viernes, 19 de agosto de 2016

VIAJES: Cuba (y 2): Las Terrazas, Trinidad, Cienfuegos y Varadero

Fuera de La Habana, nos propusimos visitar algunas localizaciones más de Cuba. En la parte occidental de la isla (concretamente, en la provincia de Artemisa) se encuentra Las Terrazas, un complejo turístico rural integrado en la Sierra del Rosario, declarada Reserva de la Biosfera por la Unesco en 1985. La zona, que se extiende a lo largo de 5.000 hectáreas y cuenta con una población de 1.000 habitantes, había sido completamente deforestada durante la colonización española, principalmente por la explotación minera y cafetera de su suelo. Sin embargo, hoy en día es un auténtico paraíso de flora exhuberante volcada con el turismo sostenible y que, fruto de esta actividad, consigue autofinanciarse. En Las Terrazas se puede realizar una visita guiada que te explica todos los detalles de su historia o bien recorrer el territorio por tu propia cuenta a través de cualquiera de las rutas senderistas. Además, el río San Juan ofrece unas estupendas posibilidades de baño en varias balsas y cascaditas que forma dentro del complejo. Lo dicho, un pequeño paraíso.

De camino a Trinidad, paramos en el criadero de cocodrilos de Guamá, donde contemplamos ejemplares de todas las edades, desde pocos meses (y que podemos tener en las manos, aunque con la boquita atada) a varios años, ya con una envergadura y ferocidad pasmosas. También tomamos una lancha para acercarnos a la reproducción de una aldea taína, cultura precolombina que no sobrevivió a la conquista Trinidad es la tercera villa que fundaron los españoles en Cuba, a principios de 1514. La ciudad, declarada Patrimonio Mundial de la Humanidad en 1988, parece congelada en el tiempo con sus calles empedradas, sus casitas bajas de colores pastel y sus carros de caballos que todavía circulan junto a los coches antiguos que se ven constantemente por la isla. La producción azucarera, que floreció en el siglo XIX y enriqueció a sus propietarios, dejó algunas estupendas casonas y palacetes por todo el lugar. La localidad es muy visitada por los turistas y eso se nota durante el día en sus abarrotados mercadillos y tiendas de artesanía, y también por la noche, cuando hay un gran ambiente en sus calles céntricas, en sus restaurantes y en sus locales de música en directo y baile, cómo no.

Volviendo en dirección oeste llegamos a Cienfuegos, llamada así desde 1829 (diez años después de su fundación) en honor al entonces Capitán General de la isla de Cuba, José Cienfuegos Jovellanos. También conocida como La Perla del Sur, su centro urbano es Patrimonio Mundial de la Humanidad desde 2005, en reconocimiento de su arquitectura principalmente neoclásica. Es una de las ciudades de mejor trazado que existen en Cuba, de calles anchas y rectas, de paseos y parques, el más importante de los cuales es el José Martí. Precisamente, alrededor de este parque encontramos los edificios más importantes, entre ellos la casa del fundador, el Ayuntamiento, la iglesia catedral y el teatro Terry, construido en 1889, notable por el estado de conservación de su arquitectura y decoración. Destaca también el Palacio de Valle (en la foto), ubicado en el extremo sur del Prado, una construcción única en Cuba por la unión de diversos estilos arquitectónicos, entre ellos el mudéjar. Por cierto, Cienfuegos también cuenta con un malecón, más pequeño que el de La Habana, eso sí.

Y terminamos nuestro viaje por Cuba al norte, en Varadero, sitio vacacional por excelencia. A partir del pueblo se extiende un istmo de 22 kilómetros de playas, ocupado por una cincuentena de resorts vacacionales. ¡Y otros 50 están en proyecto de construcción a largo plazo! Es el típico lugar para estar en un todo incluido de la playita al bar y del restaurante a la piscina. En fin, ya sabéis, a veces también se necesita. Otras opciones diferentes podrían ser los cayos, tanto del norte (Cayo Santa María, Cayo Guillermo, Cayo Coco...) como del sur (Cayo Largo), pero las playas de Varadero son bastante buenas, así que por esta vez...

