"El orden divino" [***], de Petra Volpe (Sección Oficial)
Planteamiento bastante interesante, y a veces un tanto amable, de la lucha de las mujeres suizas por obtener el voto... ¡en los años 70! Sorprende ver cómo un país largamente democrático y supuestamente avanzado mantuvo tanto tiempo tales ideas arcaicas sobre el papel femenino en la sociedad. La película toma, como símbolo de este problema, el caso personal de una mujer que progresivamente va tomando conciencia de sus derechos. Sin alcanzar mucha altura, el filme entretiene y abre los ojos en buena medida.
"Mazinger Z Infinity" [**½], de Junji Shimizu (AnimaFICX)
Versión actualizada y que supone una continuación del famoso anime nacido en 1972. Desde luego, esta película conserva los personajes emblemáticos, tanto del lado "bueno" como del lado "malo", y añade mayores dosis de acción, en la línea de los actuales tiempos. Además, aporta un contexto más filosófico, e incluso metafísico a la historia, que llega a entretener pero poco más.
"Until The Birds Return" [**], de Karim Moussaoui (Sección Oficial)
Tres historias de personas cualesquiera de la actual Argelia se suceden para tratar de reflejar la situación del país frente a su convulso pasado, mediante personajes que se mueven físicamente pero avanzan poco en su vida. La idea puede ser válida pero el desarrollo es muy limitado y algo pretencioso.
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lunes, 20 de noviembre de 2017
domingo, 19 de noviembre de 2017
CINE / 55º Festival de Gijón (1)
"Scary Mother" [***], de Ana Urushadze (Sección Oficial)
En un ambiente opresivo y de atmósfera enrarecida, Ana Urushadze cuenta la historia de una ama de casa entregada compulsivamente a la afición de escribir, algo que poco a poco se irá convirtiendo en una obsesión, en la misma medida que su familia lo ve con creciente recelo. Esa obsesión da pie a una interesante reflexión sobre la interacción de la ficción y la realidad, dado que la mujer basa su relato -aclamado por algunos como una obra maestra- en sus propias vivencias de una manera enfermiza. Precisamente, ese tono en exceso raruno es lo que resta algo de agilidad al filme, que en algún momento parece homenajear el cine de David Lynch, si bien pervive la originalidad de la propuesta y las reflexiones a que da lugar.
"Weirdos" [***], de Bruce McDonald (Enfants Terribles)
Una sencilla road movie protagonizada por una pareja de quinceañeros en plan viaje de descubrimiento personal, sobre todo por parte del chico, con respecto a sus propios sentimientos y en relación a su familia. Con un blanco y negro de gran belleza, Bruce McDonald crea un retrato acertado de la época, mediados de los años 70 en la costa Este de Canadá, donde destaca una excelente banda sonora muy sugestiva. Una pequeña gran película que, sin mayores pretensiones, habla de temas importantes que se dilucidan en esos años cruciales de la vida.
"Western" [**½], de Valeska Grisebach (Esbilla)
Un grupo de trabajadores alemanes construye una central hidráulica en una zona rural de Bulgaria. Las diferencias idiomáticas y culturales existentes entre ambas partes (los recién llegados germanos y los aldeanos pobres del país receptor) centran buena parte del filme, cuyo objetivo es el de posar su mirada en la serie de malentendidos, barreras personales y sociales, aprecios y conflictos de los dos grupos. Sin embargo, la cinta no consigue profundizar en esas ideas en ningún momento, de modo que todo queda un tanto inconcluso.
"El futuro que viene" [**], de Constanza Novick (Sección Oficial)
La historia de amistad de dos chicas durante décadas es mostrada, primero, en la infancia y, luego, en la madurez, sin que de ambas etapas se acabe de sacar conclusiones importantes. Todo parece una sucesión de momentos, de encuentros y desencuentros entre las protagonistas, que, eso sí, están muy bien encarnadas en sus años adultos por Dolores Fonzi y Pilar Gamboa.
En un ambiente opresivo y de atmósfera enrarecida, Ana Urushadze cuenta la historia de una ama de casa entregada compulsivamente a la afición de escribir, algo que poco a poco se irá convirtiendo en una obsesión, en la misma medida que su familia lo ve con creciente recelo. Esa obsesión da pie a una interesante reflexión sobre la interacción de la ficción y la realidad, dado que la mujer basa su relato -aclamado por algunos como una obra maestra- en sus propias vivencias de una manera enfermiza. Precisamente, ese tono en exceso raruno es lo que resta algo de agilidad al filme, que en algún momento parece homenajear el cine de David Lynch, si bien pervive la originalidad de la propuesta y las reflexiones a que da lugar.
"Weirdos" [***], de Bruce McDonald (Enfants Terribles)
Una sencilla road movie protagonizada por una pareja de quinceañeros en plan viaje de descubrimiento personal, sobre todo por parte del chico, con respecto a sus propios sentimientos y en relación a su familia. Con un blanco y negro de gran belleza, Bruce McDonald crea un retrato acertado de la época, mediados de los años 70 en la costa Este de Canadá, donde destaca una excelente banda sonora muy sugestiva. Una pequeña gran película que, sin mayores pretensiones, habla de temas importantes que se dilucidan en esos años cruciales de la vida.
"Western" [**½], de Valeska Grisebach (Esbilla)
Un grupo de trabajadores alemanes construye una central hidráulica en una zona rural de Bulgaria. Las diferencias idiomáticas y culturales existentes entre ambas partes (los recién llegados germanos y los aldeanos pobres del país receptor) centran buena parte del filme, cuyo objetivo es el de posar su mirada en la serie de malentendidos, barreras personales y sociales, aprecios y conflictos de los dos grupos. Sin embargo, la cinta no consigue profundizar en esas ideas en ningún momento, de modo que todo queda un tanto inconcluso.
"El futuro que viene" [**], de Constanza Novick (Sección Oficial)
La historia de amistad de dos chicas durante décadas es mostrada, primero, en la infancia y, luego, en la madurez, sin que de ambas etapas se acabe de sacar conclusiones importantes. Todo parece una sucesión de momentos, de encuentros y desencuentros entre las protagonistas, que, eso sí, están muy bien encarnadas en sus años adultos por Dolores Fonzi y Pilar Gamboa.
domingo, 10 de julio de 2016
MÚSICA / BBK Live 2016: 3º día - Tame Impala, Courtney Barnett, Triángulo de Amor Bizarro
El último día del BBK Live 2016 tuvo sus mejores momentos con artistas australianos. La primera, Courtney Barnett, se presentaba en formato trío y mostraba sus cartas: una mezcla enérgica y personal de indie-rock que combina melodías bonitas y pasajes oscuros. A veces parece una cantautora con mucho universo propio y otras se desata como Nirvana. Entusiasmó con todo merecimiento.
Y llegó el momento de los verdaderos cabezas de cartel (y digo verdaderos porque supuestamente Foals lo eran, pero, vaya, no hay color). Los australianos Tame Impala, reyes actuales del rock psicodélico, se han convertido rápidamente en una de las grandes bandas del momento, con tan sólo tres álbumes en su haber (sobre todo, a raíz de su obra maestra, "Lonerism" -2012-). El concierto giró básicamente sobre sus dos últimos discos y fue una comprobación más de su estatus de estrellas. Una lección magistral, de principio a fin, de sus grandes dotes para el género, cuyas claves dominan con claridad, por no hablar de su buen rollo con el público. Si a ello se une una buena cantidad de temazos... qué más se puede decir.
Luego, los británicos Editors, que, bueno, le ponen ganas y tienen sus momentos. Y, para cerrar la noche (y el festival), los coruñeses Triángulo de Amor Bizarro, que se desataron en el escenario con un concierto acelerado y de subidón repleto de buen punk. Lástima que las voces no se oyeran lo suficiente para captar toda su carga irónica. Eso sí, musicalmente fue un auténtico trallazo. El broche ideal para un festival sobresaliente, tanto por los grupos como por la organización y el sonido.
