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domingo, 8 de noviembre de 2015

LIBROS / "El extraño caso de Charles Dexter Ward" (1927) y "En las montañas de la locura" (1931), de H.P. Lovecraft

Este año se cumplen 125 años del nacimiento del estadounidense Howard Phillips Lovecraft, uno de los grandes referentes de la literatura de terror y ciencia ficción. Después de Edgard Allan Poe, claro (je,je). De hecho estas dos obras que he escogido del escritor de Providence (Rhode Island), pertenecientes a su último y mejor periodo de madurez, entroncan claramente con la estela del maestro de Boston. En "El extraño caso de Charles Dexter Ward", por su temática y ambientación góticas; y, en el caso de "En las montañas de la locura", el propio Lovecraft cita expresamente en el texto la novela "La narración de Arthur Gordon Pym" (1838) como su motivación para construir una especie de continuación.

En cualquier caso, es una ocasión magnífica para repasar la obra de Lovecraft y su peculiar estilo directo y lleno de adjetivos, detrás del que surgen historias barrocas de seres míticos de otros tiempos y mundos que acechan el nuestro e incluso amenazan con invadir nuestras almas. En "El extraño caso de Charles Dexter Ward", precisamente, la amenaza proviene de un antepasado maléfico cuyo espíritu tratará de conquistar el del protagonista. Se trata de una novela corta (casi toda la obra de Lovecraf son cuentos breves) que juega con la incertidumbre de si el horror sobrenatural es real o fruto de la locura de un personaje que habría encajado perfectamente en el universo de Poe. Sin embargo, el de Providence (de hecho, sitúa la narración en dicha ciudad, con nombres de calles y sitios totalmente reales, lo que, pasado casi un siglo de tiempo, hace más sugestiva la lectura) aporta su característico elemento propio de la maldad siempre prevalente, derivada de la innata desconfianza del escritor en el ser humano.

En cuanto a "En las montañas de la locura", efectivamente, es una especie de continuación de "La narración de Arthur Gordon Pym". En este caso, los aventureros encuentran un misterio mayúsculo y espantoso en el Polo Sur que poco a poco se va desvelando en toda su magnitud. Restos de una civilización pasada, anterior a la del ser humano y procedecente de otros mundos yace allí... ¿muerta o viva? Lovecraft va dosificando con esmero lo que los atónitos ojos de los protagonistas alcanzan a ver hasta hacer sumergir al lector con amplia información de todo lo que se va revelando... Por supuerto, en forma del horror cósmico más espantoso. Ambas novelas, en fin, te aseguran un viaje intenso y excitante, pleno de imaginación desbordante y miedo garantizado.

domingo, 23 de junio de 2013

LIBROS / Los mejores comienzos de la historia de la literatura

Siempre ha sido un debate fascinante el de decidir qué novela contiene el inicio perfecto, el mejor para lograr enganchar al lector y dejarle noqueado desde el principio. La forma de empezar una historia es vital, tiene algo de mágico y electrizante el sumergirte en el universo que propone el escritor desde el comienzo, lo cual no quita el mérito de mantener el interés durante el resto de la obra, incluido un final digno del arranque. En el caso del cine, el gran Cecil B. DeMille dijo que "las peliculas deben comenzar con un terremoto e ir creciendo en acción". Sin embargo, la literatura es un medio distinto y más basado en el trabajo del artista a lo largo de toda la novela. No obstante, el impacto emocional de las primeras líneas es evidente. He aquí, sin intención de ser prolijo, algunas de las que más me han marcado:

1. "Don Quijote de La Mancha" (1605-1615), de Miguel de Cervantes Saavedra.
"En un lugar de La Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor".


2. "Cien años de soledad" (1967), de Gabriel García Márquez.
"Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo".


3. "La metamorfosis" (1915), de Franz Kafka.
"Una mañana, al despertar de un sueño intranquilo, Gregorio Samsa se encontró en la cama transformado en insecto monstruoso. Estaba acostado sobre la espalda, que era dura, dura, como acorazada y levantando un poco la cabeza pudo ver su vientre convexo, color pardo, dividido por unos arcos rigidos; la manta había resbalado sobre esa superficioe y sólo una punta lo cubría todavía. Sus patas numerosas, de una delgadez lamentable en relación con el volumen del cuerpo, se agitaban frente a sus ojos".


4. "Historia de dos ciudades" (1859), de Ckarles Dickens.
"Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos, la edad de la sabiduría, y también de la locura; la época de las creencias y de la incredulidad; la era de la luz y de las tinieblas; la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación. Todo lo poseíamos, pero no teníamos nada; caminábamos en derechura al cielo y nos extraviábamos por el camino opuesto. En una palabra, aquella época era tan parecida a la actual, que nuestras más notables autoridades insisten en que, tanto en lo que se refiere al bien como al mal, sólo es aceptable la comparación en grado superlativo".