lunes, 15 de agosto de 2016

VIAJES / Cuba (1): la fascinación de La Habana

La llegada a La Habana, la capital de Cuba, ya es un shock en sí misma: ese calor húmedo de agosto te cala los huesos, mientras que la algarabía caribeña de la gente en el aeropuerto José Martí contrasta con la rigidez de las normas propia de un Estado socialista. Así, para cambiar moneda (tarea que se puede hacer en la Cadeca -casa de cambio- del mismo aeródromo), el viajero pronto descubre que hay dos monedas en circulación en la isla: el peso cubano (CUP), 25 veces más barato que el euro y que utilizan los cubanos en su día a día, y el peso cubano convertible (CUC), que es el ideado para los turistas y que está referenciado al dólar y actualmente es bastante parejo al euro, y convierte tu viaje en nada barato si lo utilizas en el circuito de establecimientos típicamente turísticos (hoteles, restaurantes y tiendas de zonas céntricas) puesto que el nivel de precios es semejante al de España. Por otro lado, la única manera de llegar al centro de La Habana por tu cuenta (si llevas el viaje contratado tendrás un transfer esperándote, claro) es tomar un taxi oficial con un precio fijo: 30 CUC. Puedes intentar negociar un precio inferior con alguno de los muchos taxis privados que circulan por la ciudad, esos surrealistas, enormes y preciosos coches antiguos de origen estadounidense (el último que entró en la isla data de 1961, poco después del triunfo de la revolución, el 1 de enero de 1959) llamados "almendrones", pero es por tu cuenta y riesgo, y si te pilla un taxista oficial te abroncará o si lo hace un policía, te lo impedirá. No te detendrá, ojo. Esta sensación de contrastes se acrecenta con la entrada en La Habana. En nuestro primer paseo, sin un rumbo muy claro, salvo dirigirnos a la ciudad vieja, encontramos calles levantadas y casas que se caen abajo de viejas y destartaladas, en las que viven más personas de la cuenta en situación cuando menos precaria, con enganches irregulares a los suministros de luz y agua. Un panorama que cambia radicalmente cuando, de repente, coges otra calle y está llena de edificios históricos preciosos, prueba de la impresionante herecia que los españoles dejamos allí. Sin solución de continuidad se mezclan unas partes mejores que otras pero pronto el ambiente y el cercano trato humano de la gente convierte la visita en algo absolutamente fascinante. En cuanto detecten que habláis castellano, se os acercarán los cubanos, bastantes veces a cambio de algo: pero no mendigan, no, tienen mucho más orgullo que eso; os atenderán amablemente, os contarán historias o su historia personal de penalidades, os tratarán de ser de ayuda y luego os pedirán que les compréis algo; y si no, os dejarán tranquilamente en paz. Porque en ningún momento hay sensación alguna de inseguridad. Todo lo contrario. La seguridad es total, incluso en las zonas más deprimidas o por la noche. El nivel medio cultural y de respeto es espectacular. Otra cosa es que desconozcan lo que el Gobierno les impide saber y ahí agradecerán que les habléis. Quizá la presencia de policía (tampoco excesiva) en la calle o quizá de "informadores" civiles (¿quién sabe?) pueda influir en la tranquilidad, quizá sea simplemente la autoridad de un régimen expresada a través del disciplinado sistema educativo...

Sobre el alojamiento, antes de reservar, tened en cuenta que siempre hay que restar una o dos estrellas para equiparar la categoría hotelera cubana con la española. Por ejemplo, nosotros elegimos el Deauville, que está muy bien situado frente al malecón y relativamente cerca de La Habana Vieja, luce 3 estrellas pero sus instalaciones y servicios son algo inferiores a lo esperado. No obstante, tiene unas vistas muy buenas sobre la ciudad (nos alojaron en la planta 13) y dispone de una impagable piscina en el piso 6. Claro que el primer día cortaron el agua un rato (apenas un cuarto de hora, eso sí), un único ascensor se antojaba escaso para todos los clientes (había un segundo en reparación aparentemente permanente) y un día fumigaron por insectos (habíamos visto una cucaracha)... Cosas así. Hay que acostumbrarse porque la fascinación de la ciudad queda muy por encima de lo que luego se comprenderá que son meros detalles dentro del contexto de un país que atraviesa una mala situación económica, especialmente desde la caída del bloque soviético a principios de los años 90, su principal suministrador, aparte del bloqueo eterno (e intentos de invasión armada, química y bacteriológica) que ejerce Estados Unidos sobre la isla. Sin embargo, precisamente el turismo ya se ha convertido en el primer sector del país: las calles de la capital están plagadas no sólo de españoles, sino también de franceses, ingleses, alemanes e italianos... Y con la previsible apertura, acabarán llegando masivamente los estadounidenses. De hecho, Jennifer López ya ha abierto una tienda de ropa en pleno centro... con precios no accesibles a los cubanos, claro.