Y llegó el momento de los verdaderos cabezas de cartel (y digo verdaderos porque supuestamente Foals lo eran, pero, vaya, no hay color). Los australianos Tame Impala, reyes actuales del rock psicodélico, se han convertido rápidamente en una de las grandes bandas del momento, con tan sólo tres álbumes en su haber (sobre todo, a raíz de su obra maestra, "Lonerism" -2012-). El concierto giró básicamente sobre sus dos últimos discos y fue una comprobación más de su estatus de estrellas. Una lección magistral, de principio a fin, de sus grandes dotes para el género, cuyas claves dominan con claridad, por no hablar de su buen rollo con el público. Si a ello se une una buena cantidad de temazos... qué más se puede decir.
Luego, los británicos Editors, que, bueno, le ponen ganas y tienen sus momentos. Y, para cerrar la noche (y el festival), los coruñeses Triángulo de Amor Bizarro, que se desataron en el escenario con un concierto acelerado y de subidón repleto de buen punk. Lástima que las voces no se oyeran lo suficiente para captar toda su carga irónica. Eso sí, musicalmente fue un auténtico trallazo. El broche ideal para un festival sobresaliente, tanto por los grupos como por la organización y el sonido.
sábado, 9 de julio de 2016
MÚSICA / BBK Live 2016: 2º día - Pixies, Ocean Colour Scene, Belako
La segunda jornada comenzó con un viaje nostálgico, el propuesto por los británicos Ocean Colour Scene, dispuestos a repasar su gran álbum "Moseley Shoals" (1996), que cumple 20 años. La verdad es que la actuación fue impecable, con un sonido y una entrega encomiables. Algunos extras completaron la actuación, como el "Day Tripper" de The Beatles o varios temas propios, alguno de ellos nuevo. La banda se mantiene en forma (también el cantante, Simon Fowler, aunque físicamente está un poco fondón) y se nota que ha mantenido continuidad discográfica y en directo a lo largo de su trayectoria. Y siempre es un placer contemplar el virtuosismo de Steve Cradock a la guitarra. Después, los vizcaínos Belako demostraron en vivo que son un grupo a seguir. Su descarga sónica de indie-punk-rock suena potente y fresca. A la vez se perciben sus ansias de apuntar diversas líneas estilísticas y no encasillarse en los clichés del género. Por su parte, los barceloneses Love Of Lesbian presentaron temas nuevos y repasaron su ya extenso cancionero. Estuvieron, como siempre, animosos y conectando con el público. Son una apuesta segura de entretenimiento festivalero. Y, llegados de Stockport (Reino Unido), había expectación por ver sobre las tablas a Blossoms estrenando su primer álbum homónimo. Estos chicos gastan un indie-pop-rock con toques psicodélicos vía teclados que resulta interesante.
Y llegó la hora de los Pixies. Los de Boston han anunciado nuevo disco para septiembre, "Head Carrier" (2016), del que presentaron cuatro temas. La verdad es que se notan para bien los años de conciertos continuos desde el regreso de la banda, en 2004. Suenan compenetrados, sueltos, potentes... Aunque Black Francis siempre se muestra un tanto ajeno a la fama que le rodea, tratando a veces de frasear a contrapelo para evitar en lo posible los momentos karaoke. Verdadera actitud indie hasta el final. Parece mentira que sus canciones tan extrañas, en lo temático y en lo musical, hayan alcanzado tal proyección planetaria, pero es así. Todos vivimos la actuación de los Pixies con una maravillosa conexión mística, y también física, botando como locos en sus momentos más arrebatados. "Bone Machine", "Head On", "Wave Of Mutilation", "Subbacultcha" y "Velouria" constituyeron el arranque que abarcaba sus cuatro primeros y geniales discos, pero también sonaron canciones de su anterior álbum, "Indie Cindy" (2014), además de las citadas nuevas, demostrando que los Pixies son una máquina que funciona y tiene futuro por delante. Después llegó el infierno de la mano del dúo británico de punk Slaves. Demasiado atronadores y agresivos para mi gusto.
Y llegó la hora de los Pixies. Los de Boston han anunciado nuevo disco para septiembre, "Head Carrier" (2016), del que presentaron cuatro temas. La verdad es que se notan para bien los años de conciertos continuos desde el regreso de la banda, en 2004. Suenan compenetrados, sueltos, potentes... Aunque Black Francis siempre se muestra un tanto ajeno a la fama que le rodea, tratando a veces de frasear a contrapelo para evitar en lo posible los momentos karaoke. Verdadera actitud indie hasta el final. Parece mentira que sus canciones tan extrañas, en lo temático y en lo musical, hayan alcanzado tal proyección planetaria, pero es así. Todos vivimos la actuación de los Pixies con una maravillosa conexión mística, y también física, botando como locos en sus momentos más arrebatados. "Bone Machine", "Head On", "Wave Of Mutilation", "Subbacultcha" y "Velouria" constituyeron el arranque que abarcaba sus cuatro primeros y geniales discos, pero también sonaron canciones de su anterior álbum, "Indie Cindy" (2014), además de las citadas nuevas, demostrando que los Pixies son una máquina que funciona y tiene futuro por delante. Después llegó el infierno de la mano del dúo británico de punk Slaves. Demasiado atronadores y agresivos para mi gusto.
viernes, 8 de julio de 2016
MÚSICA / BBK Live 2016: 1º día - Arcade Fire, New Order, DMA's, Hinds
Comenzamos la primera jornada con los australianos DMA's, llamados por algunos los nuevos Oasis. Y sí, su música está anclada en la banda de Manchester, e incluso sus poses, su vocación chav, la imagen mimética que lucen el cantante y el guitarrista... Todo conduce a ellos. Pero, por encima de todo, DMA's enseñan un cancionero de calidad, dinámico y que funciona muy bien tanto en disco (su álbum de debut, "Hills End") como en directo. Luego, turno de las madrileñas Hinds, que enseñaron su especie de pop-punk, a veces dicharachero, a veces rabioso, por momentos desatado y por momentos contenido y elaborado con cambios de ritmo muy agradecibles. "Son simpáticas", comentaban algunos. "Y algo más", añadiría yo. Una promesa de algo mayor.
Y llegan las palabras mayores: los británicos New Order, herederos de Joy División que trazaron el camino entre el post-punk y la electrónica, del ensimismamiento depresivo al baile hedonista. Hoy, los de Manchester son considerados por méritos propios unos clásicos y, con temas como "Ceremony", "Bizarre Love Triangle", "True Faith", "Blue Monday" o "Temptations", se convierten en imbatibles en directo. Incluso sus nuevos temas (fruto de su último disco, "Music Complete" -2015-) encajan perfectamente: "Singularity" (con la que abrieron), "Academic", "Tutti Frutti" y "Plastic".
Y, hablando de palabras mayores, los canadienses Arcade Fire. Reconozco que nunca les había visto en directo ni prestado atención especialmente a sus discos. Pero en los últimos tiempos me he enganchado a su música a través principalmente de "The Suburbs" (2010) y "Reflektor" (2013). Y, precisamente, estos dos álbumes conformaron la primera parte del concierto, que luego profundizó en el resto de su discografía, con cumbres como "No Cars Go" o "Wake Up". Una maravillosa experiencia la de estos chicos en vivo, sólidos, creativos... Artistazos. Se juntan ciento y la madre en el escenario, con sección de vientos y múltiple de rítmica incluidas, y terminan disfrazándose de ellos mismos y lanzando confetti, demostrando que la calidad y la diversión pueden (y deben) ir de la mano.
