Ha concluido una de las exposiciones más completas (200 obras) de Salvador Dalí, el pintor del surrealismo por excelencia, que se ha desarrollado en el Museo Reina Sofía, de Madrid, entre el 27 de abril y el 2 de septiembre de 2013. Con el nombre de "Dalí. Todas las sugestiones poéticas y todas las posibilidades plásticas", la muestra ha recibido la visita de 732.339 personas, lo que ha demostrado el gancho que el artista gerundense sigue teniendo entre el público 24 años después de su muerte. Desde luego, sus visiones surrealistas (sobre todo las creadas en los años 30 y 40) quedaron plasmadas en un buen puñado de obras maestras, prácticamente todas las cuales se encontraban en esta exposición.
Muchas se podrían destacar pero mis preferidas son "La persistencia de la memoria" (1931), "Un segundo antes del despertar de un sueño provocado por el vuelo de una abeja alrededor de una granada" (1944), "La tentación de San Antonio" (1946), "Muchacha en la ventana" (1925), "El gran masturbador" (1929), "El rostro de la guerra" (1940), "Construcción blanda con judías hervidas -Premonición de la guerra civil- (1936), "España" (1936-1938) o "Cabeza rafaelesca estallando" (1951), entre otras... Además, la muestra se completaba con dibujos, cartas (destaca la misiva donde se plasma la ruptura con Buñuel por "traicionar" al movimiento surrealista al afiliarse al Partido Comunista -luego, el propio Dalí sería expulsado del surrealismo, acción en sí misma surrealista, por no condenar el nazismo y el fascismo-), así como obras multimedia, como las proyecciones continuadas de las películas "Un perro andaluz" (1929) y "La edad de oro" (1930) -ambas hechas junto con Luis Buñuel-, además de las colaboraciones con Hitchcock y Disney, apariciones en televisión y anuncios comerciales. Todo un gustazo.
Los cuadros de la exposición: http://www.elmundo.es/especiales/2013/cultura/dali/obras.html
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martes, 3 de septiembre de 2013
sábado, 28 de agosto de 2010
VIAJES / Girona, la Costa Brava y Dalí
He encontrado en Girona capital una ciudad muy agradable para vivir, tranquila, bien cuidada y con un núcleo histórico realmente bello e interesante. Solamente pasear junto al río Onyar (afluente del Ter), cruzar por sus puentes y disfrutar de la vista de sus casas coloreadas y colgadas sobre su lecho ya es una gozada. El casco histórico lo compone una serie de callejuelas que se empinan, cruzando por el antiguo barrio judío, hasta llegar a la catedral, construida entre los siglos XI y XVIII, y que ofrece cuatro estilos arquitectónicos: románico, gótico, renacentista y barroco. Por cierto, sus campanas suenan a TODAS las horas del día y de la NOCHE. Lo digo por si os molesta el ruido, que no os alojéis muy cerca, como yo ;-) Al otro lado del río, la Plaza de la Independencia es otro de los muchos rincones agradables y hermosos de que dispone la ciudad. Como culminación, os recomiento pasear por encima de la muralla que rodea la parte antigua y que ofrece una vista espectacular tanto de la urbe como de la comarca circundante.
Pero Girona no es sólo la ciudad, sino tambien una provincia con un litoral de calas, unas pequeñas y otras más grandes, unas de cantos y otras arenosas, unas absolutamente tranquilas y otras más agobiantes de gente, pero todas maravillosas. Es la Costa Brava. En Begur encontré las mejores playas. Especialmente las de Illa Roja (bien grande y que dispone de una zona nudista -ver foto-), Sa Riera (de tamaño medio) y Aiguablava (un pequeño rincón delicioso). Tampoco me olvido de Pals, un pueblo cercano, lleno de edificios medievales, que se pasea agradablemente. Más al sur, entre Palamós, Platja d'Aro y Sant Feliu de Guíxols podemos encontrar decenas de calas diferentes, aptas para todo tipo de gustos. Y entre Sant Feliu y Tossa de Mar discurre una carretera costera serpenteante que ofrece unas vistas magníficas del Mediterráneo (con varios miradores), entre bosques de pinos, encinas y alcornoques. Aún más al sur llegamos a Lloret de Mar, que, bueno, si uno es inglés y adolescente lo disfrutará a tope. No digo más. Por último, Blanes es el último pueblo de la provincia de Girona, antes de entrar en la de Barcelona, y, por tanto, de la Costa Brava. La playa de Treumal se alcanza después de un disfrutable paseo entre pinares y merece realmente la pena.
Y, cómo no, visitar Girona es visitar el arte de Salvador Dalí, uno de los máximos representantes del surrealismo y uno de mis artistas favoritos. El museo para conocer buena parte de su obra está en Figueres (entrada de 11 euros), como los cuadros 'Galarina' (1945), 'Retrato de Pablo Picasso en el siglo XXI' (1947), 'Leda atómica' (1949), 'Dalí de espaldas pintando a Gala de espaldas eternizada por seis córneas virtuales provisionalmente reflejadas en seis verdaderos espejos' (1973) o 'Gala desnuda mirando el mar que a 18 metros aparece el presidente Lincoln' (1975) -ver foto-, además de la conocida composición interiorista 'Rostro de Mae West utilizado como apartamento' (1974). En Cadaqués, concretamente en la cala de Portlligat, se encuentra la casa habitual en la que habitó (entrada de 10 euros, obligatorio reservar en temporada alta) y que, lógicamente, está diseñada de forma completamente surrealista. Por último, podéis concluir la particular ruta daliniana en Púbol, aldea donde se encuentra el "castillo" (es un edificio medieval, con entrada de 7 euros), en el que reposan los restos de Gala, ya que Dalí yace en el propio museo de Figueres, localidad que le vio nacer y morir.
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