viernes, 13 de julio de 2018

MÚSICA / Mad Cool 2018: Pearl Jam, Tame Impala, Eels, The Last Internationale...

Reconozcámoslo: esta tercera edición del Mad Cool tenía a Pearl Jam, uno de los referentes del grunge de los 90, como plato fuerte claro y evidente. Y aprovechando la legión de fans que iba a acudir al evento, la organización ha optado para aumentar las magnitudes del festival (algunos dirán que en exceso): un recinto enorme para 80.000 personas por día, mayor y más alejado de la ciudad que el anterior, la Caja Mágica. Nada que objetar a tal pretensión pero, claro, esta debe ir acompañada de las previsiones logísticas más elementales. Y esto es lo que ha fallado en el primer día del macrofestival: colas enormes para entrar por el ÚNICO acceso y cacao para acceder al entorno, tanto en coche como en transporte público. Porque, claro, si pretendes que 80.000 personas pasen por una misma entrada sin formarse un tremendo caos es como aquello del ojo de la aguja... Nada importaba que tuvieras previamente la pulsera o que, en cambio, necesitaras hacer el cambio in situ; todos íbamos por el mismo sitio. Normal que hubiera tiempos de espera (bajo el implacable sol de julio) de un par de horas solo para entrar. Y sobre la llegada al lugar no es de recibo que la medio solución se alcanzara solo unos pocos días antes del inicio del evento, y de aquella manera... Porque, claro, si no te avisan de que cierran al tráfico privado el área residencial cercana, pues te quedas con cara de a ver dónde aparco yo ahora. Y si eliges el transporte público y ves que se forma un tremendo atasco de taxis, cabifys y autobuses... Y si calculas que por la madrugada, a la vuelta, la apertura de la línea 8 es insuficiente (¿de Feria de Madrid a Nuevos Ministerios? ¿Y luego qué?)... En fin, para hacérselo mirar muy, muy atentamente...

Afortunadamente fui previsor, ya que me olía la tostada e iba en coche, y llegué sobre las 18 horas (momento a partir del cual empezaban los primeros conciertos). Entonces vi cómo la policía me cerraba el paso a donde pensaba aparcar, así que, improvisando, y con el consejo de amigos, di con el parking del Parque Valdebebas como lugar estratégico ideal, dadas las circunstancias. Luego tocaba caminar dos kilómetros hasta el recinto, pero visto lo visto fue la mejor opción posible. Después nos tocó hacer la infausta cola, aunque a esa hora tempranera apenas tuvimos que esperar poco más de media hora. En fin, ya dentro todo apuntaba bien, espacios anchos, abundante y muy accesible zona de restauración (fallo garrafal de pasadas ediciones), pero cuando todo se llenó de gente ya vimos que era misión imposible pillar bebida en las horas punta: insuficiencia de barras (aunque se agradecieron los grifos de agua gratuita). Por no hablar de que se les cayó el sistema de pago con tarjeta. Chapuzas varias... Y luego, claro, lo lógico de un macrofestival: que puedes acabar viendo al grupo desde 100 metros. Es lo que pasó con el cabeza de cartel, Pearl Jam. Pero hay que decir que el resto de bandas se pudieron ver (y oir) bastante bien. La técnica funcionó estupendamente. ¡Por lo menos! Eso sí, hay algún caso de escenarios que están más o menos cerca y, con conciertos simultáneos, pueden llegar a solaparse los sonidos: por ejemplo, entre el Koko Stage y el Radio Station Stage.

Entrando en lo meramente musical, el día comenzó con los estadounidenses Eels, encabezados con ese personaje en sí mismo que es Mark Oliver Everett. El caso es que fue una actuación bastante brillante, en la que la banda dio buena cuenta de su variado estilo de rock alternativo, que abarcó desde una versión de Prince a momentos más oscuros y otros más íntimos. Siempre originales y muy efectivos en directo. Luego turno del gallego Iván Ferreiro (una de las pocas actuaciones españolas importantes), que se mostró solvente con su rock emotivo y de letras sentidas. Después dio tiempo de escuchar algo de los sets de los angelinos Fidlar, con su excitante descarga punk, y del texano Leon Bridges, con su animosa receta soul. Tiempo para cenar un poco y preparados para lo fuerte. Primero, los australianos Tame Impala, que ofrecían su primer concierto en lo que va de año. ¡Y qué concierto! Una puesta en escena impactante, en la línea con su estilo musical de rock psicodélico, de ese con el que levitas. y eso más o menos es lo que experimentamos. Un cancionero estupendo, en solo dos discos (preparan el tercero), que alcanzó grandes alturas por momentos.