Y llegan las palabras mayores: los británicos New Order, herederos de Joy División que trazaron el camino entre el post-punk y la electrónica, del ensimismamiento depresivo al baile hedonista. Hoy, los de Manchester son considerados por méritos propios unos clásicos y, con temas como "Ceremony", "Bizarre Love Triangle", "True Faith", "Blue Monday" o "Temptations", se convierten en imbatibles en directo. Incluso sus nuevos temas (fruto de su último disco, "Music Complete" -2015-) encajan perfectamente: "Singularity" (con la que abrieron), "Academic", "Tutti Frutti" y "Plastic".
Y, hablando de palabras mayores, los canadienses Arcade Fire. Reconozco que nunca les había visto en directo ni prestado atención especialmente a sus discos. Pero en los últimos tiempos me he enganchado a su música a través principalmente de "The Suburbs" (2010) y "Reflektor" (2013). Y, precisamente, estos dos álbumes conformaron la primera parte del concierto, que luego profundizó en el resto de su discografía, con cumbres como "No Cars Go" o "Wake Up". Una maravillosa experiencia la de estos chicos en vivo, sólidos, creativos... Artistazos. Se juntan ciento y la madre en el escenario, con sección de vientos y múltiple de rítmica incluidas, y terminan disfrazándose de ellos mismos y lanzando confetti, demostrando que la calidad y la diversión pueden (y deben) ir de la mano.
domingo, 19 de junio de 2016
MÚSICA / Mad Cool 2016: 3º día - Neil Young
Y al tercer día... llegó Neil Young y dejó a todos pequeñitos. El canadiense se marcó un conciertazo de esos directamente caídos de otra dimensión. La leyenda viva del rock and roll demostró una vez más por qué lo es, por qué ha influenciado a varias generaciones, por qué es capaz de aguantar como si nada durante dos horas y media en el escenario, mandando y dejando agotada a su banda de jovenzuelos (Promise Of The Real, de Lukas Nelson, el hijo de Willie Nelson) y por qué es capaz de recorrer con su cancionero momentos míticos de la historia del rock: primero, solo con su acústica, armónica y piano-órgano, luego con su guitarra eléctrica Gretsch y, como culminación, su Gibson Les Paul negra (la Old Black), promesa de que llega el huracán sónico. En su set acústico comenzó con "After The Gold Rush", "Heart Of Gold" y "The Needle And The Damage Done" (y luego "Out On The Weekend", "From Hank To Hendrix", etc.). Nada menos. Directo al corazón, extrayendo de su guitarra Martin los sonidos que elevan el espíritu. Y, tras lanzar su clásico mensaje ecologista, en la parte eléctrica llegó su también clásico mensaje al racista Sur de Estados Unidos con "Alabama", amén de otras piezas que viven en el delicado equilibrio entre la fuerza y la emoción, "Words (Between The Lines Of Age)" y "Winterlong". Ya estábamos todos preparados para el siguiente paso: Neil Young y sus pasajes guitarreros sin fin que conducen al éxtasis: más de 20 minutos con "Down On The River", más de 15 minutos con "Like A Hurricane", parecido con "Mansion On The Hill"... Hasta llegar al final con "Rockin' In The Free World" (que se ha convertido en ataque contra Donald Trump). ¿Al final? Bueno, la canción la acabó cuatro o cinco veces pero, aunque Neil y su banda abandonaron el escenario, el público quería más, necesitaba más. Y volvieron a salir para descargar "Love And Only Love" por un buen rato más. Y el hierático Neil dejó entrever su emoción y acabó abrazado a su banda, todos saltando al compás de una audiencia agradecida por haber asistido a .una clase magistral de rock and roll.
Y tras esto, ¿qué podemos decir del resto del día? Bueno, estuvo por ahí Gary Clark Jr., un excelente guitarrista negro de Texas que combina con habilidad blues, soul y otros sonidos de forma muy convincente. Por su parte, los neoyorkinos DIIV descargaron su buen indie-rock y shoegazing, mientras que sus paisanos Woods encaran un indie folk-rock bastante interesante. The Ben Miller Band abordan la música de raíces estadounidenses, el bluegrass y blues, con convicción y un punto de originalidad en su concepción. Los norirlandeses Two Door Cinema Club se lo pasaron estupendamente con su indie-dance-rock, e incluso adelantaron un par de canciones de su próximo disco que sonaron muy bien. Y los españoles Corizonas pusieron fin a la noche (y al festival) de la mejor manera posible: de forma muy divertida. Y para terminar acabó sonando "Always Look On The Bright Side Of Life" y nos fuimos tarareándola tan contentos a casa.
Neil Young - "Heart Of Gold"
Neil Young - "From Hank To Hendrix"
Neil Young - "Alabama"
Neil Young - "Down By The River"
Neil Young - "Love And Only Love"
Neil Young - Concierto completo en Mad Cool 2016
Y tras esto, ¿qué podemos decir del resto del día? Bueno, estuvo por ahí Gary Clark Jr., un excelente guitarrista negro de Texas que combina con habilidad blues, soul y otros sonidos de forma muy convincente. Por su parte, los neoyorkinos DIIV descargaron su buen indie-rock y shoegazing, mientras que sus paisanos Woods encaran un indie folk-rock bastante interesante. The Ben Miller Band abordan la música de raíces estadounidenses, el bluegrass y blues, con convicción y un punto de originalidad en su concepción. Los norirlandeses Two Door Cinema Club se lo pasaron estupendamente con su indie-dance-rock, e incluso adelantaron un par de canciones de su próximo disco que sonaron muy bien. Y los españoles Corizonas pusieron fin a la noche (y al festival) de la mejor manera posible: de forma muy divertida. Y para terminar acabó sonando "Always Look On The Bright Side Of Life" y nos fuimos tarareándola tan contentos a casa.
Neil Young - "Heart Of Gold"
Neil Young - "From Hank To Hendrix"
Neil Young - "Alabama"
Neil Young - "Down By The River"
Neil Young - "Love And Only Love"
Neil Young - Concierto completo en Mad Cool 2016
sábado, 18 de junio de 2016
MÚSICA / Mad Cool 2016: 2º día - Band Of Horses, 091...
El segundo día del Mad Cool empezó a caballo entre los conciertos L.A. y Stereophonics (imposible entrar a los noruegos Kings Of Convenience, todo petado en el escenario 4). Los mallorquines L.A. se mostraron sólidos en un directo cada vez más americanizado que les asemeja más a unos Pearl Jam de medios tiempos. Cosa buena. Por su parte, los británicos Stereophonics, aunque nunca pasaron de la segunda fila del britpop (que no es poco), siguen convenciendo con un perfil netamente rockero (Kelly Jones es distribuidor exclusivo de Gibson, seguro). También convincentes se mostraron sus compatriotas Temples, unos jovenzuelos que apuestan por la psicodelia y a los que, aunque les faltan aún tablas, demuestran manejar bien las claves del género. Por su parte, los estadounidenses Jane's Adiction quizá fueron importantes en el mundillo alternativo dos minutos a finales de los 80 y principios de los 90, pero ahora no pasan de ser una mera anécdota. Aunque se dedicaron a repasar su emblemático álbum "Ritual de lo Habitual" (1990), no acabaron de conectar conmigo. Y llegó el momento de Band Of Horses. El grupo de Seattle no sólo se compone de hábiles instrumentistas sino que su líder, Ben Bridwell, tiene un carisma que el público agradece. La banda domina esa mezcla de estilos que incluye el indie, el country y el rock, y elabora brillantes canciones que calan hondo. Se centraron en su nuevo disco (es normal) pero también desgranaron buena parte de su cancionero habitual. Grandes. Y para grandes, los granadinos 091, posiblemente el mejor grupo de rock de la historia de España. Nunca obtuvieron el éxito comercial que se merecían pero aquí están reunidos, recordando que tienen un setlist flipante, pleno de guitarras vigorosas y letras inteligentes y profundas.
viernes, 17 de junio de 2016
MÚSICA / Mad Cool 2016: 1º día - The Who, Vetusta Morla, Lori Meyers...
