jueves, 22 de septiembre de 2016

CINE / 64º Festival de San Sebastián (y 3)

"I, Daniel Blake", de Ken Loach (Perlas)
A veces no hace falta mucho para contar algo muy importante y hacerlo bien. Basta con sacar la cámara a la calle, estructurar un argumento honesto y coherente, y dejar que todo fluya. Incluso tampoco es necesario que haya actores famosos, pero sí aquellos que sientan a fondo lo que interpretan. "I, Daniel Blake" cumple todas estas premisas y se convierte así en una de las mejores, si no la mejor película de Ken Loach. El hilo es claro: a raíz de los recortes sociales y de la propia involución de las instituciones (supuestamente) públicas, el Estado (rico) ha decidido desentenderse de sus ciudadanos (pobres) en un proceso sutil (o cada vez menos) que les reduce derechos y les aparta de su foco de interés.  Esta idea se plasma en la historia del veterano trabajador que sufre un infarto masivo y le es denegada la dependencia (¿les suena?) a través de un kafkiano sistema (privatizado) de gestión administrativa, mientras una joven madre soltera se ve prácticamente arrojada a la mendicidad y prostitución ante la desidia del Gobierno. Ambas tramas se entrelazan perfectamente para dibujar un panorama desolador, el que actualmente se sufre no sólo en el Reino Unido, sino en casi toda Europa. Un verdadero ejemplo de cine de denuncia que equilibra la forma y el contenido pero es implacable en su mensaje. Como debe ser.
Nota: 10/10

"Frantz", de François Ozon (Perlas)
El siempre brillante François Ozon se consolida como uno de los mejores directores del momento con este drama, libremente basado en "Remordimiento" (Ernst Lubitsch, 1932) y que cuenta cómo, al acabar la Primera Guerra Mundial, una novia que visita la tumba de su prometido, recién muerto en batalla, descubre que un joven le llora también. Más vale no contar más del argumento y sí explicar que Ozon enhebra un drama muy inteligentemente llevado y que aporta una serie de valiosas lecturas al espectador, pero también que emociona y conmueve con una inusitada maestría y serenidad. En especial, la protagonista, Paula Beer, es un auténtico descubrimiento y dota a su personaje de unos registros tan delicados como potentes. Estilísticamente, también destaca la apuesta de Ozon por el blanco y negro, aunque incorpora escenas en color para resaltar algunos aspectos que elevan aún más la emotividad del filme.
Nota: 9/10

"Snowden", de Oliver Stone (Sección Oficial, fuera de concurso)
Hay hechos reales que deben ser contados. Es el caso de Edward Snowden, que, tras trabajar para los servicios de inteligencia estadounidenses, se atrevió a denunciar públicamente la cruda realidad: que el Gobierno (iniciado con Bush pero continuado con Obama) tenía desarrollado un complejo sistema informático para controlar y espiar a todo el mundo en cualquier parte del globo (incluso en los propios Estados Unidos, y también en España, claro), tanto en lo relativo a su información pública como en la privada (móviles, portátiles -y sus cámaras-, redes sociales, emails, etc.), independientemente de si se es sospechoso o no y sin contar para nada con la tutela judicial. Semejante escándalo, que fue revelado en 2013, provocó que Snowden deba vivir desde entonces en Rusia (ese país que Estados Unidos tanto critica) pero, al tiempo, generó tal tormenta internacional que el Congreso decidió prohibir estas prácticas. Ya veremos si del todo... Stone dirige con rigor y fuerza, y explica perfectamente unos detalles que, más allá de la jerga informática (que se evita en buena medida), son evidentes por sí mismos.
Nota: 8/10

"Un monstruo viene a verme", de Juan Antonio Bayona (Sección Oficial, fuera de concurso)
Relato bien construido en torno al chaval que tiene que lidiar con una vida de desestructuración familiar, acoso en el colegio y enfermedad de la madre. Su rabia pronto encontrará una vía de canalización en la fantasía del gran árbol-monstruo que le visita en sueños y que le propone una serie de cuentos que ayudarán al niño a comprender lo que le rodea y, en fin, a madurar. Su tono obviamente comercial no empaña una historia sólida y emotiva, y sin las trampas que encontrábamos en otras películas previas de Bayona, que ha realizado, así, su mejor filme hasta la fecha.
Nota: 7/10

"L'Avenir", de Mia Hansen-Løve (Perlas)
Una cosa es tratar de narrar de una manera natural y otra bien distinta es avanzar sin haber contado nada especialmente relevante. Una mujer madura, profesora de filosofía para más señas, va perdiendo sucesivamente, y en poco tiempo, a su marido (que se separa), a su madre (que se muere) y a su gato (que lo regala), para acabar siendo abuela de su primer nieto. Pero, ¿y qué? De tanta sutileza, a la directora se le ha olvidado algo ligeramente importante: una historia lo suficientemente interesante.
Nota: 4/10

miércoles, 21 de septiembre de 2016

CINE / 64º Festival de San Sebastián (2)