Y llegaron Pearl Jam. La banda de Seattle, encabezada por el carismático Eddie Vedder, vino dispuesta a darlo todo, a demostrar que siguen mandando en el panorama mundial del rock. Y a fe que lo consiguieron. Con una entrega digna de los grandes, desde el minuto uno hasta las más de dos horas y cuerto que duró la actuación, hicieron vibrar a todos los presentes con un repertorio magníficanete elegido. Hubo momentos para todo: canciones sentidas, temas energéticos, actitud rockera, momento de concienciación (Luis Tosar y Javier Bardem en vídeo contra los abusos a mujeres) y un Vedder que se marcó algo más que unas cuantas palabras en español para agradecerlo todo. Chapó. El equilibrio en el setlist también se expresó en las canciones, tanto antiguas como nuevas, tanto delicadas como exultantes, aunque, lógicamente, su primer álbum, el glorioso "Ten" (1991), acaparó siete temas, por tres del siguiente, "Vs." (1993) y dos del posterior, "Vitalogy" (1994). Pero también hubo tres del muy interesante "Lightning Bolt" (2013), su último trabajo hasta la fecha, así como de otros discos y un par de versiones: "Eruption", de Van Halen, y "Rockin' In the Free World", del venerado Neil Young. Muy buen sonido, mucha, mucha actitud y un repertorio perfecto. ¿Qué más se puede pedir?

Setlist de Pearl Jam en el Mad Cool 2018.

¿Y qué quedaba tras esto? Bueno, pues algunas propuestas interesantes. El rock divertido de los ingleses Kasabian, el contundente garage punk de los canadienses Japandroids, el magnetismo del pop psicodélico de los estadounidenses MGMT y, sobre todo, la garra rockera de los neoyorquinos The Last Internationale, una pequeña-gran sorpresa. Supieron conectar con el público, la cantante tiene una voz prodigiosa y realizaron un set intenso y muy efectivo.









miércoles, 11 de julio de 2018

MÚSICA / David Byrne, disfrute y concienciación

Estupendo el rato que nos hizo pasar anoche el gran David Byrne, mítico fundador de los Talking Heads, la banda de new wave, pop-rock y art-punk que brilló a finales de los 70 y principios de los 80. Con una adictiva mezcla de sonidos del mundo y una puesta en escena apabullante y divertida (él, junto con 11 miembros de su banda, siempre de pie, en movimiento, bailando y realizando coreografías), el artista escocés repasó su extensa carrera, desde la etapa de los Talking Heads a su más étnica propuesta en solitario. Todo ello fue un disfrute. Y siempre manteniendo su peculiar tono irónico y crítico, que culminó en el cierre con una versión de la canción protesta contra la violencia racial "Hell You Talmbout", de Janelle Monáe. Por el camino, grandes joyas clásicas como "I Zimbra", "Slippery People", "This Must Be The Place (Naive Melody)", "Once In A Lifetime" o "Burning Down The House" (sólo faltaron "Psycho Killer" y "Road To Nowhere").

Setlist de David Byrne en Noches del Botánico, Madrid, 2018.





sábado, 30 de junio de 2018

LIBROS / "Juliana Hatfield: When I Grow Up - A Memoir" (2008)

Tras esperar en vano diez años a ver si alguien editaba en castellano las memorias de la gran artista independiente Juliana Hatfield, las he acabado leyendo en inglés (su lenguaje llano, pero cuidado, se entiende bien, salvo algún uso puntual del slang). En el libro, Juliana relata más de 30 años de su historia musical y personal, compaginando muy apropiadamente ambas facetas. Además, estructura el relato básicamente en dos espacios temporales. Por un lado, el de su última (en ese momento) gira con su proyecto Some Girls, donde alcanza sus momentos profesionales más bajos, sin fama, recalando en antros infectos, con cada vez menos público, dudas artísticas... Por otro, recordando sus esperanzadores inicios con Blake Babies y su rápido ascenso a la (efímera) gloria, pasando por The Lemonheads y liderando luego en solitario un breve lapso de éxito desde su propuesta de pop-rock indie, con sus recomendables discos "Hey Babe" (1992) y, sobre todo, "Only Everything" (1995). Pronto llegarían los desencuentros con su sello, la caída de ventas, el cambio del modelo discográfico...