Ante todo se agradece muchísimo que en Madrid surja una iniciativa de macrofestival de referencia como Mad Cool que permita disfrutar de una selección musical tan amplia y variada: desde glorias consagradas a nuevas promesas en diferentes estilos de rock, pop, electrónica, etc. La primera jornada del jueves 16 transcurrió con la típicas ganas de querer abarcar un poco de todo (aunque los inevitables solapamientos de conciertos empiezan a ser un fastidio). Todo marchó a la perfección, salvo el servicio de bares, donde los camareros no parecen muy hábiles en eso de servir a tanta gente. En fin, menos mal que hay hombres-cerveza moviéndose por todo el recinto (quizá no suficientes) para aliviar las necesidades... Problemas logísticos aparte, en lo musical el primer día transcurrió a gran nivel.
Empezamos con los granadinos Lori Meyers, cuyo directo ya de sobra conocido hace que todo vaya como la seda. La gente entregada y ellos disfrutando, sonido estupendo y concierto redondo. Los anglo-estadounidenses The Kills mostraron su punk-rock ruidista con actitud y solvencia, aunque en este caso el sonido de la actuación (en el escenario 3) fue manifistamente mejorable. Y en esto llegaron los británicos The Who y dejaron a todos ojipláticos de cómo estos setentañeros dan sopas con hondas a tanto grupo-joven-que-dice-ser-el-mejor-del-mundo. Su recorrido musical repasa sus viejas glorias, claro, no aportan más al panorama pero, ¿qué más hace falta cuando ya has marcado la historia del rock en los 60 y 70? Actitud les sobra y, aunque la voz de Roger Daltrey no siempre le responde como debiera, la guitarra de Pete Townshend y sus molinillos te dejan noqueado. Empezar un concierto con "I Can't Explain", "Substitute", "Who Are You", "The Kids Are Alright", "My Generation" y "I Can See for Miles", y acabarlo con "Pinball Wizard", "See Me, Feel Me", "Baba O'Riley" y "Won't Get Fooled Again" sólo significa una cosa: ¡¡¡pedazo setlist!!! Los estadounidenses Garbage le pusieron ganas, sobre todo por una Shirley Manson con mono de escenario tras sus años de silencio. El repertorio estuvo bien trufado de temas nuevos y antiguos, algunos ya con la categoría de clásicos, pero faltó algo de feeling a la actuación, aunque resultó eficaz. Los escoceses Django Django y su art-rock dejan una sensación muy agradable, divertida y disfrutable. Aunque el sonido (de nuevo en el escenario 3) no era el más logrado posible, aquí sí que hubo mucho feeling y la gente se lo pasó bomba. Lo poco visto de los británicos Editors (de nuevo los solapamientos) sonó bien gracias a su indie-rock resultón. Y, para cerrar, unos Vetusta Morla a los que nunca he seguido ni en discos ni en conciertos y que me sorprendieron mucho por su preparado directo y sus canciones que enganchan rápidamente y que son objeto de pura veneración por parte de los fans. ¡Otra actuación notable para terminar esta primera jornada!
Empezamos con los granadinos Lori Meyers, cuyo directo ya de sobra conocido hace que todo vaya como la seda. La gente entregada y ellos disfrutando, sonido estupendo y concierto redondo. Los anglo-estadounidenses The Kills mostraron su punk-rock ruidista con actitud y solvencia, aunque en este caso el sonido de la actuación (en el escenario 3) fue manifistamente mejorable. Y en esto llegaron los británicos The Who y dejaron a todos ojipláticos de cómo estos setentañeros dan sopas con hondas a tanto grupo-joven-que-dice-ser-el-mejor-del-mundo. Su recorrido musical repasa sus viejas glorias, claro, no aportan más al panorama pero, ¿qué más hace falta cuando ya has marcado la historia del rock en los 60 y 70? Actitud les sobra y, aunque la voz de Roger Daltrey no siempre le responde como debiera, la guitarra de Pete Townshend y sus molinillos te dejan noqueado. Empezar un concierto con "I Can't Explain", "Substitute", "Who Are You", "The Kids Are Alright", "My Generation" y "I Can See for Miles", y acabarlo con "Pinball Wizard", "See Me, Feel Me", "Baba O'Riley" y "Won't Get Fooled Again" sólo significa una cosa: ¡¡¡pedazo setlist!!! Los estadounidenses Garbage le pusieron ganas, sobre todo por una Shirley Manson con mono de escenario tras sus años de silencio. El repertorio estuvo bien trufado de temas nuevos y antiguos, algunos ya con la categoría de clásicos, pero faltó algo de feeling a la actuación, aunque resultó eficaz. Los escoceses Django Django y su art-rock dejan una sensación muy agradable, divertida y disfrutable. Aunque el sonido (de nuevo en el escenario 3) no era el más logrado posible, aquí sí que hubo mucho feeling y la gente se lo pasó bomba. Lo poco visto de los británicos Editors (de nuevo los solapamientos) sonó bien gracias a su indie-rock resultón. Y, para cerrar, unos Vetusta Morla a los que nunca he seguido ni en discos ni en conciertos y que me sorprendieron mucho por su preparado directo y sus canciones que enganchan rápidamente y que son objeto de pura veneración por parte de los fans. ¡Otra actuación notable para terminar esta primera jornada!
domingo, 31 de mayo de 2015
MÚSICA / Primavera Sound 2015: 15 años de un gran festival
Lejos quedan ya aquellos gloriosos años del Primavera Sound en el Pueblo Español de Montjuïc, un espacio visualmente precioso pero decididamente pequeño para contener la afluencia que su calidad merece. Ahora, coincidiendo con su quince aniversario, este festival se ha convertido en el referente de la música pop, rock y electrónica en directo, y hace tiempo que sobrepasó al (en su momento) imbatible FIB de Benicàssim. Acostumbrado a su alto nivel y a las grandes sorpresas que depara, quizá esperaba más de esta celebración tan redonda, pero, no obstante, la edición de este año ha sido francamente buena, pues ha logrado aunar, una vez más, artistas clásicos (Patti Smith, Thurston Moore -Sonic Youth-, The Pastels, The Vaselines, The Replacements, The Church, Tori Amos), potentes bazas de la escena actual (The Black Keys, The Strokes, Belle & Sebastian), selectos representantes patrios (Mercromina, Los Punsetes, Perro), regresos importantes (Ride, Sleater-Kinney) y excelentes descubrimientos (Ex Hex, Mikal Cronin, Younghusband, Twerps).
