Nada menos que 33 años después del lanzamiento de su primer álbum homónimo, aquí están los londinenses Suede, tan frescos como siempre, mostrando una energía inusitada sobre el escenario y, sobre todo, manteniendo vivo su cancionero con espléndidos nuevos temas. La banda parece vivir una segunda época de esplendor artístico desde su regreso en 2013 (tras 11 años de silencio discográfico) y le siente realmente bien a su repertorio, que se amplía y enriquece. No en vano, la mitad de las 20 canciones que ofrecieron el lunes en La Riviera pertenecen a cuatro de los cinco álbumes de esta segunda etapa: el reciente "Antidepressants" (2025), con cinco temas; "Autofiction" (2022) y "Night Thoughts" (2016), con dos cada uno; y "Bloodsports" (2013), con uno más.
Pero, desde luego, los clásicos, al menos unos cuantos, siguen apareciendo: la emotiva "Trash", seguida de la salvaje "Animal Nitrate" y la mítica "The Drowners"... Hacia el final, Brett Anderson se queda con el guitarrista Richard Oakes para intentar recrear "The Wild Ones", paso previo de encarar la tanda de "Everything Will Flow", "So Young", "Metal Mickey" y "Beautiful Ones". Y digo 'intentar' porque si algo falló anoche, lo único, fue la voz de Brett Anderson, víctima de una afonía galopante. Por momentos parece superarla, pero en otros su garganta sucumbe y eso se nota para dejar un borrón visible en una noche que, por lo demás, por música, por canciones, por puesta en escena y por actitud de la banda (y, sobre todo, del propio Anderson) fue mágica.
Con la incertidumbre hasta el último momento, después de la cancelación de su concierto previo en Valencia por "falta de sueño" y quedarse "catatónico", el británico Morrissey sí se presentó a su actuación en la sala Mozart del Auditorio de Zaragoza. A las 20:40 del sábado 14 de marzo apareció en escena y, extrañamente amable, comenzó un recital potente y variado entre lo mejor de su repertorio, repartido a lo largo de su carrera. Ello incluyó nada menos que cinco temas de su mítica etapa en The Smiths: "A Rush And A Push And The Land Is Ours", "How Soon Is Now?", "Half A Person", "Last Night I Dreamt That Somebody Loved Me" y, como broche de gran final, "There Is A Light That Never Goes Out". Por lo demás, el resto del setlist navegó muy equilibradamente entre su ya amplia discografía, incluyendo, lógicamente, una importante representación de tres canciones de su flamante nuevo álbum, "Make Up Is A Lie" (2026).
Empezó el concierto con un sonido un tanto apagado y con exceso de graves, pero enseguida se corrigió para sonar tan brillante como las canciones de Morrissey, cuya voz se mostró poderosa y magnífica. Acompañado de una banda multinacional muy sólida, el cantante mancuniano tuvo al público entregado desde el principio, pues inició con "Billy Budd" y al poco ya tenía a la gente coreando ese clásico que es "Suedehead". Otros momentos álgidos fueron algo después los protagonizados por "Irish Blood, English Heart" y "Now My Heart Is Full". Y entonces llegó la obligada referencia a su ferviente postura contra el maltrato animal (y, por tanto, antitaurina) con "The Bullfighter Dies" y una proyección de fondo de algunas terribles muertes de toros, así como de espeluznantes cogidas de toreros. Curiosamente, enlazó con dos de sus temas más sensibles y bellos: "The Monsters Of Pig Alley" (de su nuevo trabajo) y "Half A Person", de The Smiths, que no incluía en su repertorio en directo desde el pasado 25 de octubre, qué grata sorpresa. Entonces, con "First Of The Gang To Die" aquello ya era una fiesta por todo lo alto, que se prolongó al llegar el turno de "Everyday Is Like Sunday". Solo un único bis ("There Is A Light That Never Goes Out") puso fin a una velada inolvidable, con una fan subiendo a abrazar a Morrissey, que a cambio le regaló una camiseta con su imagen y su nombre españolizado como Esteban Patricio y la palabra Zaragoza estampada de forma indeleble, como este concierto en nuestra memoria. Lástima que solo durara una medida hora y media.
