domingo, 9 de agosto de 2026
VIAJES / Suiza italiana y más (y 2)
Llegamos a Lugano justo para ver el atardecer y caminar por el paseo marítimo, sumergiéndonos en el ambiente casi mediterráneo, de Riviera italiana, que tiene. Contemplamos, además, una estampa muy parecida a la bahía de Río de Janeiro y su Pão de Açúcar, en este caso, con el monte San Salvatore justo enfrente. El parque Ciani es una prolongación del paseo rodeado de verdor y de árboles, que refrescan un poco al ambiente. Pero nuestro alojamiento está a 5 kilómetros, pasada la frontera con Italia, en el pequeño pueblo de Albogasio (ya en la Lombardía), a orillas del mismo Lago de Lugano. Al día siguiente aprovechamos el calor para darnos un baño en Porlezza, donde tienen acondicionada una estupenda zona de césped y árboles. Nos bañamos rodeados de montañas, es una sensación estupenda. De vuelta a Lugano, tomamos el funicular (26 CHF ida y vuelta) del monte Bré, a 933 metros, donde estamos más frescos y tenemos una vista aún más espectacular de la ciudad y toda la bahía con su enorme lago que se extiende por dos países.Ahora avanzamos hacia el noroeste, hasta llegar a Locarno, una ciudad que tiene un casco viejo precioso, de calles empedradas y llego de restaurantes y bares que nos trasladan a Italia. Vamos a asistir a la proyección inaugural del 79º Festival de Cine de Locarno en la Piazza Grande, al aire libre. Allí se habilitan unas 3.000 sillas para disfrutar del cine en una pantalla gigante de tres pisos de altura. La peli, "Les yeux verts", es bastante interesante. No obstante, nuestro alojamiento está a 7 kilómetros al norte, en Avegno, en pleno Valle del río Maggia. Los dos días siguientes descubrimos la naturaleza que guarda el valle: todo encajonado por altas montañas verdes, zonas de baño en las aguas frescas del río en Tegna, el mismo Avegno y cerca del propio pueblo de Maggia. También disfrutamos de la Cascata Grande, en Bignasco, una alta cascada que desemboca en una poza amplia donde también poder darse un chapuzón fresquito. Lástima que la sequía esté afectando a esta zona tan frondosa y haya carteles de reducción del consumo de agua en todos los pueblos.Con tristeza nos marchamos del Ticino y, con tal de no volver al túnel de San Gotardo, abordamos la carretera Via Centovalli que nos lleva por unos paisajes de fábula hasta volver a adentrarnos por otra parte del norte de Italia (el Piamonte). Después volvemos a entrar a Suiza y subimos por el Simplonpass, un puerto a 2.008 metros de altitud, y, más tarde, descendemos las rampas de vértigo del Grimselpass, a 2.165 metros. Nuestro último destino está en la zona de Interlaken, un vergel absoluto y un valle muy turístico, entre dos lagos (tal como indica su nombre) y rodeado de montañones. Estamos alojados en Ringgenberg pero nos acercamos al encantador pueblo de Iseltwald (cuidado, que se agotan las plazas de parking rápidamente), donde paseamos y comemos a la orilla del lago Brienzersee. Pero es hora de decir adiós y volver a Zúrich para tomar el avión de regreso. Suiza, volveremos.
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