"Que Dios nos perdone", de Rodrigo Sorogoyen (Sección Oficial)
El cine español está creando en los últimos años una serie de brillantes películas dentro del género del thriller que son fruto de la realidad convulsa que vivimos y que pasarán a la historia en su conjunto como una de nuestras etapas más fecundas. Y de entre todos esos filmes destacará como uno de los mejores, si no el mejor, "Que Dios nos perdone", un filme que, partiendo del contexto social de incipientes protestas del 15-M y visita papal del verano de 2011 (más relevante en la trama de lo que pudiera parecer), narra las investigaciones para atrapar a un asesino en serie de indefensas ancianitas. Los protagonistas, excelentes Roberto Álamo y Antonio de la Torre, encarnan a dos policías de métodos y personalidades muy distintas y cuya deriva vital les hará de alguna manera asemejarse al cruel y sádico criminal. Ese juego de paralelismos del entorno social y los policías con las muertes y el propio asesino eleva el relato mucho más por encima de lo que la trama plantea inicialmente y si, como thriller, es tan potente como un "Seven" (David Fincher, 1995), por ejemplo, como historia de múltiples lecturas su aportación es simplemente imprescindible. Un clásico instantáneo del cine español.
Nota: 10/10

"Lady Macbeth", de William Oldroyd (Sección Oficial)
Aunque el título se refiere a la maquiavélica esposa del shakesperiano Macbeth, en realidad, la película se basa en el cuento "Lady Macbeth de Mtsensk" (1865), de Nikolái Leskov, que relata los crímenes de la burguesa Katerina Lvovna en la Rusia del siglo XIX. Pero en manos de William Oldroyd, la historia hace hincapié además en el sentido de mujer que se libera del yugo social masculino, aunque, eso sí, proponiendo a cambio un viaje moral más allá de lo aceptable: no sólo mata a su tiránico suegro y a su cruel esposo, tomando a un amante de su elección, sino que también se carga a un molesto heredero en una de las escenas más duras del ya de por sí implacable filme. La brillante actuación de la protagonista, Florence Pugh, completa una película de lo más recomendable.
Nota: 7/10

"Elle", de Paul Verhoeven (Perlas)
Vuelve el siempre polémico Paul Verhoeven con un filme provocador, turbio y a ratos incluso cachondo. La violación de una mujer madura pero aún atractiva (excelente, como siempre, Isabelle Hupert), en una escena inicial dura, lleva a la víctima a no reaccionar como se espera. A partir de ahí, se irán conociendo los detalles más oscuros de la vida de la propia protagonista y seguiremos con sorpresa y también una sonrisa de constante ironía (marca de la casa) tanto la relación con su entorno como con el violador. Todo siempre llevado al terreno que el director desea y tanto le gusta. Puro Verhoeven.
Nota: 7/10

"Gimme Danger", de Jim Jarmusch (Zabaltegi)
Jarmusch rescata la historia y el legado de una de las bandas más importantes (y también más infravaloradas) de la historia del rock, The Stooges, en la voz de su líder, Iggy Pop. El contexto en el que nació el grupo, los convulsos finales de los 60 en la muy politizada Ann Arbor (Míchigan) -aunque ellos eran nihilistas, claro-, su difícil acceso al éxito dado lo poco comercial de su música, su descomposición por (adivinen) las drogas y su reunión décadas después. Pero lo que queda claro en el documental es lo relevante y altamente influyente de su sonido: precursor directo del punk que llegaría a partir de mediados de los 70. Casi siempre los creadores de un género son ignorados en su momento. Pero "Gimme Danger" les eleva al lugar que merecen.
Nota: 7/10

"Colossal", de Nacho Vigalondo (Sección Oficial, fuera de concurso)
Está claro que Vigalondo hace un cine friki, es su especialidad y donde mejor se maneja. Y el caso es que lo hace con convicción y buen arte para endosarte una película como ésta, que te deja durante una hora boquiabierto con un relato surrealista que combina un lado muy realista con otro completamente de fantasía. Pero el caso es que, en un momento dado, ambas tramas se enhebran y todo cobra un sentido. Fantasioso pero real, coherente, emocionante incluso. Propio de un buen director, de un buen contador de historias más allá de su fundamento.
Nota: 7/10

"As You Are", de Miles Joris-Peyrafitte (Sección Oficial)
El cine indie americano tiene su mérito en proponer historias no habitualmente contadas desde puntos de vista honestos e innovadores. Pero a veces, bajo ese formato, también se cuelan películas que viven más de gustarse a sí mismas o de buscar autorreferencias fáciles que de ofrecer algo realmente interesante. En su primer filme, Miles Joris-Peyrafitte plantea un regreso a los 90, la época de esplendor del indie, en su versión grunge de chicos tristes y sin futuro. Y, efectivamente, sigue las andanzas de un par de adolescentes unidos por el matrimonio de sus padres y por algo más... Pero todo queda sin fuerza, sin un contexto creíble, sin demasiado interés, ya visto.
Nota: 4/10

"On The Milky Road", de Emir Kusturica (Perlas)
Vuelve Kusturica más balcánico y surrealista que nunca. Precisamente, los momentos de vitalidad y fantasía desbordante son lo mejor de un relato que, vale, cuenta con el atractivo de Monica Bellucci y del propio director como coprotagonista pero, por lo demás, se dispersa pronto y se sigue con cierta fatiga y sin un hilo vertebrador demasiado claro.
Nota: 4/10

lunes, 19 de septiembre de 2016

CINE / 64º Festival de San Sebastián (1)