Jueves 28 de mayo
Inicio brutal con los murcianos Perro y su noise-punk nuevaolero que nos hizo olvidar su horario intempestivo (por tempanero, las 5 de la tarde). En directo se desenvuelven con soltura y convencen tanto como en su primer disco grabado ("Tiene bacalao, tiene melodía" -2013-), una pequeña joya y un grupo claramente a seguir. Sobre los australianos Twerps decir que siguen la escuela de ese pop sencillo cuya máxima aspiración es resultar bonito. Y a fe que lo consiguen. Más revelador fue asistir al concierto de los canadienses Cheatahs, que recuperan con muy buena mano lo mejor del estilo shoegazing de finales de los 80. Pero para grandes recuperaciones, la presencia de Thurston Moore, co-fundador de los míticos Sonic Youth, ahora con su propia banda para seguir impartiendo clases de domesticación de ruido. Su proyección está por ver, pero verle actuar es una experiencia fantástica. Una sorpresa aún mayor fue la de conocer al estadounidense Mikal Cronin (ver imagen), el muy activo creador de sonidos pop guitarreros e intensos, abarcando power-pop, garage e indie-rock. Su juventud no le impide actualizar con sabiduria la historia de la música moderna con referentes realmente exquisitos. Un conciertazo, realmente. El turno de los cabeza de cartel, The Black Keys, la banda que ha entregado uno de los mejores álbumes del siglo XXI ("El camino" -2011-), en su primer concierto desde la lesión de su batería a principios de año, evidenció tanto lo sólido de su propuesta como algo de feeling perdido en algún momento. Quizá falta recuperar la magia de los bolos. Pero los temazos son los que son y esos siguen funcionando. El primer día se cierra con Los Punsetes, banda inclasificable donde la haya, y, al mismo tiempo, una de las mejores que ofrece el panorama musical español en la actualidad. Su punk-pop ha construido ya un repertorio espectacular pleno de letras irónicas, cachondas y con mala baba. Una delicia.
Viernes 29 de mayo
Empezamos bien el día, con los míticos The Pastels, uno de los grupos clave de la sobresaliente escuela escocesa de pop. Ahí siguen, apostando por las bellas melodías, tras su regreso con "Slow Summits" (2013), aunque a su cantante le siguen faltando algunas clases de entonación. Y de Estados Unidos llegan Ex Hex, la banda de la ya veterana Mary Timony, que, con su nueva formación ("Rips" -2014-), está poniendo bien alto el listón de sonidos que mezclan rock and roll, pop y punk en su justa medida. Una buena dosis. Y momento para unos clásicos de la escena alternativa española: Mercromina (ver imagen). Los albaceteños demuestran una vez tras otra que son una de las bandas más grandes de noise e indie-rock. Su concierto fue apabullante, sublime, mágico. Otros escoceses, Belle & Sebastian, han enriquecido su receta de pop bello con ritmos bailables en su último disco ("Girls In Peacetime Want To Dance" -2015-). Ahora, sus directos no solo se pueden tararear, sino también bailar. ¡Doble disfrute! Y llega la noche con dos retornos de peso. Por un lado, las estadounidenses Sleater-Kinney mostraron la fuerza intacta de su energético rock alternativo de los 90. Parece como si no hubiese pasado el tiempo por ellas. Pero, además, vuelven presentando un disco notable, "No Cities To Love" (2015). En cambio, Ride viven de las rentas. Su concierto fue una estupenda muestra del sonido shoegazing noventero, con unos cuantos grandes himnos. Pero es solo un retorno nostálgico al pasado.
Sábado 30 de mayo
La última jornada comenzó interesante, con los londinenses Younghusband ofreciendo atmósferas de dream-pop y psicodelia. Siguió el indie-rock un tanto etéreo de los neoyorquinos DIIV, también bastante correcto. Pero el momento cumbre llegó pronto: The Vaselines -ver imagen- (más escoceses) estaban en la ciudad. El grupo que era referencia de Kurt Cobain (nada menos) no solo han recuperado su clásico repertorio de pop-rock alternativo, sino que traen bajo el brazo un nuevo disco francamente bueno, "V For Vaselines" (2014). Una gozada. En cambio, la culminación del día, protagonizada por dos bandas de Nueva York, fue algo más floja de los esperado. Interpol tienen sus momentos, no lo niego, pero, en términos generales, no me dicen gran cosa. Es más, me aburren a ratos. Sobre The Strokes, bueno, la historia no es la misma. Son los hacedores del mejor disco de la primera década del siglo XXI ("Is This It" -2001-) y su setlist es la envidia del 80% de las bandas que hay sobre la Tierra. Pero también es cierto que nunca se han vuelto a acercar a la calidad de aquella primera entrega. Por tanto, con poco más de una década en activo, ya viven del pasado. Y eso se nota en el directo, que también da muestras de cierta indolencia.
Jueves 28 de mayo
Inicio brutal con los murcianos Perro y su noise-punk nuevaolero que nos hizo olvidar su horario intempestivo (por tempanero, las 5 de la tarde). En directo se desenvuelven con soltura y convencen tanto como en su primer disco grabado ("Tiene bacalao, tiene melodía" -2013-), una pequeña joya y un grupo claramente a seguir. Sobre los australianos Twerps decir que siguen la escuela de ese pop sencillo cuya máxima aspiración es resultar bonito. Y a fe que lo consiguen. Más revelador fue asistir al concierto de los canadienses Cheatahs, que recuperan con muy buena mano lo mejor del estilo shoegazing de finales de los 80. Pero para grandes recuperaciones, la presencia de Thurston Moore, co-fundador de los míticos Sonic Youth, ahora con su propia banda para seguir impartiendo clases de domesticación de ruido. Su proyección está por ver, pero verle actuar es una experiencia fantástica. Una sorpresa aún mayor fue la de conocer al estadounidense Mikal Cronin (ver imagen), el muy activo creador de sonidos pop guitarreros e intensos, abarcando power-pop, garage e indie-rock. Su juventud no le impide actualizar con sabiduria la historia de la música moderna con referentes realmente exquisitos. Un conciertazo, realmente. El turno de los cabeza de cartel, The Black Keys, la banda que ha entregado uno de los mejores álbumes del siglo XXI ("El camino" -2011-), en su primer concierto desde la lesión de su batería a principios de año, evidenció tanto lo sólido de su propuesta como algo de feeling perdido en algún momento. Quizá falta recuperar la magia de los bolos. Pero los temazos son los que son y esos siguen funcionando. El primer día se cierra con Los Punsetes, banda inclasificable donde la haya, y, al mismo tiempo, una de las mejores que ofrece el panorama musical español en la actualidad. Su punk-pop ha construido ya un repertorio espectacular pleno de letras irónicas, cachondas y con mala baba. Una delicia.
Viernes 29 de mayo
Empezamos bien el día, con los míticos The Pastels, uno de los grupos clave de la sobresaliente escuela escocesa de pop. Ahí siguen, apostando por las bellas melodías, tras su regreso con "Slow Summits" (2013), aunque a su cantante le siguen faltando algunas clases de entonación. Y de Estados Unidos llegan Ex Hex, la banda de la ya veterana Mary Timony, que, con su nueva formación ("Rips" -2014-), está poniendo bien alto el listón de sonidos que mezclan rock and roll, pop y punk en su justa medida. Una buena dosis. Y momento para unos clásicos de la escena alternativa española: Mercromina (ver imagen). Los albaceteños demuestran una vez tras otra que son una de las bandas más grandes de noise e indie-rock. Su concierto fue apabullante, sublime, mágico. Otros escoceses, Belle & Sebastian, han enriquecido su receta de pop bello con ritmos bailables en su último disco ("Girls In Peacetime Want To Dance" -2015-). Ahora, sus directos no solo se pueden tararear, sino también bailar. ¡Doble disfrute! Y llega la noche con dos retornos de peso. Por un lado, las estadounidenses Sleater-Kinney mostraron la fuerza intacta de su energético rock alternativo de los 90. Parece como si no hubiese pasado el tiempo por ellas. Pero, además, vuelven presentando un disco notable, "No Cities To Love" (2015). En cambio, Ride viven de las rentas. Su concierto fue una estupenda muestra del sonido shoegazing noventero, con unos cuantos grandes himnos. Pero es solo un retorno nostálgico al pasado.