Junto con el trato con los cubanos (esas inolvidables charlas), la otra gran influencia que percibe el visitante es la música por todas partes. Casi todos los bares, restaurantes y hoteles tienen sus bandas de espléndidos músicos tocando el maravilloso son o la trova cubanas. Los locales más míticos son La Bodeguita del Medio y El Floridita, por su larga tradición como centros de ocio y por haber sido testigos, entre otros clientes, de las andanzas y escritos de Ernest Hemingway. En La Bodeguita del Medio se puede saborear un mojito (ojo, a 5 CUC, y no es el mejor de los que se pueden tomar en La Habana) mientras se disfruta de la banda de turno. Aunque en el local luce el siguiente mensaje de puño y letra de Hemingway: "My mojito en La Bodeguita, my daiquiri en El Floridita". Y luego se puede pasar al restaurante (todo plagado de firmas de sus visitantes, conocidos o no) a comer los típicos platos cubanos: todos alrededor del pollo, el cerdo, el arroz y los frijoles. En El Floridita tenemos un busto del propio Hemingway acodado en la barra, su postura imagino que más habitual. En cambio, un mojito mejor y más barato (3 CUC) lo ponen en la terraza (buenas vistas de la ciudad) del hotel Ambos Mundos, que conserva visitable la habitación donde precisamente Hemingway pasó años y escribió libros como "Por quién doblan las campanas" (1940). La Habana Vieja se estructura en torno a cuatro plazas: la Plaza de Armas (donde se fundó la ciudad), la Plaza de San Francisco, la Plaza Vieja y la Plaza de la Catedral. Por su parte, la calle Obispo es la arteria más comercial de La Habana Vieja. Dicho esto, entendamos comercial no en los términos occidentales de tiendas de lujo, grandes almacenes y franquicias. No, no, aquí eso no ha llegado (aún), pero encontraremos pequeñas tiendas de artesanía, además de las típicas tiendas de souvenirs. En La Habana Nueva, además, hallaréis algún "gran almacén" (con un surtido risible para nuestros parámetros), sobre todo en la calle San Rafael. No es un sitio de compras. Es mejor dejarse llevar, pasear por la calle Prado, por el malecón, por todo el centro en general... Un consejo: dado el calor, necesitaréis hidrataros constantemente. Salvo que queráis ir borrachos todo el día a base de mojitos, os sugiero comprar mucha agua. ¿Dónde? No en las tiendas del centro, donde os "clavarán" hasta 2 CUC por botella pequeña. Buscad los supermercados de barrio, donde encontraréis un buen surtido de productos (salvo carnes y pescados, que están más limitados a los agromercados). Por ejemplo, una garrafa de cinco litros de agua sale por 1,90 CUC y se puede ir repartiendo en botellas refrigeradas en el frigorífico de la habitación del hotel. Por cierto, anécdota, en uno de estos supermercados, en la calle Galiano, encontramos cacao en polvo 'Dulcinea', producto fabricado en mi pueblo, Quintanar de la Orden (Toledo). Eso sí, ¡a 4 CUC el medio kilo! Debe considerarse importación de alta calidad ja, ja....

Fuera de La Habana Vieja, merece la pena pasearse por el Capitolio (más alto que el de Washington), la enorme Plaza de la Revolución y visitar los barrios de Vedado (calles organizadas en cuadrículas), con la calle 23 como eje principal, y Miramar, donde se situán casi todas las embajadas (la española, no, pues está en un bello edificio cerca del malecón) y su arquitectura es de admirar. En Vedado, además, tenéis los emblemáticos hoteles Habana Libre y Nacional (en sus bajos está el Cabaret Française, donde disfrutar de un show cubano algo más barato que en el famoso Tropicana, que está más alejado del centro y hay que ir en taxi). También podéis encontrar lugares de música como La Zorra y el Cuervo, si os gusta el jazz. Pasaros además por el Callejón de Hamel, un espacio urbano cultural y artístico muy interesante. Pero no hace falta que entréis a la famosa y enorme heladería Coppelia, donde inexplicablemente hay larguísimas colas de cubanos. Los turistas, por cierto, podéis saltaros las colas. Pero, ya os digo, los helados no tienen absolutamente nada de particular. Nada. En Miramar, además de una ristra de embajadas, podéis encontrar La Maqueta de La Habana, un auténtico trabajo de chinos donde, en 144 m2, se reproduce la ciudad al milímetro. La entrada son 5 CUC pero, como ese día no funcionaba el aire acondicionado, nos lo dejaron en 4 CUC. Merece la pena porque, con las explicaciones del guía, se amplía mucho el conocimiento histórico y geográfico de la Habana.

En cuanto a sitios donde comer, no vais a tener ningún problema. En los últimos años han abundado los paladares (restaurantes privados, algunos de ellos ubicados dentro de casas). Como he comentado al principio, es mejor salirse del circuito de los turistas para evitar "clavos". Cierto que una comida o cena por 20-25 CUC/persona puede ser razonable para nuestros parámetros, pero descubriréis en otras calles menos transitadas establecimientos más auténticamente cubanos y muy asequibles de precio, donde los habaneros suelen ir a comer, con platos a partir de 3-4 CUC (ojo, cada plato ya viene con sus guarniciones, normalmente moros y cristianos -arroz blanzo y frijoles negros- y ensalada). Cervezas locales tenéis 'Cristal' y 'Bucanero', y también podéis probar el refresco 'TuKola', la competencia directa de 'Coca-Cola' ja, ja... Por último, hay que comentar cómo desplazarse por la ciudad. No hay metro. Y los autobuses urbanos van siempre hasta arriba y parecen más dirigidos a los locales (se paga sólo con pesos cubanos moneda nacional, no con CUC). Por tanto, sólo quedan los taxis, los "almendrones" y los coco-taxis (motocarro de tres ruedas y para tres pasajeros). Nosotros tomamos algún coco-taxi y sobre todo anduvimos mucho porque nos gusta pasear con nuestras propias piernas. Pero para quien no quiera cansarse mucho o para cubrir ciertas distancias (ir a Miramar o Vedado) os recomiendo que pactéis previamente el precio con el conductor del "almendrón" o coco-taxi. No más de 10-15 CUC para el trayecto más largo, desde La Habana Vieja a Miramar.