A lo largo de sus memorias, Juliana no solo reflexiona sobre su faceta como artista, sino también, desde una visión autocrítica, sobre su lado más personal, incluyendo con valentía sus problemas psicológicos. Asimismo hay momentos jugosos, como algunos detalles de sus relaciones y amantes (respetando identidades). Pero también encontramos pasajes algo más flojos y prescindibles. No obstante, por encima de todo, destaca la bravura de un libro que se muestra como ejercicio de exorcización de sus propios miedos y que acaba con una idea de autosuperación esperanzadora. Su recuperación llega en lo personal y en lo profesional con uno de sus grandes álbumes: "How To Walk Away" (2008). Y, desde entonces hasta ahora, siempre manteniendo un buen nivel, Juliana Hatfield sigue ofreciéndonos lo menor de sí misma.

lunes, 18 de junio de 2018

ECOLOGÍA / Mi pinar en 2018

Hace ahora once años y medio desde que, en diciembre de 2006, decidí dedicar un pequeño terreno erial de mi familia, en Quintanar de la Orden (Toledo), a dar un poco de frondosidad a La Mancha llenándolo de árboles. Primero la intención fue dedicarlo completamente a pinos (plantados con dos años), pero cuando vimos que algunos no agarraban (aun intentándolo varias veces) los combinamos con almendros dulces (plantados desde semillas), que crecen de forma natural en el entorno. El resultado ahora es que tengo un terreno que da gusto visitar, y más con esta primavera lluviosa que hemos tenido, con unos 300 pinos bien crecidos (algunos ya enormes) y una cincuentena de almendros aún jóvenes pero con muchas ganas de crecer. Hay que ver lo mucho que hace un poco de naturaleza: recarga el espíritu y da vida en general

Arriba podéis ver cómo está el pinar actualmente, a principios de junio. Y al lado, cómo estaba apenas un año y medio después de la primera plantación. La diferencia es abismal. El camino no hay sido fácil, no sólo por lo trabajoso de la plantación de tantos árboles (y sus correspondientes nuevas intentonas cuando algunos fallaban), sino estar atentos a varios peligros. Por un lado, la plaga de conejos que hay en estos años en La Mancha y que devoran los tiernos tallos a no ser que los protejas con cartuchos de plástico. Por otro, la también plaga de procesionarias, lepidópteros que ponen sus huevos en las ramas para que al final del invierno y principios de la primavera salgan las orugas, que se comen las hojas y descienden por el arbol en fila (de ahí su nombre) hasta enterrarse en el suelo. Antes de que ocurra eso hay que eliminar los nidos y quemarlos. Pero, ojo, porque las orugas son altamente urticantes y hay que protegerse muy bien las manos, brazos, ojos y cara para proceder al arranque y destrucción.

domingo, 27 de mayo de 2018

MÚSICA / Tomavistas 2018 (y 2): The Jesus And Mary Chain, Los Planetas, Perro, Kokoshca, La Bien Querida...

Enganché el día bien pronto para ver a La Bien Querida, que tenía ganas de verla en directo. Y, bueno, un concierto agradable y en buena sintonía con el público, aunque la veo más naíf de lo que aparenta pretender. Luego Tulsa prensentaron sobre las tablas el giro que han dado a su sonido, desde el americana de sus inicios hacia algo más oscuro y elaborado. Prefería su etapa inicial. En cambio, Kokoshca sí que elaboran bastante bien sus desarrollos guitarreros y realizaron una estupenda actuación. Los canadienses Chad VanGaalen no acabaron de cuajar ni se les vio un sonido muy definido dentro de una especie de indie-folk-rock. Melange no estuvieron mal pero su rock psicodélico se vuelve muy espeso muchas veces. Y llegaron Perro para dar un poco de frescura y desenfado. Los murcianos funcionan muy bien en directo con su post-punk-progresivo nuevaolero. O algo así.