5. "Lolita" (1955), de Vladimir Nabokov.
"Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-li-ta: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos paladar abajo hasta apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Lo. Li. Ta".


6. "La Regenta" (1884-1885), de Leopoldo Alas "Clarín".
"La heroica ciudad dormía la siesta. El viento sur, caliente y perezoso, empujaba las nubes blanquecinas que se rasgaban al correr hacia el norte. En las calles no había más ruido que el rumor estridente de los remolinos de polvo, trapos, pajas y papeles, que iban de arroyo en arroyo, de acera en acera, de esquina en esquina, revolando y persiguiéndose, como mariposas que se buscan y huyen y que el aire envuelve en sus pliegues invisibles".


7. "Crónica de una muerte anunciada" (1981), de Gabriel García Márquez.
"El día en que lo iban a matar, Santiago Nasar se levantó a las 5.30 de la mañana para esperar el buque en que llegaba el obispo".


8. "Moby Dick" (1851), de Herman Melville.
"Llamadme Ismael".


9. "La caída de la casa Usher" (1839), Edgar Allan Poe.
"Durante un día entero de otoño, oscuro, sombrío y silencioso, en que las nubes pesaban opresoras y bajas en los cielos, había atravesado solo y a caballo una extensión particularmente lúgubre del país, y finalmente, cuando las sombras de la noche se acercaban, me encontré a la vista de la melancólica Casa de Usher".


10. "Ulises" (1922), de James Joyce.
"La mañana del 16 de junio de 1904, salía de su refugio en Dublín Leopold Bloom, quien más tarde se encontraría en la calle con Stephen Dedalus".

jueves, 28 de octubre de 2010

SOCIEDAD / Sánchez Dragó, ¿transgresor?

Vamos a ver si nos entendemos...

Esto es ser transgresor:

"Sí, él sabe encender un fuego, pero yo sé inflamar un coño. Disparo dardos ardientes a tus entrañas, Tania, te pongo los ovarios incandescentes. ¿Está un poco celoso tu Sylvester ahora? Siente algo, ¿verdad? Siente los rastros de mi enorme picha. He dejado un poco más anchas las orillas. He alisado las arrugas. Después de mí, puedes recibir garañones, toros, carneros, ánades, san bernardos. Puedes embutirte el recto con sapos, murciélagos, lagartos. Puedes cagar arpegios, si te apetece, o templar una cítara a través de tu ombligo. Te estoy jodiendo, Tania, para que permanezcas jodida. Y si tienes miedo a que te jodan en público, te joderé en privado. Te arrancaré algunos pelos del coño y los pegaré a la barbilla de Boris. Te morderé el clítoris y escupiré dos monedas de un franco..."


"Trópico de Cáncer" (1934), de Henry Miller


Y esto ser un viejo verde en una tertulia de amigotes:

"Me encontré con unas lolitas, no unas cualquiera, sino de esas que se visten como zorritas, con los labios pintados, carmín, tacones y minifalda... Tendrían unos trece años... Me subí con ellas y las muy putas se pusieron a turnarse como en una partida de ping-pong. Mientras una se iba al váter, la otra me trajinaba".


"Dios los cría... (y ellos hablan de sexo, drogas, España, corrupción...)" (2010), conversaciones entre Fernando Sánchez Dragó y Albert Boadella

miércoles, 25 de marzo de 2009

LITERATURA / Ya lo dijo Larra

Se cumplen 200 años del nacimiento del escritor y periodista Mariano José de Larra, uno de mis literatos españoles favoritos del siglo XIX (junto con Bécquer). Repasando su obra, especialmente sus afilados artículos periodísticos de crítica social, uno no puede por menos que rendirse a su prosa suelta y certera. Y, al mismo tiempo, uno se da cuenta de la gran clarividencia de sus palabras: buena parte del objeto de su descontento sigue vigente. Son los conocidos males nacionales que durante tanto tiempo han impedido el avance social de este país. El ejemplo más claro es el tratado en "Vuelva usted mañana", donde se habla de ese eterno aplazamiento de los asuntos, de esa, en definitiva, pereza por progresar que hay en España. Un supuesto amigo francés del escritor, un tal Sans-Délai ("sin retraso", tiene guasa el nombre) llega a nuestro país con 15 días de permiso que cree suficientes para resolver unos asuntos burocráticos y hacer algo de turismo. Al final, será más de medio año lo que le llevará para total no resolver apenas nada. Un texto que data nada menos que de enero de 1833, pero que de alguna manera seguimos reconociendo como actual. Si ya lo dijo Larra...

Puedes leer aquí el artículo "Vuelva usted mañana".
Toda la obra de Larra en la Biblioteca Virtual Cervantes.