martes, 2 de agosto de 2016

VIAJES / Parque Nacional de Ordesa y Montes Perdidos

Nada mejor que la montaña para aliviar los calores veraniegos y la contaminación de la ciudad en un entorno de naturaleza salvaje como la del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, un paraje enorme e impresionante en plenos Pirineos de Huesca y con el Monte Perdido como cumbre, con sus 3.355 metros de altitud. Si bien en los valles, algunos sólo a 700 metros, se deja notar el calor, conforme se hacen ascensiones el fresquito montañero, las fuentes naturales de agua y, sobre todo, las impactantes vistas son un regalo impagable. Nos alojamos en Aínsa, a las afueras del Parque (pero a una distancia razonable de todas las áreas visitables), un precioso pueblo dividido en la parte baja, moderna y sin mucho más interés que contar con alojamientos y restaurantes baratos (sobre todo 'La Crepería', donde, sí, se puede comer y beber un poco de todo). En cambio, en la parte alta se despliega al pueblo antiguo, maravillosamente conservado. Comentaremos cuatro excursiones (todas fáciles) dentro del Parque, que describiré de oeste a este:

-Pradera de Ordesa. En verano sólo se puede llegar  en vehículo privado hasta Torla (bello pueblo también), donde hay un parking público gratuito. Eso sí, hay que sacar un tícket de 4,50 € para el autobús que nos llevará hasta la Pradera, a 700 metros de altitud y encajonada entre montañas. Tomamos la bien señalizada senda de la cascada de la Cola de Caballo (a dos horas de camino), que asciende lentamente hasta los 1.800 metros, aunque nos quedaremos a la mitad, en las estupendas cascadas del Estrecho y de la Cueva, a 1.400 metros de altitud. Luego volveremos al punto de partida por el otro lado del río Arazas, que nos acompaña siempre.

-Garganta de Añisclo. Desde Aínsa subimos hasta Escalona (siempre con la Peña Montañesa mirándonos), donde se gira a la izquierda según está señalizado. Eso sí, a 2 kilómetros, en Puyarruego, encontramos unas idílicas balsas y cascadas perfectas para el baño en el río Vellós. No dejamos pasar la oportunidad. Luego proseguimos por la carretera hasta que nos adentramos en la impresionante Garganta de Añisclo, que incluye un trayecto de 10 kilómetros por una estrecha carretera de un solo sentido (luego se vuelve por otra carretera paralela un poco más al sur). Se acaba lllegando hasta un parking gratuito desde donde se puede andar en varias direcciones. Nosotros tomamos la senda circular de 45 minutos que pasa por la Ermita de San Úrbez y que baja al río para luego volver a subir sin mayor dificultad. Después regresamos por la carretera que pasa por Buerba en un recorrido también de vistas magníficas.

-Valle de Escuaín. También llegando a Escalona y girando en dirección hacia la Garganta de Añisclo, enseguida (antes de Puyarruego) se ve el cartel que indica Escuaín. La carretera es estrecha y conservada de forma regular pero se acaba llegando al recóndito pueblo de Escuaín, hoy en día deshabitado. Pero hay una oficina de información que explica las rutas. La más obvia y sencilla, pero no por ello menos espectacular, es la de los Miradores, que se asoma a la imponente garganta con unas vistas panorámicas sublimes y con el río Yaga abajo del todo. También se obtienen grandes vistas desde el pueblo de enfrente de la garganta, Revilla.

-Valle de Pineta (ver foto). Subiendo la carretera hacia Bielsa, ya cerca de la frontera con Francia, se gira a la izquierda siguiendo la indicación y se asciende a 1.300 metros hasta el descomunal valle que se sitúa en la cara norte del Monte Perdido. Desde allí, frente al circo de Pineta se está cara a cara con la enormidad de la naturaleza. Tomamos la pista forestal, marcada como la senda de Llanos de La Larri, que va subiendo poco a poco, de modo que se van teniendo buenas vistas del valle y llegamos hasta la primera cascada que crea el nacimiento del río Cinca. Es un camino muy fácil de apenas media hora. Luego se podría continuar hasta una segunda cascada y se acabaría llegando hasta los Llanos de La Larri en 1 hora y media, desde donde se admira mejor la majestuosidad del Monte Perdido. Pero, qué queréis, tantas excursiones acumuladas nos pasaban ya factura, así que nos quedamos en la admirable primera cascada, nos tomamos un buen trago de agua fresca de la fuente que mana junto al camino y regresamos con las retinas llenas de completa belleza.

domingo, 10 de julio de 2016

MÚSICA / BBK Live 2016: 3º día - Tame Impala, Courtney Barnett, Triángulo de Amor Bizarro

El último día del BBK Live 2016 tuvo sus mejores momentos con artistas australianos. La primera, Courtney Barnett, se presentaba en formato trío y mostraba sus cartas: una mezcla enérgica y personal de indie-rock que combina melodías bonitas y pasajes oscuros. A veces parece una cantautora con mucho universo propio y otras se desata como Nirvana. Entusiasmó con todo merecimiento.

