de los votos, pero sólo obtuvo un 1,4% de los escaños (5 asientos, frente a los 17 que le corresponderían en proporción). Resultado: un partido alternativo de ámbito estatal es reducido a la nada por el sistema electoral y tratado como apestado por los medios, incluso ridiculizado. Al igual que otros como Ciudadanos o UPyD (¿y dónde hay un partido ecologista relevante ante el cambio climático?). En cambio, los dos grandes bloques están ya sobrerrepresentados desde el momento de la votación: PSOE (42,6% de votos y 46,8% de escaños) y PP (37,6% / 42,3%). Y, por su parte, los partidos nacionalistas, cuyas miras políticas no sobrepasan su comunidad autónoma, son también favorecidos y utilizan su poder sobredimensionado como llave del gobierno nacional: CiU (3,2% / 2,9%), ERC (2,5% / 2,3%), PNV (1,6% / 2%), etc.
Consecuencia de este sistema mayoritario: el mal llamado voto útil. El Utilómetro.
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