"Hangar Rojo" [****], de Juan Pablo Sallato(Sección Oficial)
Un duro e implacable retrato, en blanco y negro y con apariencia fría, de la ejecución del golpe de Estado en el Chile de 1973, en este caso, desde la perspectiva de uno de los militares no adeptos a Pinochet, Jorge Silva, capitán de la Fuerza Aérea. Su desarrollo inicial, tan medido y calculado como la personalidad del protagonista, pronto nos sumerge en la vorágine del asalto del ejército al poder civil democrático. Pero, cinematográficamente hablando, lo que es mucho más interesante es la soterrada lucha de Jorge Silva por valorar sus posibilidades de supervivencia, mientras los militares ya empiezan a secuestrar, torturar y asesinar a los chilenos que no son de su gusto. Un retrato tan duro y diferente como necesario, más en estos tiempos. "Después de Kim" [***½], de Ángeles González-Sinde(Sección Oficial)
Se nota la buena mano como directora que tiene Ángeles Gónzalez-Sinde, cómo de unos tenues mimbres argumentales es capaz de construir un relato atractivo y, por momentos, magnético. Sobre todo en lo que se refiere al dibujo de esa relación entre los protagonistas, una pareja divorciada y distanciada desde hace 20 años que tienen que volver a reunirse por la muerte de su hija y la desaparición de un nieto al que no conocían. Así, se establece un muy interesante duelo interpretativo entre los grandes Dario Grandinetti y Adriana Ozores que visibiliza las luces y sombras de su relación y sus caracteres. Quizá la trama de thriller pueda ser más floja, pero el conjunto brilla por su naturalidad.
"Los justos" [***], de Jorge A. Lara y Fer Pérez(Sección Oficial - Fuera de concurso)
Con un acertado planteamiento de comedia, nos adentramos en el microcosmos de un jurado popular, cuya inicialmente noble tarea de discernir entre el bien y el mal queda pronto enfangada por la sombra del soborno. De esta manera, el filme lanza un mensaje que nos apunta a nosotros mismos a la hora de poner nombre a la corrupción: no son los demás, podemos ser cualquiera. Quizá puedan concurrir ciertos tópicos y hay una tendencia a la simplicidad, pero el resultado es entretenido.
"Altas capacidades" [***½], de Víctor García León(Sección Oficial)
Ácida y mordaz comedia sobre los patéticos intentos de ascender en la escala social de unos padres convencidos de que su hijo tiene altas capacidades. Lógicamente, se trata más de una manera artera de acceder a ámbitos sociales privilegiados que de atender las necesidades de un niño realmente muy zoquete. Un fresco que representa perfectamente a esa buena parte de la población encantada con bailarle el agua a los ricos para recoger las migajas. Pero ya se sabe que para escalar no sirven las estratagemas lamentables y que la clase privilegiada se retroalimenta en su círculo cerrado. La película mantiene en todo momento su tono irónico y da pie a una espléndida actuación de Juan Diego Botto. "Calle Málaga" [***], de Maryam Touzani(Sección Oficial - Inauguración)
Está claro que Maryam Touzani aborda este filme como un mensaje personal de cariño a su familia, a medio camino entre dos mundos, el occidental europeo y el norteafricano árabe, en esa ciudad de tradicional convivencia de culturas que es Tánger. Pero su historia quizá contiene un exceso de buenismo, donde todos los vecinos son amables y estupendos, donde siempre hay solución solidaria... Claro que no conviene nunca caer en el cinismo. En cualquier caso, estamos ante una excepcional actuación de Carmen Maura en un papel de intensas ganas de vivir la vida, aunque sea a los 80 años, y a pesar de un agrio conflicto con su propia hija, que pone la nota dramática a filme agradable de ver.
"Corredora" [**½], de Laura García Alonso(Sección Oficial)
No es habitual poner el foco en la ansiedad y los problemas de salud mental que genera el deporte de élite, en este caso el atletismo. Por ello, ya de por sí es tan importante esta película. Otra cosa es que su narración morosa, sus interpretaciones poco memorables y, en fin, su historia un tanto previsible no ayuden a elevar su nivel cinematográfico.
Los granadinos 091 no solo siguen sobre las tablas, confirmando su continuidad desde su anunciada reunión en 2016, sino que también lo hacen a través de un estupendo disco como es el recién lanzado "Espejismo Nº 9". Se reivindican así como una de las grandes figuras de la historia del rock español que emergió en una primera etapa entre 1984 y 1996 donde, mediante unas cuantas obras maestras, nos ofrecieron su particular visión de un rock a medio camino entre el punk-rock y el power-pop pero que siempre ha destacado por unas letras profundamente existenciales y muy líricas.