"El hombre de las mil caras", de Alberto Rodríguez (Sección Oficial)
La historia española ofrece material de sobra para crear miles de thrillers. Vamos, lo que en Estados Unidos se dio en llamar cine negro. Una realidad oscura y podrida que al menos originó una gran cantidad de enormes películas. Es un caso parecido al de la España actual, donde este género es últimamente fecundo en cantidad y calidad. Uno de sus brillantes ejemplos es "El hombre de las mil caras", realizada por el ya especialista de contrastada experiencia Alberto Rodríguez ("Grupo 7" -2012-, "La isla mínima" -2014-). Para esta ocasión tiene entre manos una de las historias más apasionantes y surrealistas que podría deparar la realidad (que, como bien sabemos, muchas veces supera a la ficción): la del enigmático espía Francisco Paesa y los servicios prestados al corrupto evidente Luis Roldán, a la sazón director de la Guardia Civil. Rodríguez vuelve a demostrar, superándose, su gran maestría a la hora de narrar una trama intrincada pero originada en una causa tan clara como el ser humano: el poder del dinero o el poder y el dinero. Un guión milimétrico, algunos diálogos antológicos y, por encima de todo, unas interpretaciones soberbias de los principales protagonistas de una historia que, si no supiéramos que fue verdad (con alguna mentira), parecería increíble.
Nota: 8/10

"Toni Erdmann", de Maren Ade (Perlas)
De vez en cuando surge una película de esas de surrealismo entrañable que no puede sino encontrar un rincón en nuestro corazón, a pesar de algún defectillo. En el caso del cine alemán, al que pertenece el filme en cuestión, se podría hablar de "Bagdad Café" (Percy Adlon, 1987) como referencia. Una sensación parecida a esta cinta ya clásica nos deja "Toni Erdmann". A poco que lo pienses, su argumento es casi irreal: un padre, preocupado por la vida estresada de su hija, crea un personaje hilarante para al menos hacerla reír y estrechar su relación con ella. Pero funciona, y muy bien, y se convierte en una historia universal en la que el factor humano y de los sentimientos emerge por encima de la rutina laboral y la disciplina profesional. Quizá se alarga un poco en el metraje, pero si entras en la trama y eres capaz de ponerte en la piel del padre y de su hija (la verdadera protagonista) disfrutarás mucho.
Nota: 8/10

"Little Men", de Ira Sacks (Perlas)
A veces no hace falta mucho más que una idea convincente bien narrada y que apele a los sentimientos para que una película se salde con éxito. Es lo que hace Ira Sacks en esta trama que mezcla las vivencias y amistad de dos amigos adolescentes, en el contexto de las disputas económicas (el vil metal) de sus respectivas familias, todo ello ambientado en el barrio de Brooklyn, que prácticamente se convierte en un personaje más.
Nota: 6/10

"Orpheline", de Arnaud des Pallières (Sección Oficial)
Un ejemplo de que lo que ocurre cuando los experimentos formales están por encima del contenido. No niego la validez de recurrir a cuatro actrices para interpretar a un mismo personaje en distintas fases de su vida. Pero sí es cierto que si no se explica bien, te pasas todo el metraje divagando lo que el director pretende transmitirte. Al final se ve claro y la historia de la protagonista queda bien retratada y convincentemente motivada. Pero, ¿se podría haber contado mejor? Sí.
Nota: 5/10

"The Oath", de Baltasar Kormákur (Sección Oficial)
Un thriller nórdico de estos de personajes fríos pero que en este caso cobra mayores dosis de pasión al estar protagonizado por un eminente cirujano atrapado entre su juramento hipocrático de salvar vidas y su afán de deshacerse del molesto novio de su hija. Un dilema interesante que, si hubiese ido por otras vías, podría haber dado lugar a un filme de mayor enjundia. En todo caso, aun cuando raya en algún momento lo telefilmero, acaba siendo medianamente convincente.
Nota: 5/10

"La fille de Brest", de Emmanuelle Bercot (Sección Oficial, inauguración)
No siempre las buenas intenciones dan lugar por sí mismas a una película redonda. El descubrimiento en un medicamento aprobado y comercializado de graves efectos secundarios para la salud (una historia real) y la consiguiente lucha por parte de una doctora contra la farmacéutica para conseguir su prohibición es narrada con cierta indulgencia y menos finura de la que se hubiese requerido para generar un efecto dramático mayor. Los personajes están poco dibujados y los diálogos muchas veces son redundantes, aunque la fuerza de la historia acaba prevaleciendo.
Nota: 5/10

"Midnight Special", de Jeff Nichols (Perlas)
Grandes expectativas había por ver la continuidad de la carrera del reputado director de estupendas obras como "Take Shelter" (2011) o "Mud" (2012). Pero Jeff Nichols no acaba de dar con la resolución adecuada a un filme que tiene un desarrollo inicial muy interesante, en una road-movie que mezcla lo real con lo paranormal de forma convincente e intrigante. Sin embargo, el desenlace, aunque obvio tal y como se encauza la historia, no parece cuadrar mucho con el tono hasta entonces creado. Atrae y repele a partes iguales.
Nota: 5/10

"Neruda", de Pablo Larraín (Perlas)
Tras grandes filmes como "No" (2012) y "El Club" (2015), esperaba algo más de Pablo Larraín. Pero el acercamiento a la figura de Pablo Neruda (no es un biopic) se hace en un tono tan poético y onírico que acaba por cansar. El inicio es muy convincente y se narra muy bien el ambiente de la época y la personalidad del bardo, magníficamente recreado por Luis Gnecco, e incluso su policía perseguidor tiene (bien Gael García Bernal) su gracia. Sin embargo, todo se vuelve pronto demasiado etéreo.
Nota: 4/10