Por cierto, el Ateneo de Madrid, del que Larra fue su primer e ilustre miembro, promueve el ciclo homenaje "Larra en el tiempo", con numerosos actos a lo largo de este año del bicentenario.

lunes, 19 de enero de 2009

LITERATURA / "Esta noche" y Edgar Allan Poe

El otro día, rebuscando entre mis papeles, eché en falta una colección de 13 pequeños (y aficionadísimos) poemas que escribí hace tiempo. No los encontré y me dio rabia, porque tenía ganas de releerlos. De todos ellos, sólo he podido recordar entero uno (mi memoria no da para más), titulado "Esta noche". Quizá me ha sido fácil recuperarlo por estar escrito en un contexto especial para mí (el amor, ya sabéis). No lo sé, el caso es que aquí os lo dejo para que quede constancia y no vuelva a perderse. Si os gusta y/o sugiere algo habrá merecido la pena rescatarlo.

Esta noche

Párese la maquinaria celeste
Calle el engranaje del tiempo y del espacio
Esta noche duermes en mi regazo
Y tu blanca tez es mi luna
Tus manos, mi sol más cercano
Nada más necesito
Esta noche duermes conmigo
Y mañana...
¡Mañana es domingo!


Es muy breve, ya lo veis, pero siempre fue mi favorito porque condensa mejor que ningún otro que escribí lo que realmente quería decir. De fondo, siempre tuve la inspiración de un clásico, el "Annabel Lee" (1849), de Edgar Allan Poe. Precisamente, hoy se cumplen 200 años del nacimiento del norteamericano, uno de mis escritores favoritos. Aunque éste y "El cuervo" puedan ser poemas ampliamente conocidos, la gran aportación de Poe se dio en las narraciones cortas, sobre todo de temática tenebrosa, como "La caída de la casa Usher" (1839), "Los crímenes de la calle Morgue" (1941), "La máscara de la Muerte Roja" (1842), "El escarabajo de oro" (1843), "El entierro prematuro" (1844), etc. Muchas fueron adaptadas al cine en los años sesenta por Roger Corman. Con pocos medios pero gran acierto. Os recomiendo tanto la lectura de Poe como la revisión de esas películas.

Y, por cierto, mientras escribía "Esta noche", también tuve en mente la espléndida versión musical de "Annabel Lee" que realizó Radio Futura en 1987.

jueves, 20 de marzo de 2008

CULTURA / El adiós de Arthur C. Clarke y Anthony Minghella


Acaban de fallecer dos importantes personalidades de la cultura, ambas británicas y ambas con una carrera profesional caracterizada por haber entrelazado profundamente cine y literatura. El novelista Arthur C. Clarke ha sido uno de los escritores básicos de la literatura de ciencia ficción, aunque prácticamente toda su fama se ha derivado de una única novela: "2001: una odisea en el espacio" (1968), que sirvió de base a la película homónima de Stanley Kubrick, que, a su vez, se convirtió en una obra clave dentro de este género cinematográfico. Clarke trató en "2001" de dar un sentido humanista a la aventura espacial, si bien el director Kubrick acabó centrando su filme en el aspecto más puramente visual, lo que produjo desencuentros entre ambos. Otras novelas como "El fin de la infancia" (1953) o "La ciudad y las estrellas" (1956) ahondaron en el carácter profundamente humanista del pensamiento de Clarke, mientras que su etapa posterior se centró en argumentos con mayor detalle científico, como en "Cita con Rama" (1972) o "Fuentes del paraíso" (1979). Precisamente, el director David Fincher tiene como próximo proyecto llevar a la pantalla grande "Cita con Rama", con Morgan Freeman como primer protagonista confirmado (antes, Fincher nos debe "El curioso caso de Benjamin Button", que se estrenará en diciembre de este año).


Por su parte, el director Anthony Minghella conjugó su trabajo cinematográfico con la literatura, en el sentido de que sus películas más conocidas están basadas en novelas. Así, "El paciente inglés" (1996), por la que obtuvo nueve Oscar -entre ellos, al mejor director y película- es un drama ambientado en la Segunda Guerra Mundial y basado en el libro de Michael Ondaatje. También otro de sus filmes más conocidos, "El talento de Mr. Ripley" (1999), recrea la obra "A pleno sol" (1960), de Patricia Highsmith. Minghella tiene pendiente de estrenar en nuestro país "The Nº 1 Ladies Detective Agency" (2008) y, desgraciadamente, no podrá llevar a cabo el que iba a ser su próximo proyecto: "The Ninth Life of Louis Drax", sobre la novela de Liz Jensen.

Ambas han sido muertes dolorosas para la cultura y, en lo personal, más en el caso de Minghella, que ha fallecido con sólo 54 años, mientras que Clarke había cumplido los 90 recientemente.