Y llegó el momento de los verdaderos cabezas de cartel (y digo verdaderos porque supuestamente Foals lo eran, pero, vaya, no hay color). Los australianos Tame Impala, reyes actuales del rock psicodélico, se han convertido rápidamente en una de las grandes bandas del momento, con tan sólo tres álbumes en su haber (sobre todo, a raíz de su obra maestra, "Lonerism" -2012-). El concierto giró básicamente sobre sus dos últimos discos y fue una comprobación más de su estatus de estrellas. Una lección magistral, de principio a fin, de sus grandes dotes para el género, cuyas claves dominan con claridad, por no hablar de su buen rollo con el público. Si a ello se une una buena cantidad de temazos... qué más se puede decir.

Luego, los británicos Editors, que, bueno, le ponen ganas y tienen sus momentos. Y, para cerrar la noche (y el festival), los coruñeses Triángulo de Amor Bizarro, que se desataron en el escenario con un concierto acelerado y de subidón repleto de buen punk. Lástima que las voces no se oyeran lo suficiente para captar toda su carga irónica. Eso sí, musicalmente fue un auténtico trallazo. El broche ideal para un festival sobresaliente, tanto por los grupos como por la organización y el sonido.

sábado, 9 de julio de 2016

MÚSICA / BBK Live 2016: 2º día - Pixies, Ocean Colour Scene, Belako

La segunda jornada comenzó con un viaje nostálgico, el propuesto por los británicos Ocean Colour Scene, dispuestos a repasar su gran álbum "Moseley Shoals" (1996), que cumple 20 años. La verdad es que la actuación fue impecable, con un sonido y una entrega encomiables. Algunos extras completaron la actuación, como el "Day Tripper" de The Beatles o varios temas propios, alguno de ellos nuevo. La banda se mantiene en forma (también el cantante, Simon Fowler, aunque físicamente está un poco fondón) y se nota que ha mantenido continuidad discográfica y en directo a lo largo de su trayectoria. Y siempre es un placer contemplar el virtuosismo de Steve Cradock a la guitarra. Después, los vizcaínos Belako demostraron en vivo que son un grupo a seguir. Su descarga sónica de indie-punk-rock suena potente y fresca. A la vez se perciben sus ansias de apuntar diversas líneas estilísticas y no encasillarse en los clichés del género. Por su parte, los barceloneses Love Of Lesbian presentaron temas nuevos y repasaron su ya extenso cancionero. Estuvieron, como siempre, animosos y conectando con el público. Son una apuesta segura de entretenimiento festivalero. Y, llegados de Stockport (Reino Unido), había expectación por ver sobre las tablas a Blossoms estrenando su primer álbum homónimo. Estos chicos gastan un indie-pop-rock con toques psicodélicos vía teclados que resulta interesante.

Y llegó la hora de los Pixies. Los de Boston han anunciado nuevo disco para septiembre, "Head Carrier" (2016), del que presentaron cuatro temas. La verdad es que se notan para bien los años de conciertos continuos desde el regreso de la banda, en 2004. Suenan compenetrados, sueltos, potentes... Aunque Black Francis siempre se muestra un tanto ajeno a la fama que le rodea, tratando a veces de frasear a contrapelo para evitar en lo posible los momentos karaoke. Verdadera actitud indie hasta el final. Parece mentira que sus canciones tan extrañas, en lo temático y en lo musical, hayan alcanzado tal proyección planetaria, pero es así. Todos vivimos la actuación de los Pixies con una maravillosa conexión mística, y también física, botando como locos en sus momentos más arrebatados. "Bone Machine", "Head On", "Wave Of Mutilation", "Subbacultcha" y "Velouria" constituyeron el arranque que abarcaba sus cuatro primeros y geniales discos, pero también sonaron canciones de su anterior álbum, "Indie Cindy" (2014), además de las citadas nuevas, demostrando que los Pixies son una máquina que funciona y tiene futuro por delante. Después llegó el infierno de la mano del dúo británico de punk Slaves. Demasiado atronadores y agresivos para mi gusto.

viernes, 8 de julio de 2016

MÚSICA / BBK Live 2016: 1º día - Arcade Fire, New Order, DMA's, Hinds

 Comenzamos la primera jornada con los australianos DMA's, llamados por algunos los nuevos Oasis. Y sí, su música está anclada en la banda de Manchester, e incluso sus poses, su vocación chav, la imagen mimética que lucen el cantante y el guitarrista... Todo conduce a ellos. Pero, por encima de todo, DMA's enseñan un cancionero de calidad, dinámico y que funciona muy bien tanto en disco (su álbum de debut, "Hills End") como en directo. Luego, turno de las madrileñas Hinds, que enseñaron su especie de pop-punk, a veces dicharachero, a veces rabioso, por momentos desatado y por momentos contenido y elaborado con cambios de ritmo muy agradecibles. "Son simpáticas", comentaban algunos. "Y algo más", añadiría yo. Una promesa de algo mayor.