Liderados por el guitarrista y compositor José Ignacio García Lapido, con el tiempo han mantenido sus constantes y así lo han demostrado en el inicio de su gira en La Riviera de Madrid, donde han defendido su nuevo trabajo con nada menos que seis temas, que no solo no desentonan sino que enriquecen aún más su repertorio. Un cancionero ya mítico y que bebe de gloriosos temas como "Qué fue del siglo XX", "La torre de la vela", "El baile de la desesperación", "La vida qué mala es", "Este es nuestro tiempo", "La canción del espantapájaros" (sublime y emotiva interpretación acústica), "La calle del viento", "Otros como yo", "Zapatos de piel de caimán", "La noche que la luna salió tarde", "Sigue estando Dios de nuestro lado"... Y tantas otras.
Estamos ante un documento único como es la transcripción de las conversaciones que mantuvo Leon Goldensohn, psiquiatra del ejército estadounidense, con los principales encausados en los conocidos Juicios de Núremberg. Estos procesos juzgaron las responsabilidades de dirigentes, funcionarios y colaboradores del régimen nazi de Adolf Hitler en los diferentes abusos y crímenes contra la humanidad cometidos en nombre del Tercer Reich a partir del 1 de septiembre de 1939 hasta la caída del régimen en mayo de 1945.
Mientras esperaban juicio, entre 1945 y 1946, Goldensohn entrevistó a dos docenas de líderes alemanes encausados, así como a numerosos testigos de la defensa y de la acusación. El contenido de estas conversaciones, que no se había desvelado hasta la fecha de su publicación, en 2004, casi 60 años después, es un retrato certero y escalofriante de la maldad humana en la medida que estas personas aplicaron con plena normalidad su ideario político que contemplaba la discriminación y persecución de los considerados diferentes e inferiores, derivando en conculcación derechos, primero, y en ejecuciones masivas y el Holocausto después, además de poner en guerra a toda Europa y buena parte del mundo.
El historiados Robert Gellately nos ofrece en este libro 33 de estas entrevistas (cuidadosamente transcritas, editadas y anotadas) con soldados y algunos de los oficiales nazis de mayor graduación encarcelados en Núremberg, entre los que se encuentran Hans Frank, Hermann Göring, Ernest Kaltenbrunner y Joachim von Ribbentrop. Como entrevistador, Goldensohn era especialmente astuto y, en cada una de las conversaciones, logró extraer las motivaciones y la desviación moral que llevó a estos hombres a planear y cometer tan diabólicos crímenes. Nos presenta a unos soldados y oficiales que se debaten entre la admisión y la negación de los hechos, bien acusando a sus superiores o considerando que actuaron correctamente en todo momento. Gracias a la información biográfica y las notas con las que Gellately ha completado cada entrevista, esta obra aporta información imprescindible para comprender la mentalidad y la misión de una ideología enloquecida. Con el fin de que no se repita.
El también conocido como "Los viajes de Marco Polo" es un mítico libro que relata precisamente los viajes del mercader veneciano Marco Polo a Oriente Medio, Asia Central y China, a la que él llama Catay (norte de China) y Mangi (sur de China). Al parecer, Polo supuestamente dictó su obra a un amanuense, Rustichello de Pisa, quien fue su auténtico autor, basándose en relatos de comerciantes italianos y en su fantasía mientras estuvo preso en Génova en 1298 y 1299. Pero, en cualquier caso, se trata de una obra apasionante en una época en la que todavía quedaba tanto mundo por descubrir y en el que las conexiones entre las distintas culturas era tan escasa que provocaba más interés que recelo. En un momento en el que todo era posible, el libro contiene una lectura de fondo de entendimiento y comprensión universal.