"Nocturama", de Bertrand Bonello (Sección Oficial)
Ocurre en muchas películas pretendidamente originales y profundas: abordar un tema polémico con dos nociones vagas, hacer un desarrollo fílmico duro para el espectador y dejar la resolución abierta por la falta de ganas (o de ideas) de construir una argumentación de peso. Y, hala, a que sea considerada como una obra maestra. Pues no. Esto ni tan siquiera es cine. No del bueno, al menos.
Nota: 2/10

miércoles, 14 de septiembre de 2016

LIBROS / "Marilyn Monroe: la diosa del sexo" (2003), de Luis Gasca

El eminente cinéfilo Luis Gasca, que fue director del Festival de San Sebastián en los años 70, propone en "Marilyn Monroe: la diosa del sexo" un interesante acercamiento a la figura de Marilyn Monroe, su vida y su obra. Su trágica infancia, que marcó para siempre su futuro, sus altibajos personales y artísticos, y también su voluptuosidad y ardiente sexualidad. Pero, por encima de todo, descubrimos la frágil personalidad de quien sólo pretendía ser querida y no hallaba muy bien cómo, de quien luchaba denodadamente por ser mejor actriz frente al estereotipo de rubia tonta que le lanzó a la fama. Una vida, en fin, llena de contradicciones. Demasiadas y demasiado grandes. Y, finalmente, sus amistades peligrosas y su imparable adicción a las pastillas. Gasca propone un recorrido cronológico profundo y que combina acertadamente las facetas personal y profesional con buen criterio para comprender algo mejor a uno de los mayores mitos de la historia del cine, una persona que, como todo el mundo, buscaba el afecto y el reconocimiento.

viernes, 19 de agosto de 2016

VIAJES: Cuba (y 2): Las Terrazas, Trinidad, Cienfuegos y Varadero

Fuera de La Habana, nos propusimos visitar algunas localizaciones más de Cuba. En la parte occidental de la isla (concretamente, en la provincia de Artemisa) se encuentra Las Terrazas, un complejo turístico rural integrado en la Sierra del Rosario, declarada Reserva de la Biosfera por la Unesco en 1985. La zona, que se extiende a lo largo de 5.000 hectáreas y cuenta con una población de 1.000 habitantes, había sido completamente deforestada durante la colonización española, principalmente por la explotación minera y cafetera de su suelo. Sin embargo, hoy en día es un auténtico paraíso de flora exhuberante volcada con el turismo sostenible y que, fruto de esta actividad, consigue autofinanciarse. En Las Terrazas se puede realizar una visita guiada que te explica todos los detalles de su historia o bien recorrer el territorio por tu propia cuenta a través de cualquiera de las rutas senderistas. Además, el río San Juan ofrece unas estupendas posibilidades de baño en varias balsas y cascaditas que forma dentro del complejo. Lo dicho, un pequeño paraíso.

De camino a Trinidad, paramos en el criadero de cocodrilos de Guamá, donde contemplamos ejemplares de todas las edades, desde pocos meses (y que podemos tener en las manos, aunque con la boquita atada) a varios años, ya con una envergadura y ferocidad pasmosas. También tomamos una lancha para acercarnos a la reproducción de una aldea taína, cultura precolombina que no sobrevivió a la conquista Trinidad es la tercera villa que fundaron los españoles en Cuba, a principios de 1514. La ciudad, declarada Patrimonio Mundial de la Humanidad en 1988, parece congelada en el tiempo con sus calles empedradas, sus casitas bajas de colores pastel y sus carros de caballos que todavía circulan junto a los coches antiguos que se ven constantemente por la isla. La producción azucarera, que floreció en el siglo XIX y enriqueció a sus propietarios, dejó algunas estupendas casonas y palacetes por todo el lugar. La localidad es muy visitada por los turistas y eso se nota durante el día en sus abarrotados mercadillos y tiendas de artesanía, y también por la noche, cuando hay un gran ambiente en sus calles céntricas, en sus restaurantes y en sus locales de música en directo y baile, cómo no.

Volviendo en dirección oeste llegamos a Cienfuegos, llamada así desde 1829 (diez años después de su fundación) en honor al entonces Capitán General de la isla de Cuba, José Cienfuegos Jovellanos. También conocida como La Perla del Sur, su centro urbano es Patrimonio Mundial de la Humanidad desde 2005, en reconocimiento de su arquitectura principalmente neoclásica. Es una de las ciudades de mejor trazado que existen en Cuba, de calles anchas y rectas, de paseos y parques, el más importante de los cuales es el José Martí. Precisamente, alrededor de este parque encontramos los edificios más importantes, entre ellos la casa del fundador, el Ayuntamiento, la iglesia catedral y el teatro Terry, construido en 1889, notable por el estado de conservación de su arquitectura y decoración. Destaca también el Palacio de Valle (en la foto), ubicado en el extremo sur del Prado, una construcción única en Cuba por la unión de diversos estilos arquitectónicos, entre ellos el mudéjar. Por cierto, Cienfuegos también cuenta con un malecón, más pequeño que el de La Habana, eso sí.

Y terminamos nuestro viaje por Cuba al norte, en Varadero, sitio vacacional por excelencia. A partir del pueblo se extiende un istmo de 22 kilómetros de playas, ocupado por una cincuentena de resorts vacacionales. ¡Y otros 50 están en proyecto de construcción a largo plazo! Es el típico lugar para estar en un todo incluido de la playita al bar y del restaurante a la piscina. En fin, ya sabéis, a veces también se necesita. Otras opciones diferentes podrían ser los cayos, tanto del norte (Cayo Santa María, Cayo Guillermo, Cayo Coco...) como del sur (Cayo Largo), pero las playas de Varadero son bastante buenas, así que por esta vez...