Sábado 30 de mayo
La última jornada comenzó interesante, con los londinenses Younghusband ofreciendo atmósferas de dream-pop y psicodelia. Siguió el indie-rock un tanto etéreo de los neoyorquinos DIIV, también bastante correcto. Pero el momento cumbre llegó pronto: The Vaselines -ver imagen- (más escoceses) estaban en la ciudad. El grupo que era referencia de Kurt Cobain (nada menos) no solo han recuperado su clásico repertorio de pop-rock alternativo, sino que traen bajo el brazo un nuevo disco francamente bueno, "V For Vaselines" (2014). Una gozada. En cambio, la culminación del día, protagonizada por dos bandas de Nueva York, fue algo más floja de los esperado. Interpol tienen sus momentos, no lo niego, pero, en términos generales, no me dicen gran cosa. Es más, me aburren a ratos. Sobre The Strokes, bueno, la historia no es la misma. Son los hacedores del mejor disco de la primera década del siglo XXI ("Is This It" -2001-) y su setlist es la envidia del 80% de las bandas que hay sobre la Tierra. Pero también es cierto que nunca se han vuelto a acercar a la calidad de aquella primera entrega. Por tanto, con poco más de una década en activo, ya viven del pasado. Y eso se nota en el directo, que también da muestras de cierta indolencia.
lunes, 23 de junio de 2014
MÚSICA / Azkena Rock Festival 2014: Blondie, Violent Femmes, The Strypes y Deap Vally
Me interesaba la segunda jornada del Azkena Rock Festival de Vitoria-Gasteiz por tener la oportunidad de contemplar grupos míticos como Blondie y Violent Femmes, al tiempo que asistía a descubrimientos de nuevos talentos del rock. Efectivamente, los veteranos no decepcionaron. Se les notan las tablas y un cancionero que ha calado en varias generaciones. Blondie hizo un buen repaso por su magnífica obra, fruto de la fusión entre su primigenio punk, powerpop, pop y disco. Lástima que unos nefastos técnicos de sonido hicieran que se perdiera entre las primeras filas la voz de Debbie Harry (¡a punto de cumplir los 69 años y en plena forma!). Hasta la organización ha tenido que sacar un comunicado lamentando el resultado, culpa exclusivamente del equipo de la banda. Pero, vaya, se disfrutó mucho. En un extremo musicalmente opuesto, Violent Femmes cautivaron con un concierto electro-acústico áspero pero directo y magnético. Y luego vinieron las sorpresas de los más jóvenes. Y para jóvenes, los irlandeses The Strypes, que cuentan con entre 16 y 18 añitos. Su salto al escenario provocó algunas risitas que fueron rápidamente sofocadas por la energía de esta banda que aborda sin complejos rock y rythm'n'blues cincuenteros y sesenteros filtrados por modos de punk setentero. Con una actitud y una imagen preparadas al milímetro, los chavales incendiaron el Azkena. Otra grata sorpresa fue el dúo femenino estadounidense Deap Vally, que llamaron la atención con su blues-rock crudo y potente en la línea de The White Stripes o The Black Keys. Pero ellas tienen personalidad propia. Y mucha.
domingo, 15 de septiembre de 2013
MÚSICA / Un DCode Festival 2013 variado y de calidad
Una nueva edición del DCode Festival, que año a año se va consolidando como una atractiva propuesta musical de alta calidad y estilos variados, y, esta vez, concentrada en un único día, el sábado 14 de septiembre, eso sí, en el mismo marco de la Universidad Complutense, detrás de mi antigua y querida facultad de Ciencias de la Información.
La primera sorpresa agradable llegó inmediatamente de entrar, a las 18:35 y en el escenario Campus Live, donde nos topamos con los británicos The Hot Soles. Los de Sheffield, en realidad, practican un blues-rock crudo y descarnado, de evidentes influencias estadounidenses, en la línea de The White Stripes o The Black Keys. De hecho, la banda está formada por sólo dos miembros, guitarra-cantante y batería. Una descarga brutal por momentos que nos puso las pilas para lo que nos quedaba por ver.
Combinados en los dos escenarios principales, DCode y Heineken, situados uno al lado del otro, se empezaron a suceder las actuaciones sucesivas de bandas, nunca simultáneas, con lo que de esta manera era imposible perderte nada. Los baleares L.A. (el proyecto de Lluis Albert Segura) refrendaron en directo el estupendo álbum "Dualize", que acaba de publicar. Su rock de melodías pop cantado en perfecto inglés gana enteros por su puesta en escena profesional, excelente ejecución y esa poderosa voz de Lluis Albert, que brilla por encima de todo. Por su parte, los barceloneses Love Of Lesbian realizaron un buen concierto plagado de grandes éxitos de pop bailable ya conocidos por la audiencia, por lo que su actuación fue una fiesta. Con los ingleses Foals llegaron los momentos más oscuros de la noche (valga la redundancia), en un muestrario de temas por momentos bastante deudores de The Cure (tanto en su parte más negra como en la más resplandeciente).
Después llegaron uno de los platos fuertes de esta edición, Vampire Weekend. Los neoyorkinos desarrollan un indie-rock de influencias africanoides que, en buena medida recuerda a Paul Simon. Aunque no son una banda de mi devoción, ciertamente es valorable su puesta en escena tan sencilla como efectiva y, bueno, ya han acumulado unos cuantos hits resultones que hicieron disfrutar al personal. El grupo cabecero de la representación española fue Amaral, una banda que ha vivido la mayor parte de su carrera en las mieles del éxito con un pop muy dignamente comercial. Siempre me han gustado en todos los sentidos: sus canciones, su actitud, su humildad... De hecho, Eva Amaral había salido antes a compartir escenario en una canción con Love Of Lesbian y luego en directo dio cuenta de su pasión por la música como fan. Las nuevas canciones funcionan bien en directo y endurecen (y enriquecen) su sonido. Entonces llegaron los escoceses Franz Ferdinand, que han recuperado lo mejor de su estilo con su último trabajo, "Right Thoughts, Right Words, Right Action". Y volvieron con la misma fuerza de siempre, regalando un concierto absolutamente festivo y bailable a tope. Una gozada. Y, para terminar, los angelinos Capital Cities pusieron la guinda al festival con su indie-funky-dance de influencias setenteras y envoltorio moderno. El punto final ideal.
La primera sorpresa agradable llegó inmediatamente de entrar, a las 18:35 y en el escenario Campus Live, donde nos topamos con los británicos The Hot Soles. Los de Sheffield, en realidad, practican un blues-rock crudo y descarnado, de evidentes influencias estadounidenses, en la línea de The White Stripes o The Black Keys. De hecho, la banda está formada por sólo dos miembros, guitarra-cantante y batería. Una descarga brutal por momentos que nos puso las pilas para lo que nos quedaba por ver.
Combinados en los dos escenarios principales, DCode y Heineken, situados uno al lado del otro, se empezaron a suceder las actuaciones sucesivas de bandas, nunca simultáneas, con lo que de esta manera era imposible perderte nada. Los baleares L.A. (el proyecto de Lluis Albert Segura) refrendaron en directo el estupendo álbum "Dualize", que acaba de publicar. Su rock de melodías pop cantado en perfecto inglés gana enteros por su puesta en escena profesional, excelente ejecución y esa poderosa voz de Lluis Albert, que brilla por encima de todo. Por su parte, los barceloneses Love Of Lesbian realizaron un buen concierto plagado de grandes éxitos de pop bailable ya conocidos por la audiencia, por lo que su actuación fue una fiesta. Con los ingleses Foals llegaron los momentos más oscuros de la noche (valga la redundancia), en un muestrario de temas por momentos bastante deudores de The Cure (tanto en su parte más negra como en la más resplandeciente).