Y llegaron los escoceses The Jesus And Mary Chain para hacer uno de los mejores conciertos que les he visto nunca. Quizá la edad les ha templado algo pero también les ha dado un virtuosismo y una profesionalidad envidiables. Van a lo suyo, domando el ruido, desde lo emotivo a los desatado. Eso sí, los hermanos Reid no se hablan, cada uno a lo suyo, Jim en el micrófono con su voz particular y William a la guitarra en su rinconcito, saturando los amplis a voluntad. Una delicia de setlist que abarcó (casi) todas sus épocas y diferentes sonidos. Después, Los Planetas. Antes eran mi banda de referencia pero su última etapa entroncada con el flamenco nunca la he entendido, la verdad. Pero el caso es que los granadinos siguen cautivando en directo, aunque J tenga la (mala) voz que tiene, y cuentan con canciones gloriosas para dar y tomar. Y como el sonido estuvo bastante aceptable, pues se disfrutó buenamente.

sábado, 26 de mayo de 2018

MÚSICA / Festival Tomavistas 2018 (1): Superchunk, Belako, Ride, Javiera Mena, Novedades Carminha...

La cuarta edición del Festival Tomavistas, celebrado en el Parque Tierno Galván de Madrid, comenzó el viernes 25 de mayo con un cartel sin nombres contundentes pero con una calidad realmente alta. Tras la descarga de una buena tormenta de lluvia, llegó la otra, la sónica, a cargo de los estadounidenses Superchunk (en la imagen), que están viviendo una segunda etapa de su carrera realmente brillante. Presentaban su estupendo último disco, "What A Time To Be Alive" (2018), pero en su actuación repasaron lógicamente buena parte de lo mejor de su ya amplio repertorio. Buenas dosis de su rock alternativo energético. Después, alternando escenarios, llegaron los vizcaínos Belako, que crecen año a año con su muy efectivo post-punk que sonó de maravilla en directo, gracias especialmente a la potente y cautivadora voz de Cris Lazarraga. La reunión de los ingleses Ride les está sentando bien, y así lo demostraron en el escenario con un gran sonido y estupendas canciones de shoegazing y noise-pop con toques psicodélicos. Luego la chilena Javierna Mena, a pesar de un fallo con los ordenadores, distendió el ambiente con su techno-pop muy arraigado en los 80 (y también en los 90). También fue divertido el concierto de los escoceses Django Django, aunque, para mi gusto, han perdido la frescura y el impacto de su primer álbum con las canciones del segundo. De vuelta al escenario pequeño, los gallego Novedades Carminha demostraron su desenfado y el gancho de sus temas, originados primariamente en el punk, pero a los que han sabido dar con el tiempo una pátina muy bailable. Adictivos. Y cerró la noche (ya madrugada) La Casa Azul y su imbatible techno-pop de influencia ochentera marca de la casa, aunque, claro, la gente siempre está esperando que llegue "La revolución sexual".

jueves, 24 de mayo de 2018

DEPORTES / Atlético de Madrid 2017/18: una campaña notable

A pesar de que la temporada comenzó con nubes y claros: la ilusión de estrenar un magnífico estadio, el Metropolitano, pero con dudas por un juego poco vistoso y la losa del castigo de la UEFA de no poder fichar hasta la ventana invernal, el Atlético de Madrid ha concluido la 2017/18 con un balance notable. Cierto que caímos ante el Sevilla en octavos de la Copa del Rey y que descendimos desde la Champions a la Europa League tras la fase de grupos (merecidamente, al no poder ganar ni al Qarabaj). Pero, ojo, que hemos quedado segundos en Liga, por detrás, sí, del Barça, pero por delante del Real Madrid. Nada más y nada menos. Todos sabemos que los números del cuadro rojiblanco podrían haber dado para ganar la Liga si no conviviésemos con las cifras astronómicas que ha realizado el club barcelonista liderado por Messi (a punto de no haber perdido un solo encuentro; al final solo perdieron uno, en la penúltima jornada e inesperadamente ante el Levante). Por eso tiene tantísimo mérito esa segunda plaza atlética, con 79 puntos y solo 22 goles encajados: el tercer trofeo Zamora consecutivo para Oblak, sin duda el mejor portero del mundo en la actualidad.