lunes, 15 de agosto de 2016

VIAJES / Cuba (1): la fascinación de La Habana

La llegada a La Habana, la capital de Cuba, ya es un shock en sí misma: ese calor húmedo de agosto te cala los huesos, mientras que la algarabía caribeña de la gente en el aeropuerto José Martí contrasta con la rigidez de las normas propia de un Estado socialista. Así, para cambiar moneda (tarea que se puede hacer en la Cadeca -casa de cambio- del mismo aeródromo), el viajero pronto descubre que hay dos monedas en circulación en la isla: el peso cubano (CUP), 25 veces más barato que el euro y que utilizan los cubanos en su día a día, y el peso cubano convertible (CUC), que es el ideado para los turistas y que está referenciado al dólar y actualmente es bastante parejo al euro, y convierte tu viaje en nada barato si lo utilizas en el circuito de establecimientos típicamente turísticos (hoteles, restaurantes y tiendas de zonas céntricas) puesto que el nivel de precios es semejante al de España. Por otro lado, la única manera de llegar al centro de La Habana por tu cuenta (si llevas el viaje contratado tendrás un transfer esperándote, claro) es tomar un taxi oficial con un precio fijo: 30 CUC. Puedes intentar negociar un precio inferior con alguno de los muchos taxis privados que circulan por la ciudad, esos surrealistas, enormes y preciosos coches antiguos de origen estadounidense (el último que entró en la isla data de 1961, poco después del triunfo de la revolución, el 1 de enero de 1959) llamados "almendrones", pero es por tu cuenta y riesgo, y si te pilla un taxista oficial te abroncará o si lo hace un policía, te lo impedirá. No te detendrá, ojo. Esta sensación de contrastes se acrecenta con la entrada en La Habana. En nuestro primer paseo, sin un rumbo muy claro, salvo dirigirnos a la ciudad vieja, encontramos calles levantadas y casas que se caen abajo de viejas y destartaladas, en las que viven más personas de la cuenta en situación cuando menos precaria, con enganches irregulares a los suministros de luz y agua. Un panorama que cambia radicalmente cuando, de repente, coges otra calle y está llena de edificios históricos preciosos, prueba de la impresionante herecia que los españoles dejamos allí. Sin solución de continuidad se mezclan unas partes mejores que otras pero pronto el ambiente y el cercano trato humano de la gente convierte la visita en algo absolutamente fascinante. En cuanto detecten que habláis castellano, se os acercarán los cubanos, bastantes veces a cambio de algo: pero no mendigan, no, tienen mucho más orgullo que eso; os atenderán amablemente, os contarán historias o su historia personal de penalidades, os tratarán de ser de ayuda y luego os pedirán que les compréis algo; y si no, os dejarán tranquilamente en paz. Porque en ningún momento hay sensación alguna de inseguridad. Todo lo contrario. La seguridad es total, incluso en las zonas más deprimidas o por la noche. El nivel medio cultural y de respeto es espectacular. Otra cosa es que desconozcan lo que el Gobierno les impide saber y ahí agradecerán que les habléis. Quizá la presencia de policía (tampoco excesiva) en la calle o quizá de "informadores" civiles (¿quién sabe?) pueda influir en la tranquilidad, quizá sea simplemente la autoridad de un régimen expresada a través del disciplinado sistema educativo...

Sobre el alojamiento, antes de reservar, tened en cuenta que siempre hay que restar una o dos estrellas para equiparar la categoría hotelera cubana con la española. Por ejemplo, nosotros elegimos el Deauville, que está muy bien situado frente al malecón y relativamente cerca de La Habana Vieja, luce 3 estrellas pero sus instalaciones y servicios son algo inferiores a lo esperado. No obstante, tiene unas vistas muy buenas sobre la ciudad (nos alojaron en la planta 13) y dispone de una impagable piscina en el piso 6. Claro que el primer día cortaron el agua un rato (apenas un cuarto de hora, eso sí), un único ascensor se antojaba escaso para todos los clientes (había un segundo en reparación aparentemente permanente) y un día fumigaron por insectos (habíamos visto una cucaracha)... Cosas así. Hay que acostumbrarse porque la fascinación de la ciudad queda muy por encima de lo que luego se comprenderá que son meros detalles dentro del contexto de un país que atraviesa una mala situación económica, especialmente desde la caída del bloque soviético a principios de los años 90, su principal suministrador, aparte del bloqueo eterno (e intentos de invasión armada, química y bacteriológica) que ejerce Estados Unidos sobre la isla. Sin embargo, precisamente el turismo ya se ha convertido en el primer sector del país: las calles de la capital están plagadas no sólo de españoles, sino también de franceses, ingleses, alemanes e italianos... Y con la previsible apertura, acabarán llegando masivamente los estadounidenses. De hecho, Jennifer López ya ha abierto una tienda de ropa en pleno centro... con precios no accesibles a los cubanos, claro.