Después llegaron uno de los platos fuertes de esta edición, Vampire Weekend. Los neoyorkinos desarrollan un indie-rock de influencias africanoides que, en buena medida recuerda a Paul Simon. Aunque no son una banda de mi devoción, ciertamente es valorable su puesta en escena tan sencilla como efectiva y, bueno, ya han acumulado unos cuantos hits resultones que hicieron disfrutar al personal. El grupo cabecero de la representación española fue Amaral, una banda que ha vivido la mayor parte de su carrera en las mieles del éxito con un pop muy dignamente comercial. Siempre me han gustado en todos los sentidos: sus canciones, su actitud, su humildad... De hecho, Eva Amaral había salido antes a compartir escenario en una canción con Love Of Lesbian y luego en directo dio cuenta de su pasión por la música como fan. Las nuevas canciones funcionan bien en directo y endurecen (y enriquecen) su sonido. Entonces llegaron los escoceses Franz Ferdinand, que han recuperado lo mejor de su estilo con su último trabajo, "Right Thoughts, Right Words, Right Action". Y volvieron con la misma fuerza de siempre, regalando un concierto absolutamente festivo y bailable a tope. Una gozada. Y, para terminar, los angelinos Capital Cities pusieron la guinda al festival con su indie-funky-dance de influencias setenteras y envoltorio moderno. El punto final ideal.
martes, 28 de mayo de 2013
MÚSICA / Un Primavera Sound 2013 de perfil noventero
La edición 2013 del festival barcelonés de música Primavera Sound tuvo un marcado carácter noventero gracias a la profusión de bandas de aquella época (¿la última década gloriosa del rock?), bien porque aún se mantienen en activo (Los Planetas, The Breeders, Dinosaur Jr) bien porque -sobre todo- regresan por causas más o menos justificadas en lo musical (Blur, My Bloody Valentine*, The Jesus And Mary Chain, El Inquilino Comunista, Chucho). Bueno, el caso es que el balance fue bastante notable, tanto porque la mayor parte de esos grupos demostraron estar en forma como porque les acompañaba una buena hornada de figuras ya consagradas del indie (Meat Puppets, Nick Cave, Phoenix, Camera Obscura) y otras emergentes muy interesantes (Tame Impala, Django Django, Crystal Castles), además de los descubrimientos de pequeñas bandas que siempre sorprenden (Telebit, The Ringo Jets). Ni que decir tiene que es imposible ver a los cerca de 200 artistas que, entre el miércoles 22 y el sábado 25 de mayo, se pasaron por los 10 escenarios del macrofestival. Mención aparte merecen las dos significativas bajas, más o menos a última hora, de Rodríguez (al que le tenía muchas ganas después de admirar el documental sobre su vida "Searching For Sugar Man", que ganó el Oscar) y de Band Of Horses, una destacable banda del sonido americana.
Jueves 23 de mayo
Empezamos muy bien con El Inquilino Comunista, que hizo un repaso por sus temas más notables. Los chicos de Getxo siempre fueron muy buenos, dignos de la escena musical estadounidense del noise, quizá les faltaron un par de hits para triunfar, pero el que tuvo retuvo... Y pronto llega el que, desde mi punto de vista, fue el mejor de los conciertos de todo el festival, el que ofrecieron los australianos Tame Impala, que defendieron de forma sobresaliente sobre las tablas su excelente disco "Lonerism". Canciones redondas, nacidas de la psicodelia y el rock setentero, con mucha fuerza, gran sonido y brillante ejecución. Dinosaur Jr estuvo en su línea, correcto, pero es cierto que su sonido cansa un poco y se ha quedado un tanto anquilosado. Luego llegó el primer tándem de grupos que tocaban a la misma hora en escenarios distintos y hubo que repartir tiempo para ambos: The Postal Service estuvieron agradables con su pop con electrónica, mientras que Bob Mould, por su parte, estuvo realmente contundente con su fórmula de hardcore melódico (más lo segundo que lo primero), más en línea con Sugar que con Hüsker Dü (por hablar de sus antiguas bandas). Los franceses Phoenix ejercieron de cabezas de cartel con un gran despliegue de medios, mucha luminotecnia y sonido recargado, pero me gusta su pop elaborado y ya reúnen una interesante colección de buenos temas. Hubo hueco también para un descubrimiento en el escenario Adidas (muy orientado a ello), concretamente de los colombianos Telebit y su electro-rock molón.
Viernes 24 de mayo
Es divertido ver a Tokyo Sex Destruction en directo: su fórmula de rock y soul engancha y el cantante es un showman evidente. De los británicos Django Django esperaba grandes cosas porque su primer disco es una gozada. Pero en directo no saben aún reflejar su amplia gama de detalles musicales y no acabaron de engancharme tanto como pensaba, pero estuvieron bien. Otro de los grandes momentos del festival fue la reunión de The Breeders para interpretar su obra maestra, "Last Splash" (1993), a la que luego añadieron cuatro temas más para completar un concierto magnífico, con mucho feeling. Aunque tiene tantos kilos de más que parece la madre de su hermana gemela, Kim Deal mantiene su sempiterna sonrisa y la conexión especial con el público. Los escoceses The Jesus & Mary Chain eran uno de los más esperados retornos y su actuación fue bastante buena, aunque en exceso contenido. Eché en falta más tormenta eléctrica pero, por otro lado, agradecí que salieran a tocar (aparentemente) serenos y (casi) sin discusiones entre los hermanos Reid. En el escenario Adidas, los turcos The Ringo Jets fueron otra agradable sorpresa con su inspiración entre Jon Spencer Blues Explosion y The White Stripes. Concluyeron la jornada Blur, el mayor de los regresos -en términos comerciales- y su pop desenfadado. Siempre me gustaron y conservan un cancionero que forma parte de la vida de muchas personas, entre las que me incluyo. Aunque el concierto tuvo ciertos momentos de bajón, el balance fue notable porque su repertorio es infalible.
Sábado 25 de mayo
El día se quedó algo cojo debido a las caídas del cartel de Rodríguez y Band Of Horses. Pero, bueno, el primero fue muy bien sustituido (en un registro musical completamente diferente, claro) por Chucho. Los albaceteños se marcaron un conciertazo a cuenta de su glorioso repertorio. Y llegó la hora de nuevos conciertos simultáneos, tres en concreto: el australiano Nick Cave And The Bad Seeds, que tendrá su mérito pero a mí no me llega; los estadounidenses Meat Pupppets, banda ochentera referencial para grupos como Nirvana, que convenció con su mezcla de hardcore, punk y folk; y los escoceses Camera Obscura, que brillaron con su pop bonito. Otra lectura nostálgica la dieron Los Planetas. Los granadinos interpretaron de cabo a rabo (sin más) uno de sus grandes discos, "Una semana en el motor de un autobús" (1998). Excelentes atmósferas y ejecuciones instrumentales. No así la voz de J, que si nunca fue buena, con el tiempo ha empeorado. Y ya entrada la madrugada subieron a escena My Bloody Valentine. Los irlandeses han vuelto al panorama musical con el lanzamiento de su (estupendo) tercer disco (de larga duración) el pasado mes de febrero ("m b v"), tras más de 22 años de silencio discográfico. Estuvieron en su línea, creando lo que nunca otros han podido hacer: belleza (e incluso baile) de la distorsión y el ruido. Cierto que las voces apenas se intuían, pero se disfrutó igual. Cerraron la noche (y el festival) Hot Chip y su receta de electropop e indietrónica, ideal para mover el esqueleto brindando por una gran edición del Primavera Sound.
* Cierto, My Bloody Valentine desarrolló la mayor parte de su (exigua) discografía a finales de los 80, pero su disco clave fue de 1991, "Loveless".