Y llegan las palabras mayores: los británicos New Order, herederos de Joy División que trazaron el camino entre el post-punk y la electrónica, del ensimismamiento depresivo al baile hedonista. Hoy, los de Manchester son considerados por méritos propios unos clásicos y, con temas como "Ceremony", "Bizarre Love Triangle", "True Faith", "Blue Monday" o "Temptations", se convierten en imbatibles en directo. Incluso sus nuevos temas (fruto de su último disco, "Music Complete" -2015-) encajan perfectamente: "Singularity" (con la que abrieron), "Academic", "Tutti Frutti" y "Plastic".

Y, hablando de palabras mayores, los canadienses Arcade Fire. Reconozco que nunca les había visto en directo ni prestado atención especialmente a sus discos. Pero en los últimos tiempos me he enganchado a su música a través principalmente de "The Suburbs" (2010) y "Reflektor" (2013). Y, precisamente, estos dos álbumes conformaron la primera parte del concierto, que luego profundizó en el resto de su discografía, con cumbres como "No Cars Go" o "Wake Up". Una maravillosa experiencia la de estos chicos en vivo, sólidos, creativos... Artistazos. Se juntan ciento y la madre en el escenario, con sección de vientos y múltiple de rítmica incluidas, y terminan disfrazándose de ellos mismos y lanzando confetti, demostrando que la calidad y la diversión pueden (y deben) ir de la mano.

martes, 28 de junio de 2016

POLÍTICA / Elecciones Generales 2016: el cambio fallido


Tras los resultados electorales del 26-J, y con la perspectiva que da lo recorrido desde el 20-D, la única conclusión es que el cambio ha fracasado, defraudando las grandes esperanzas de tener un Gobierno honrado, progresista, mejor. No era fácil, lo sabíamos, pero no hubiera sido tan complicado si los partidos del cambio potencial hubiesen estado a la altura de las circunstancias. El muy deseable Gobierno de izquierdas en torno a PSOE y Podemos se ha demostrado no sólo que era de muy complicada gestión (dependiente de partidos independentistas, añadiendo una inestabilidad más, cuando la prioridad de las urnas era social mucho más que territorial) sino que importantes facciones de ambos partidos no lo deseaban. Los moderados del PSOE preferían echarse en brazos de Ciudadanos, y vencieron; los radicales de Podemos ansiaban básicamente el sorpasso a los socialistas y alejaron el foco de lo importante: las personas desfavorecidas por la crisis y por el (mal)Gobierno del PP. Por eso, los tres partidos del cambio han sido castigados el 26-J y el PP ha salido beneficiado a pesar de estar metido en el lodazal de la corrupción.

La única opción posible de cambio tras el 20-D era el tripartito de PSOE-Podemos-Ciudadanos. No había otra tan sólida. Tenía apoyos fuertes en el Parlamento y abarcaba las distintas sensibilidades de la sociedad. Porque cambio no hay sólo uno, puede haber varios, distintos enfoques... Es lo que expresó la gente votando como lo hizo, no dando mayoría a ninguno y, al mismo tiempo, oportunidades a todos. Pero el PSOE de Pedro Sánchez se entregó muy rápidamente a un pacto ridículo de reformillas con Ciudadanos que sabía que no podría ser asumido por Podemos. Es de primero de negociación que si realmente quieres sumar a alguien a un pacto no le puedes imponer las condiciones. Nunca quisieron tal pacto. Ciudadanos, por su parte, ha mostrado a un Albert Rivera cada vez más extremo en sus ataques contra Podemos, acudiendo al efectismo fácil pepero de recurrir a Venezuela, que estuvo en la mesa más tiempo que sus propuestas de nuevo país. Lejos de su autocacareado centrismo. Por tanto, al comportarse como filial del PP, Ciudadanos ha trasvasado buena parte de su apoyo al original. Y Podemos, con un Pablo Iglesias altanero y bravucón, sólo ha conseguido asustar incluso a sus propios votantes (y a los potenciales). Sobrado de autoconfianza, pensó más en adelantar al PSOE que en ayudar a arreglar el país. Sólo el pacto con IU ha salvado a Podemos de un mayor castigo. Se puede calcular que aproximadamente un 70-80% de los votantes de IU ha podido dar su voto a Podemos (bastante menos en zonas como Madrid o Asturias), pero no ha sido suficiente para detener la sangría que los propios dirigentes de Podemos han creado.