Junto con el trato con los cubanos (esas inolvidables charlas), la otra gran influencia que percibe el visitante es la música por todas partes. Casi todos los bares, restaurantes y hoteles tienen sus bandas de espléndidos músicos tocando el maravilloso son o la trova cubanas. Los locales más míticos son La Bodeguita del Medio y El Floridita, por su larga tradición como centros de ocio y por haber sido testigos, entre otros clientes, de las andanzas y escritos de Ernest Hemingway. En La Bodeguita del Medio se puede saborear un mojito (ojo, a 5 CUC, y no es el mejor de los que se pueden tomar en La Habana) mientras se disfruta de la banda de turno. Aunque en el local luce el siguiente mensaje de puño y letra de Hemingway: "My mojito en La Bodeguita, my daiquiri en El Floridita". Y luego se puede pasar al restaurante (todo plagado de firmas de sus visitantes, conocidos o no) a comer los típicos platos cubanos: todos alrededor del pollo, el cerdo, el arroz y los frijoles. En El Floridita tenemos un busto del propio Hemingway acodado en la barra, su postura imagino que más habitual. En cambio, un mojito mejor y más barato (3 CUC) lo ponen en la terraza (buenas vistas de la ciudad) del hotel Ambos Mundos, que conserva visitable la habitación donde precisamente Hemingway pasó años y escribió libros como "Por quién doblan las campanas" (1940). La Habana Vieja se estructura en torno a cuatro plazas: la Plaza de Armas (donde se fundó la ciudad), la Plaza de San Francisco, la Plaza Vieja y la Plaza de la Catedral. Por su parte, la calle Obispo es la arteria más comercial de La Habana Vieja. Dicho esto, entendamos comercial no en los términos occidentales de tiendas de lujo, grandes almacenes y franquicias. No, no, aquí eso no ha llegado (aún), pero encontraremos pequeñas tiendas de artesanía, además de las típicas tiendas de souvenirs. En La Habana Nueva, además, hallaréis algún "gran almacén" (con un surtido risible para nuestros parámetros), sobre todo en la calle San Rafael. No es un sitio de compras. Es mejor dejarse llevar, pasear por la calle Prado, por el malecón, por todo el centro en general... Un consejo: dado el calor, necesitaréis hidrataros constantemente. Salvo que queráis ir borrachos todo el día a base de mojitos, os sugiero comprar mucha agua. ¿Dónde? No en las tiendas del centro, donde os "clavarán" hasta 2 CUC por botella pequeña. Buscad los supermercados de barrio, donde encontraréis un buen surtido de productos (salvo carnes y pescados, que están más limitados a los agromercados). Por ejemplo, una garrafa de cinco litros de agua sale por 1,90 CUC y se puede ir repartiendo en botellas refrigeradas en el frigorífico de la habitación del hotel. Por cierto, anécdota, en uno de estos supermercados, en la calle Galiano, encontramos cacao en polvo 'Dulcinea', producto fabricado en mi pueblo, Quintanar de la Orden (Toledo). Eso sí, ¡a 4 CUC el medio kilo! Debe considerarse importación de alta calidad ja, ja....

Fuera de La Habana Vieja, merece la pena pasearse por el Capitolio (más alto que el de Washington), la enorme Plaza de la Revolución y visitar los barrios de Vedado (calles organizadas en cuadrículas), con la calle 23 como eje principal, y Miramar, donde se situán casi todas las embajadas (la española, no, pues está en un bello edificio cerca del malecón) y su arquitectura es de admirar. En Vedado, además, tenéis los emblemáticos hoteles Habana Libre y Nacional (en sus bajos está el Cabaret Française, donde disfrutar de un show cubano algo más barato que en el famoso Tropicana, que está más alejado del centro y hay que ir en taxi). También podéis encontrar lugares de música como La Zorra y el Cuervo, si os gusta el jazz. Pasaros además por el Callejón de Hamel, un espacio urbano cultural y artístico muy interesante. Pero no hace falta que entréis a la famosa y enorme heladería Coppelia, donde inexplicablemente hay larguísimas colas de cubanos. Los turistas, por cierto, podéis saltaros las colas. Pero, ya os digo, los helados no tienen absolutamente nada de particular. Nada. En Miramar, además de una ristra de embajadas, podéis encontrar La Maqueta de La Habana, un auténtico trabajo de chinos donde, en 144 m2, se reproduce la ciudad al milímetro. La entrada son 5 CUC pero, como ese día no funcionaba el aire acondicionado, nos lo dejaron en 4 CUC. Merece la pena porque, con las explicaciones del guía, se amplía mucho el conocimiento histórico y geográfico de la Habana.

En cuanto a sitios donde comer, no vais a tener ningún problema. En los últimos años han abundado los paladares (restaurantes privados, algunos de ellos ubicados dentro de casas). Como he comentado al principio, es mejor salirse del circuito de los turistas para evitar "clavos". Cierto que una comida o cena por 20-25 CUC/persona puede ser razonable para nuestros parámetros, pero descubriréis en otras calles menos transitadas establecimientos más auténticamente cubanos y muy asequibles de precio, donde los habaneros suelen ir a comer, con platos a partir de 3-4 CUC (ojo, cada plato ya viene con sus guarniciones, normalmente moros y cristianos -arroz blanzo y frijoles negros- y ensalada). Cervezas locales tenéis 'Cristal' y 'Bucanero', y también podéis probar el refresco 'TuKola', la competencia directa de 'Coca-Cola' ja, ja... Por último, hay que comentar cómo desplazarse por la ciudad. No hay metro. Y los autobuses urbanos van siempre hasta arriba y parecen más dirigidos a los locales (se paga sólo con pesos cubanos moneda nacional, no con CUC). Por tanto, sólo quedan los taxis, los "almendrones" y los coco-taxis (motocarro de tres ruedas y para tres pasajeros). Nosotros tomamos algún coco-taxi y sobre todo anduvimos mucho porque nos gusta pasear con nuestras propias piernas. Pero para quien no quiera cansarse mucho o para cubrir ciertas distancias (ir a Miramar o Vedado) os recomiendo que pactéis previamente el precio con el conductor del "almendrón" o coco-taxi. No más de 10-15 CUC para el trayecto más largo, desde La Habana Vieja a Miramar.

