¿Cómo se puede calificar a quien te cobra un dinero por un servicio que no te ofrece y se niega a devolvértelo? Pues como quiera que se defina, eso es lo que hizo anoche la (des)organización del Primavera Club a unas 400 personas que nos agolpábamos a las puertas del Círculo de Bellas Artes, en Madrid, a medianoche y con una agradable temperatura cercana a los 0 grados, con la intención de ver a la banda escocesa Teenage Fanclub, plato principal del menú de ese día en el dichoso y, a partir de ahora, odiado festival. ¿La respuesta de los responsables? Que existe una letra pequeña por la que no garantizan que exista aforo para todos los eventos.A ver, no hay que ser una gran mente pensante para darse cuenta de que, a pesar de otros indudables atractivos como Edwyn Collins, que tocaba unas horas antes en la sala Rock Kitchen, la gran parte de los que compramos entradas para ese día íbamos a ver a Teenage Fanclub, a los que se les adjudicó un local, el del referido Círculo de Bellas Artes, de capacidad claramente insuficiente. Si dentro había 500 personas, otras tantas nos quedamos fuera con las ganas (y la entrada pagada), helados no sólo por la gélida noche, sino por la lamentable desorganización. No hay justificación posible para ello. Una sala más grande para el grupo estrella hubiera sido la decisión lógica. Pero, ¿para qué hacer las cosas bien cuando es más fácil hacerlas mal y saber que vas a cobrar el dinero de todas formas? ¡Boicot al Primavera!