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jueves, 8 de enero de 2015
miércoles, 14 de mayo de 2008
COMUNICACIÓN / Telma Ortiz contra la prensa "rosa"

Telma Ortiz, la hermana de la princesa Leticia, ha llevado ante un tribunal de Toledo a 57 medios de comunicación. Su justificación puede parecer comprensible: el acoso constante al que es sometida por parte de cierta prensa, la del "corazón" o "rosa"; sí, esa que tanta gente critica y que muchos siguen (¿matamos al mensajero? ¿a su jefe? ¿hacemos los lectores/espectadores examen de conciencia?). Pero lo que Telma pretende es bien complicado de conseguir: ser sólo objeto de información cuando se encuentre en actos oficiales. No será a mí a quien le guste la prensa "rosa", pero ya en la facultad se aprende que la noticia no la puede marcar precisamente el objeto de la misma. No. Depende únicamente de una serie de factores de relevancia y ésta es la palabra clave: ¿qué es relevante? La respuesta es una mezcla de elementos objetivos pero también subjetivos y ahí habrá siempre conflicto para discernir: lo que a un periodista político le parece irrelevante a otro del "corazón" le resulta fundamental. Pero un juez no debería establecer a priori de qué debe informar un periodista y de qué no. Esto es censura previa.

¿Por qué no se puede caricaturizar a los príncipes?
Aun así, como periodista, no puedo evitar sentirme asqueado por la espiral degenerativa que suponen determinados programas de televisión y publicaciones "rosas". Su máxima misión parece ser la de husmear en la basura, exponer lo más morboso de las vidas privadas ajenas, mofarse y humillar por doquier... Eso no es periodismo. Y no quisiera que se confundieran las cosas: el periodista no ha de tener más límite que la verdad para hacer su trabajo, un trabajo que debería entenderse de alguna manera como un servicio público. Pero cierto tipo de "pseudoperiodismo" no debería ser soportado, en primer lugar, por los espectadores, y de alguna manera debería desaparecer de nuestras parrillas televisivas y de nuestros kioscos. Pero, ¿cómo sin perjudicar a esta noble profesión?

Las fotos "robadas" de Elsa Pataky, ¿periodismo de investigación?
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