martes, 2 de agosto de 2016

VIAJES / Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido

Nada mejor que la montaña para aliviar los calores veraniegos y la contaminación de la ciudad en un entorno de naturaleza salvaje como la del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, un paraje enorme e impresionante en plenos Pirineos de Huesca y con el Monte Perdido como cumbre, con sus 3.355 metros de altitud. Si bien en los valles, algunos sólo a 700 metros, se deja notar el calor, conforme se hacen ascensiones el fresquito montañero, las fuentes naturales de agua y, sobre todo, las impactantes vistas son un regalo impagable. Nos alojamos en Aínsa, a las afueras del Parque (pero a una distancia razonable de todas las áreas visitables), un precioso pueblo dividido en la parte baja, moderna y sin mucho más interés que contar con alojamientos y restaurantes baratos (sobre todo 'La Crepería', donde, sí, se puede comer y beber un poco de todo). En cambio, en la parte alta se despliega al pueblo antiguo, maravillosamente conservado. Comentaremos cuatro excursiones (todas fáciles) dentro del Parque, que describiré de oeste a este:

-Pradera de Ordesa. En verano sólo se puede llegar  en vehículo privado hasta Torla (bello pueblo también), donde hay un parking público gratuito. Eso sí, hay que sacar un tícket de 4,50 € para el autobús que nos llevará hasta la Pradera, a 700 metros de altitud y encajonada entre montañas. Tomamos la bien señalizada senda de la cascada de la Cola de Caballo (a dos horas de camino), que asciende lentamente hasta los 1.800 metros, aunque nos quedaremos a la mitad, en las estupendas cascadas del Estrecho y de la Cueva, a 1.400 metros de altitud. Luego volveremos al punto de partida por el otro lado del río Arazas, que nos acompaña siempre.

-Garganta de Añisclo. Desde Aínsa subimos hasta Escalona (siempre con la Peña Montañesa mirándonos), donde se gira a la izquierda según está señalizado. Eso sí, a 2 kilómetros, en Puyarruego, encontramos unas idílicas balsas y cascadas perfectas para el baño en el río Vellós. No dejamos pasar la oportunidad. Luego proseguimos por la carretera hasta que nos adentramos en la impresionante Garganta de Añisclo, que incluye un trayecto de 10 kilómetros por una estrecha carretera de un solo sentido (luego se vuelve por otra carretera paralela un poco más al sur). Se acaba lllegando hasta un parking gratuito desde donde se puede andar en varias direcciones. Nosotros tomamos la senda circular de 45 minutos que pasa por la Ermita de San Úrbez y que baja al río para luego volver a subir sin mayor dificultad. Después regresamos por la carretera que pasa por Buerba en un recorrido también de vistas magníficas.

-Valle de Escuaín. También llegando a Escalona y girando en dirección hacia la Garganta de Añisclo, enseguida (antes de Puyarruego) se ve el cartel que indica Escuaín. La carretera es estrecha y conservada de forma regular pero se acaba llegando al recóndito pueblo de Escuaín, hoy en día deshabitado. Pero hay una oficina de información que explica las rutas. La más obvia y sencilla, pero no por ello menos espectacular, es la de los Miradores, que se asoma a la imponente garganta con unas vistas panorámicas sublimes y con el río Yaga abajo del todo. También se obtienen grandes vistas desde el pueblo de enfrente de la garganta, Revilla.

-Valle de Pineta (ver foto). Subiendo la carretera hacia Bielsa, ya cerca de la frontera con Francia, se gira a la izquierda siguiendo la indicación y se asciende a 1.300 metros hasta el descomunal valle que se sitúa en la cara norte del Monte Perdido. Desde allí, frente al circo de Pineta se está cara a cara con la enormidad de la naturaleza. Tomamos la pista forestal, marcada como la senda de Llanos de La Larri, que va subiendo poco a poco, de modo que se van teniendo buenas vistas del valle y llegamos hasta la primera cascada que crea el nacimiento del río Cinca. Es un camino muy fácil de apenas media hora. Luego se podría continuar hasta una segunda cascada y se acabaría llegando hasta los Llanos de La Larri en 1 hora y media, desde donde se admira mejor la majestuosidad del Monte Perdido. Pero, qué queréis, tantas excursiones acumuladas nos pasaban ya factura, así que nos quedamos en la admirable primera cascada, nos tomamos un buen trago de agua fresca de la fuente que mana junto al camino y regresamos con las retinas llenas de completa belleza.

domingo, 10 de julio de 2016

MÚSICA / BBK Live 2016: 3º día - Tame Impala, Courtney Barnett, Triángulo de Amor Bizarro

El último día del BBK Live 2016 tuvo sus mejores momentos con artistas australianos. La primera, Courtney Barnett, se presentaba en formato trío y mostraba sus cartas: una mezcla enérgica y personal de indie-rock que combina melodías bonitas y pasajes oscuros. A veces parece una cantautora con mucho universo propio y otras se desata como Nirvana. Entusiasmó con todo merecimiento.

Y llegó el momento de los verdaderos cabezas de cartel (y digo verdaderos porque supuestamente Foals lo eran, pero, vaya, no hay color). Los australianos Tame Impala, reyes actuales del rock psicodélico, se han convertido rápidamente en una de las grandes bandas del momento, con tan sólo tres álbumes en su haber (sobre todo, a raíz de su obra maestra, "Lonerism" -2012-). El concierto giró básicamente sobre sus dos últimos discos y fue una comprobación más de su estatus de estrellas. Una lección magistral, de principio a fin, de sus grandes dotes para el género, cuyas claves dominan con claridad, por no hablar de su buen rollo con el público. Si a ello se une una buena cantidad de temazos... qué más se puede decir.