La obra se divide en cuatro partes. La primera describe las tierras de Oriente Medio y Asia Central que Marco Polo atravesó en su viaje hacia China. La segunda habla de China y la corte de Kublai Kan. En la tercera se describen varias regiones costeras de Oriente: Japón, India, Sri Lanka y el sudeste de Asia, así como la costa oriental de África. Y la cuarta trata de las guerras que mantuvieron poco antes entre sí los mongoles, y describe también algunas regiones bastante más al norte, como Rusia. Aunque pueda haber una recreación de historias oídas, hay un consenso a la hora de contar con el libro como una fuente medianamente seria para conocer las culturas asiáticas de la época y su relación con Europa.
El escritor, dramaturgo, cineasta y músico francés David Foenkinos construye una biografía de John Lennon en primera persona, lo cual es arriesgadísimo porque pone palabras y descripción de hechos personales y públicos en boca de uno de los grandes músicos de la historia. Pero lo hace con una soltura, una verosimilitud y, desde luego, el respaldo de una laboriosa investigación detrás, que uno se sumerge rápidamente y sin problemas en lo que acaba siendo una apasionante lectura. Porque relata con detalle aspectos de su terrible infancia, de la compleja relación con sus padres, su primer matrimonio, la tormentosa y maravillosa historia de The Beatles, su amor con Yoko Ono y su filosofía de vida. Ciertamente, no se descubre nada que no se haya publicado en multitud de estudios previos, pero, al ponerlo desde la perspectiva del propio Lennon, nos confronta para ponemos en contacto directo con el genio... y también con el hombre, con sus virtudes y defectos, por supuesto.
Hasta el 25 de enero hay oportunidad de ver en el Círculo de Bellas Artes, de Madrid, la exposición más completa de Robert Capa (nacido en Hungría como Endre Ernő Friedmann), uno de los fotógrafos más influyentes del siglo XX, que cubrió cinco conflictos bélicos decisivos: la Guerra Civil Española, la guerra chino-japonesa, la Segunda Guerra Mundial, la primera guerra árabe-israelí y la guerra de Indochina. En cada uno de ellos buscó estar en el centro de la acción, convencido de que "si tus fotos no son lo bastante buenas, es porque no estás lo bastante cerca".
La muestra reúne más de 250 piezas -fotografías de época, publicaciones y objetos personales- procedentes de la Golda Darty Collection y de los archivos de Magnum Photos. Se incluyen las célebres instantáneas (parte de la memoria colectiva) Muerte de un miliciano, símbolo de la Guerra Civil; las tomadas bajo fuego enemigo en Omaha Beach durante el Desembarco de Normandía; o los retratos íntimos de soldados y civiles que revelan la dimensión más humana del conflicto, así como su máquina de escribir y una de sus cámaras Leica.
Son imágenes que conservan la inmediatez del momento, con toda la urgencia y las marcas de su tiempo, lejos de las copias posteriores más retocadas. Fotografías originales reveladas en su momento por el propio Capa y cómo circularon en periódicos y revistas de la época. Asimismo, se nos muestra un Capa que fue, además de reportero, un hombre vitalista y curioso, apasionado por el cine, los viajes y la amistad. Porque, aunque su nombre está ligado a la fotografía de guerra, también retrató a grandes personalidades de la cultura como Picasso, Hemingway o Ingrid Bergman, y exploró otros géneros como la moda, el cine o la fotografía de viajes. Capa murió en 1954, a los 40 años, al pisar una mina mientras cubría la guerra de Indochina.
Los madrileños La Paloma están en lo alto y tocan el cielo con sus manos. Después de un primer disco brutal, "Todavía no" (2023), cabecero del actual indie-rock en España y paso firme después de su referencial maxi "Una idea, pero es triste" (2021), ha llegado el álbum que les establece como apuesta sólida del indie-rock nacional (por mucho que ellos no busquen etiquetas), "Un golpe de suerte". Y de su reciente lanzamiento llega esta gira, que empieza en Madrid el 13 de diciembre llenando absolutamente La Riviera. Una puesta en escena más "profesional", propia del gran grupo que son, aunque solo deslucida por el "habitual" sonido algo grave y sucio de la sala. Pero allí estuvieron defendiendo, lógicamente, su nuevo trabajo, representado por nueve de sus once temas. Y sonaron potentes, enganchando a un público entregado. Bien mezclado, por supuesto, con su ya cancionero "tradicional": siete cortes aportó "Todavía no". Sin olvidar los éxitos que les trajeron aquí: "Bravo Murillo" y "Palos", canciones ya míticas. Una noche para celebrar y disfrutar de la buena música.