Y con los retrocesos de PSOE (de 5,5 a 5,4 millones), de Podemos+IU (de 6,1 a 5 millones) y de Ciudadanos (de 3,5 a 3,1 millones), ¿qué ha quedado? Pues una alfombra roja para el PP, que ha aumentado de 7,2 a 7,9 millones. Mucha gente ha olvidado los recortes y la corrupción del PP debido a la incompetencia de las alternativas. Y ahora sólo queda que se echen la culpa entre sí... Triste cómo se ha frustrado el cambio por los intereses partidistas de PSOE, Podemos y Ciudadanos. Los tres son igualmente culpables.

Eso sí, veamos qué pasa ahora, porque Rajoy no tiene ni mucho menos asegurada la investidura. Recordemos que vivimos en un sistema parlamentario en el que se requiere la mayoría de la Cámara. Y el PP no tiene muchos amigos... Sus 137 diputados son la segunda menor mayoría de la democracia, tras la del 20-D. Así que las cosas siguen sin estar fáciles. Pero, al menos, esta vez, Rajoy tendrá que dar la cara, ya no tiene excusa. Entonces veremos si no se le borra la sonrisa. El PSOE ya ha dicho que ni le votará ni se abstendrá y Ciudadanos lanza balones fuera (como siempre). Y sin al menos la abstención del PSOE, Rajoy no tiene nada que hacer. Pero, ¿se harán los socialistas el hara-kiri?

domingo, 19 de junio de 2016

MÚSICA / Mad Cool 2016: 3º día - Neil Young

Y al tercer día... llegó Neil Young y dejó a todos pequeñitos. El canadiense se marcó un conciertazo de esos directamente caídos de otra dimensión. La leyenda viva del rock and roll demostró una vez más por qué lo es, por qué ha influenciado a varias generaciones, por qué es capaz de aguantar como si nada durante dos horas y media en el escenario, mandando y dejando agotada a su banda de jovenzuelos (Promise Of The Real, de Lukas Nelson, el hijo de Willie Nelson) y por qué es capaz de recorrer con su cancionero momentos míticos de la historia del rock: primero, solo con su acústica, armónica y piano-órgano, luego con su guitarra eléctrica Gretsch y, como culminación, su Gibson Les Paul negra (la Old Black), promesa de que llega el huracán sónico. En su set acústico comenzó con "After The Gold Rush", "Heart Of Gold" y "The Needle And The Damage Done" (y luego "Out On The Weekend", "From Hank To Hendrix", etc.). Nada menos. Directo al corazón, extrayendo de su guitarra Martin los sonidos que elevan el espíritu. Y, tras lanzar su clásico mensaje ecologista, en la parte eléctrica llegó su también clásico mensaje al racista Sur de Estados Unidos con "Alabama", amén de otras piezas que viven en el delicado equilibrio entre la fuerza y la emoción, "Words (Between The Lines Of Age)" y "Winterlong". Ya estábamos todos preparados para el siguiente paso: Neil Young y sus pasajes guitarreros sin fin que conducen al éxtasis: más de 20 minutos con "Down On The River", más de 15 minutos con "Like A Hurricane", parecido con "Mansion On The Hill"... Hasta llegar al final con "Rockin' In The Free World" (que se ha convertido en ataque contra Donald Trump). ¿Al final? Bueno, la canción la acabó cuatro o cinco veces pero, aunque Neil y su banda abandonaron el escenario, el público quería más, necesitaba más. Y volvieron a salir para descargar "Love And Only Love" por un buen rato más. Y el hierático Neil dejó entrever su emoción y acabó abrazado a su banda, todos saltando al compás de una audiencia agradecida por haber asistido a .una clase magistral de rock and roll.

Y tras esto, ¿qué podemos decir del resto del día? Bueno, estuvo por ahí Gary Clark Jr., un excelente guitarrista negro de Texas que combina con habilidad blues, soul y otros sonidos de forma muy convincente. Por su parte, los neoyorkinos DIIV descargaron su buen indie-rock y shoegazing, mientras que sus paisanos Woods encaran un indie folk-rock bastante interesante. The Ben Miller Band abordan la música de raíces estadounidenses, el bluegrass y blues, con convicción y un punto de originalidad en su concepción. Los norirlandeses Two Door Cinema Club se lo pasaron estupendamente con su indie-dance-rock, e incluso adelantaron un par de canciones de su próximo disco que sonaron muy bien. Y los españoles Corizonas pusieron fin a la noche (y al festival) de la mejor manera posible: de forma muy divertida. Y para terminar acabó sonando "Always Look On The Bright Side Of Life" y nos fuimos tarareándola tan contentos a casa.

Neil Young - "Heart Of Gold"

Neil Young - "From Hank To Hendrix"

Neil Young - "Alabama"

Neil Young - "Down By The River"

Neil Young - "Rockin' In The Free World"

Neil Young - "Love And Only Love"

sábado, 18 de junio de 2016

MÚSICA / Mad Cool 2016: 2º día - Band Of Horses, 091...