Luego, los británicos Editors, que, bueno, le ponen ganas y tienen sus momentos. Y, para cerrar la noche (y el festival), los coruñeses Triángulo de Amor Bizarro, que se desataron en el escenario con un concierto acelerado y de subidón repleto de buen punk. Lástima que las voces no se oyeran lo suficiente para captar toda su carga irónica. Eso sí, musicalmente fue un auténtico trallazo. El broche ideal para un festival sobresaliente, tanto por los grupos como por la organización y el sonido.

sábado, 9 de julio de 2016

MÚSICA / BBK Live 2016: 2º día - Pixies, Ocean Colour Scene, Belako

La segunda jornada comenzó con un viaje nostálgico, el propuesto por los británicos Ocean Colour Scene, dispuestos a repasar su gran álbum "Moseley Shoals" (1996), que cumple 20 años. La verdad es que la actuación fue impecable, con un sonido y una entrega encomiables. Algunos extras completaron la actuación, como el "Day Tripper" de The Beatles o varios temas propios, alguno de ellos nuevo. La banda se mantiene en forma (también el cantante, Simon Fowler, aunque físicamente está un poco fondón) y se nota que ha mantenido continuidad discográfica y en directo a lo largo de su trayectoria. Y siempre es un placer contemplar el virtuosismo de Steve Cradock a la guitarra. Después, los vizcaínos Belako demostraron en vivo que son un grupo a seguir. Su descarga sónica de indie-punk-rock suena potente y fresca. A la vez se perciben sus ansias de apuntar diversas líneas estilísticas y no encasillarse en los clichés del género. Por su parte, los barceloneses Love Of Lesbian presentaron temas nuevos y repasaron su ya extenso cancionero. Estuvieron, como siempre, animosos y conectando con el público. Son una apuesta segura de entretenimiento festivalero. Y, llegados de Stockport (Reino Unido), había expectación por ver sobre las tablas a Blossoms estrenando su primer álbum homónimo. Estos chicos gastan un indie-pop-rock con toques psicodélicos vía teclados que resulta interesante.

Y llegó la hora de los Pixies. Los de Boston han anunciado nuevo disco para septiembre, "Head Carrier" (2016), del que presentaron cuatro temas. La verdad es que se notan para bien los años de conciertos continuos desde el regreso de la banda, en 2004. Suenan compenetrados, sueltos, potentes... Aunque Black Francis siempre se muestra un tanto ajeno a la fama que le rodea, tratando a veces de frasear a contrapelo para evitar en lo posible los momentos karaoke. Verdadera actitud indie hasta el final. Parece mentira que sus canciones tan extrañas, en lo temático y en lo musical, hayan alcanzado tal proyección planetaria, pero es así. Todos vivimos la actuación de los Pixies con una maravillosa conexión mística, y también física, botando como locos en sus momentos más arrebatados. "Bone Machine", "Head On", "Wave Of Mutilation", "Subbacultcha" y "Velouria" constituyeron el arranque que abarcaba sus cuatro primeros y geniales discos, pero también sonaron canciones de su anterior álbum, "Indie Cindy" (2014), además de las citadas nuevas, demostrando que los Pixies son una máquina que funciona y tiene futuro por delante. Después llegó el infierno de la mano del dúo británico de punk Slaves. Demasiado atronadores y agresivos para mi gusto.

viernes, 8 de julio de 2016

MÚSICA / BBK Live 2016: 1º día - Arcade Fire, New Order, DMA's, Hinds

 Comenzamos la primera jornada con los australianos DMA's, llamados por algunos los nuevos Oasis. Y sí, su música está anclada en la banda de Manchester, e incluso sus poses, su vocación chav, la imagen mimética que lucen el cantante y el guitarrista... Todo conduce a ellos. Pero, por encima de todo, DMA's enseñan un cancionero de calidad, dinámico y que funciona muy bien tanto en disco (su álbum de debut, "Hills End") como en directo. Luego, turno de las madrileñas Hinds, que enseñaron su especie de pop-punk, a veces dicharachero, a veces rabioso, por momentos desatado y por momentos contenido y elaborado con cambios de ritmo muy agradecibles. "Son simpáticas", comentaban algunos. "Y algo más", añadiría yo. Una promesa de algo mayor.

Y llegan las palabras mayores: los británicos New Order, herederos de Joy División que trazaron el camino entre el post-punk y la electrónica, del ensimismamiento depresivo al baile hedonista. Hoy, los de Manchester son considerados por méritos propios unos clásicos y, con temas como "Ceremony", "Bizarre Love Triangle", "True Faith", "Blue Monday" o "Temptations", se convierten en imbatibles en directo. Incluso sus nuevos temas (fruto de su último disco, "Music Complete" -2015-) encajan perfectamente: "Singularity" (con la que abrieron), "Academic", "Tutti Frutti" y "Plastic".

Y, hablando de palabras mayores, los canadienses Arcade Fire. Reconozco que nunca les había visto en directo ni prestado atención especialmente a sus discos. Pero en los últimos tiempos me he enganchado a su música a través principalmente de "The Suburbs" (2010) y "Reflektor" (2013). Y, precisamente, estos dos álbumes conformaron la primera parte del concierto, que luego profundizó en el resto de su discografía, con cumbres como "No Cars Go" o "Wake Up". Una maravillosa experiencia la de estos chicos en vivo, sólidos, creativos... Artistazos. Se juntan ciento y la madre en el escenario, con sección de vientos y múltiple de rítmica incluidas, y terminan disfrazándose de ellos mismos y lanzando confetti, demostrando que la calidad y la diversión pueden (y deben) ir de la mano.