Jueves 23 de mayo
Empezamos muy bien con El Inquilino Comunista, que hizo un repaso por sus temas más notables. Los chicos de Getxo siempre fueron muy buenos, dignos de la escena musical estadounidense del noise, quizá les faltaron un par de hits para triunfar, pero el que tuvo retuvo... Y pronto llega el que, desde mi punto de vista, fue el mejor de los conciertos de todo el festival, el que ofrecieron los australianos Tame Impala, que defendieron de forma sobresaliente sobre las tablas su excelente disco "Lonerism". Canciones redondas, nacidas de la psicodelia y el rock setentero, con mucha fuerza, gran sonido y brillante ejecución. Dinosaur Jr estuvo en su línea, correcto, pero es cierto que su sonido cansa un poco y se ha quedado un tanto anquilosado. Luego llegó el primer tándem de grupos que tocaban a la misma hora en escenarios distintos y hubo que repartir tiempo para ambos: The Postal Service estuvieron agradables con su pop con electrónica, mientras que Bob Mould, por su parte, estuvo realmente contundente con su fórmula de hardcore melódico (más lo segundo que lo primero), más en línea con Sugar que con Hüsker Dü (por hablar de sus antiguas bandas). Los franceses Phoenix ejercieron de cabezas de cartel con un gran despliegue de medios, mucha luminotecnia y sonido recargado, pero me gusta su pop elaborado y ya reúnen una interesante colección de buenos temas. Hubo hueco también para un descubrimiento en el escenario Adidas (muy orientado a ello), concretamente de los colombianos Telebit y su electro-rock molón.
Viernes 24 de mayo
Es divertido ver a Tokyo Sex Destruction en directo: su fórmula de rock y soul engancha y el cantante es un showman evidente. De los británicos Django Django esperaba grandes cosas porque su primer disco es una gozada. Pero en directo no saben aún reflejar su amplia gama de detalles musicales y no acabaron de engancharme tanto como pensaba, pero estuvieron bien. Otro de los grandes momentos del festival fue la reunión de The Breeders para interpretar su obra maestra, "Last Splash" (1993), a la que luego añadieron cuatro temas más para completar un concierto magnífico, con mucho feeling. Aunque tiene tantos kilos de más que parece la madre de su hermana gemela, Kim Deal mantiene su sempiterna sonrisa y la conexión especial con el público. Los escoceses The Jesus & Mary Chain eran uno de los más esperados retornos y su actuación fue bastante buena, aunque en exceso contenido. Eché en falta más tormenta eléctrica pero, por otro lado, agradecí que salieran a tocar (aparentemente) serenos y (casi) sin discusiones entre los hermanos Reid. En el escenario Adidas, los turcos The Ringo Jets fueron otra agradable sorpresa con su inspiración entre Jon Spencer Blues Explosion y The White Stripes. Concluyeron la jornada Blur, el mayor de los regresos -en términos comerciales- y su pop desenfadado. Siempre me gustaron y conservan un cancionero que forma parte de la vida de muchas personas, entre las que me incluyo. Aunque el concierto tuvo ciertos momentos de bajón, el balance fue notable porque su repertorio es infalible.
Sábado 25 de mayo
El día se quedó algo cojo debido a las caídas del cartel de Rodríguez y Band Of Horses. Pero, bueno, el primero fue muy bien sustituido (en un registro musical completamente diferente, claro) por Chucho. Los albaceteños se marcaron un conciertazo a cuenta de su glorioso repertorio. Y llegó la hora de nuevos conciertos simultáneos, tres en concreto: el australiano Nick Cave And The Bad Seeds, que tendrá su mérito pero a mí no me llega; los estadounidenses Meat Pupppets, banda ochentera referencial para grupos como Nirvana, que convenció con su mezcla de hardcore, punk y folk; y los escoceses Camera Obscura, que brillaron con su pop bonito. Otra lectura nostálgica la dieron Los Planetas. Los granadinos interpretaron de cabo a rabo (sin más) uno de sus grandes discos, "Una semana en el motor de un autobús" (1998). Excelentes atmósferas y ejecuciones instrumentales. No así la voz de J, que si nunca fue buena, con el tiempo ha empeorado. Y ya entrada la madrugada subieron a escena My Bloody Valentine. Los irlandeses han vuelto al panorama musical con el lanzamiento de su (estupendo) tercer disco (de larga duración) el pasado mes de febrero ("m b v"), tras más de 22 años de silencio discográfico. Estuvieron en su línea, creando lo que nunca otros han podido hacer: belleza (e incluso baile) de la distorsión y el ruido. Cierto que las voces apenas se intuían, pero se disfrutó igual. Cerraron la noche (y el festival) Hot Chip y su receta de electropop e indietrónica, ideal para mover el esqueleto brindando por una gran edición del Primavera Sound.
* Cierto, My Bloody Valentine desarrolló la mayor parte de su (exigua) discografía a finales de los 80, pero su disco clave fue de 1991, "Loveless".
martes, 6 de septiembre de 2011
MÚSICA / Matthew Sweet y Gigolo Aunts en el TurboRock
Gran parte del interés de la edición de este año del TurboRock, a caballo entre las ciudades de Santander y Benidorm (Alicante), era ser testigo del regreso a los escenarios de Gigolo Aunts (nueve años después de su último disco, "Pacific Ocean Blues" -2002-) y de la visita a nuestro país (algo muy raro dado su temor a volar) de Matthew Sweet, a punto de sacar nuevo disco ("Modern Art", previsto para el 27 de septiembre), pero llegado para interpretar con su banda su glorioso álbum "Girlfriend" (1991), del que se cumplen ya nada menos que 20 años. Tanto Gigolo Aunts como Matthew Sweet comenzaron en el mundo de la música en los años 80, si bien el reconocimiento no les llegó hasta los años 90, donde, si bien no alcanzaron fama masiva, sí se convirtieron en referentes del sonido powerpop y de rock alternativo, especialmente Matthew Sweet a través del citado "Girlfriend", que fue interpretado en Benidorm con una intensidad emocionante.Su guitarrista solista desde luego venía con la lección muy bien aprendida y calcó todos los (complicados) solos, mientras que al propio Matthew Sweet, poco dado a efusiones públicas, se le vio cómodo y disfrutando, sobre todo cuando los miembros de Gigolo Aunts (los cinco) se subieron al escenario para hacer los coros en dos de los temas clásicos del disco: "I've Been Waiting" y "Girlfriend". Las doce canciones se fueron desgranando con pasión ante un público escaso (unas 700 personas para una sala con capacidad para unas 2.000) pero profundamente entregado. La guinda final la puso "Sick Of Myself", otro de los himnos de mister Sweet, en este caso del álbum "100% Fun" (1995). Por su parte, a Gigolo Aunts les bastó interpretar un grandes éxitos para ganarse a la audiencia. Especialmente coreadas fueron los temas de sus mejores elepés, "Minor Chords And Major Themes" (1999) y "Flippin' Out" (1993). Desconozco si están preparando material nuevo, pero por su contundencia y entrega en el escenario les veo bien dispuestos a retomar su carrera.
Matthew Sweet - "I've Been Waiting" (TurboRock 2011 - Benidorm)
Matthew Sweet - "Girlfriend"
Gigolo Aunts - "Everyone Can Fly"
martes, 26 de julio de 2011
MÚSICA / Primera edición del ManchaPop en Quintanar
Uno que ya es veterano en esto de los festivales de verano agradece un montón que por fin su pueblo acoja uno que estuvo realmente bien: la primera edición del ManchaPop, celebrado en Quintanar de la Orden (Toledo). Su apuesta es clara: un cartel compuesto por una selección apetecible de pop nacional. Encabezaban la noche los granadinos Lori Meyers, que fueron los indiscutibles triunfadores con un repertorio ya conocido y admirado. Le siguieron bien a la zaga los madrileños Miss Cafeína y los jiennenses (de Baeza) Supersubmarina. Y cumplieron Dinero, Vikxie y Sidecars.¡¡Canta, Quintanar!!
Lori Meyers - "Luces de neón"
Miss Cafeína - "N=3"
Supersubmarina - "Ana"
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