El segundo día del Mad Cool empezó a caballo entre los conciertos L.A. y Stereophonics (imposible entrar a los noruegos Kings Of Convenience, todo petado en el escenario 4). Los mallorquines L.A. se mostraron sólidos en un directo cada vez más americanizado que les asemeja más a unos Pearl Jam de medios tiempos. Cosa buena. Por su parte, los británicos Stereophonics, aunque nunca pasaron de la segunda fila del britpop (que no es poco), siguen convenciendo con un perfil netamente rockero (Kelly Jones es distribuidor exclusivo de Gibson, seguro). También convincentes se mostraron sus compatriotas Temples, unos jovenzuelos que apuestan por la psicodelia y a los que, aunque les faltan aún tablas, demuestran manejar bien las claves del género. Por su parte, los estadounidenses Jane's Adiction quizá fueron importantes en el mundillo alternativo dos minutos a finales de los 80 y principios de los 90, pero ahora no pasan de ser una mera anécdota. Aunque se dedicaron a repasar su emblemático álbum "Ritual de lo Habitual" (1990), no acabaron de conectar conmigo. Y llegó el momento de Band Of Horses. El grupo de Seattle no sólo se compone de hábiles instrumentistas sino que su líder, Ben Bridwell, tiene un carisma que el público agradece. La banda domina esa mezcla de estilos que incluye el indie, el country y el rock, y elabora brillantes canciones que calan hondo. Se centraron en su nuevo disco (es normal) pero también desgranaron buena parte de su cancionero habitual. Grandes. Y para grandes, los granadinos 091, posiblemente el mejor grupo de rock de la historia de España. Nunca obtuvieron el éxito comercial que se merecían pero aquí están reunidos, recordando que tienen un setlist flipante, pleno de guitarras vigorosas y letras inteligentes y profundas.

viernes, 17 de junio de 2016

MÚSICA / Mad Cool 2016: 1º día - The Who, Vetusta Morla, Lori Meyers...

Ante todo se agradece muchísimo que en Madrid surja una iniciativa de macrofestival de referencia como Mad Cool que permita disfrutar de una selección musical tan amplia y variada: desde glorias consagradas a nuevas promesas en diferentes estilos de rock, pop, electrónica, etc. La primera jornada del jueves 16 transcurrió con la típicas ganas de querer abarcar un poco de todo (aunque los inevitables solapamientos de conciertos empiezan a ser un fastidio). Todo marchó a la perfección, salvo el servicio de bares, donde los camareros no parecen muy hábiles en eso de servir a tanta gente. En fin, menos mal que hay hombres-cerveza moviéndose por todo el recinto (quizá no suficientes) para aliviar las necesidades... Problemas logísticos aparte, en lo musical el primer día transcurrió a gran nivel.

Empezamos con los granadinos Lori Meyers, cuyo directo ya de sobra conocido hace que todo vaya como la seda. La gente entregada y ellos disfrutando, sonido estupendo y concierto redondo. Los anglo-estadounidenses The Kills mostraron su punk-rock ruidista con actitud y solvencia, aunque en este caso el sonido de la actuación (en el escenario 3) fue manifistamente mejorable. Y en esto llegaron los británicos The Who y dejaron a todos ojipláticos de cómo estos setentañeros dan sopas con hondas a tanto grupo-joven-que-dice-ser-el-mejor-del-mundo. Su recorrido musical repasa sus viejas glorias, claro, no aportan más al panorama pero, ¿qué más hace falta cuando ya has marcado la historia del rock en los 60 y 70? Actitud les sobra y, aunque la voz de Roger Daltrey no siempre le responde como debiera, la guitarra de Pete Townshend y sus molinillos te dejan noqueado. Empezar un concierto con "I Can't Explain", "Substitute", "Who Are You", "The Kids Are Alright", "My Generation" y "I Can See for Miles", y acabarlo con "Pinball Wizard", "See Me, Feel Me", "Baba O'Riley" y "Won't Get Fooled Again" sólo significa una cosa: ¡¡¡pedazo setlist!!! Los estadounidenses Garbage le pusieron ganas, sobre todo por una Shirley Manson con mono de escenario tras sus años de silencio. El repertorio estuvo bien trufado de temas nuevos y antiguos, algunos ya con la categoría de clásicos, pero faltó algo de feeling a la actuación, aunque resultó eficaz. Los escoceses Django Django y su art-rock dejan una sensación muy agradable, divertida y disfrutable. Aunque el sonido (de nuevo en el escenario 3) no era el más logrado posible, aquí sí que hubo mucho feeling y la gente se lo pasó bomba. Lo poco visto de los británicos Editors (de nuevo los solapamientos) sonó bien gracias a su indie-rock resultón. Y, para cerrar, unos Vetusta Morla a los que nunca he seguido ni en discos ni en conciertos y que me sorprendieron mucho por su preparado directo y sus canciones que enganchan rápidamente y que son objeto de pura veneración por parte de los fans. ¡Otra actuación notable para terminar esta primera jornada!