Eso sí, esos 54 goles a favor nos dejan en un discreto séptimo lugar y evidencian uno de los problemas de este año: ha faltado gol. Griezmann ha brillado al final, pero ha tenido también sus momentos espesos. En cualquier caso, espero que el delantero galo se quede y ayude a conformar un equipo más grande para afrontar futuros retos, al hilo del triunfo en la Europa League, la tercera para el club (nuestro séptimo título internacional). Esta victoria debe volver a abrirnos el apetito de más y hacernos ver que este Atlético de Madrid es muy grande, probablemente está viviendo su mejor época en la historia, y ello hay que refrendarlo con más triunfos. De cara a la próxima temporada ya está a la vista la Supercopa de Europa. Sería también nuestra tercera. Y, por supuesto, no podemos dejar pasar la deseada Champions League, cuya final se celebrará precisamente en el Metropolitano. Pero para ello, insisto, hay que conformar un equipo aún más grande. Tenemos magníficos jugadores, pero algunos ya cada vez más veteranos, y hay que reforzar muchas posiciones. Aunque en el banquillo tenemos un seguro: Simeone, un ganador nato que nos está llevando a alturas (casi) nunca vistas. De momento, el Cholo ya ha igualado el récord de ganar seis títulos como entrenador que tenía Luis Aragonés. Pero queremos más, mucho más...

miércoles, 18 de abril de 2018

CINE / 21º Festival de Málaga (y 2)

"Sergio & Serguéi" [***], de Ernesto Daranas (Sección Oficial)
La historia del último cosmonauta soviético, al que la caída del comunismo (que complica su regreso) le pilla en la estación orbital Mir, es contada con buen sentido del humor y entrañabilidad por Ernesto Darana. En su situación desesperada logra conectar por radio con un cubano que empieza a vivir también las consecuencias del fin de la Unión Soviética y, por tanto, el inicio de una terrible crisis económica. La metáfora es clara: ambos están aislados en el mundo. A la lectura humana se une una crítica irónica y muy graciosa de la ineptitud de la administración cubana. Más por los pelos está metido el personaje de Ron Perlman y, en conjunto, el filme tiende a la reiteración.

"Ana de día" [**½], de Andrea Jaurrieta (Sección Oficial)
Interesante planteamiento el de esta película, que trabaja con la idea del desdoblamiento literal de una chica (estupenda Ingrid García-Johnson), como metáfora de las dudas que surgen en su vida bien de seguir un camino estable y aburrido, bien de optar por una faceta turbia y oscura. Quizá luego el desarrollo peque de ciertos excesos, tanto en lo formal como en el contenido, desembocando en un desenlace precipitado y poco medido.

"No dormirás" [**], de Gustavo Hernández (Sección Oficial)
Un experimento metafísico-teatral bastante increíble da pie a ciertos momentos inquitetantes y de buen terror psicológico, en los que se profundiza en las consecuencias del insomnio forzado. No obstante, en su conjunto, la película regala demasiados sustos gratuitos y, sobre todo, cojea de un planteamiento inverosímil.

martes, 17 de abril de 2018

CINE / 21º Festival de Málaga (1)

"Las leyes de la termodinámica" [***½], de Mateo Gil (Sección Oficial)
Original comedia romántica estructurada en torno a las leyes de la física para explicar los motivos de la atracción (o no) entre los personajes de la película. La idea, aparentemente bastante friki, funciona muy bien casi todo el tiempo y permite dar una interesante vuelta de tuerca al género, un nuevo enfoque a la eterna historia de chico conoce a chica, con momentos realmente logrados y unas actuaciones en general notables.

"Memorias de hombre en pijama" [***½], de Carlos Fernández de Vigo (Sección Oficial)
Otra comedia romántica, en este caso, centrada en el complicado equilibrio que supone la vida en pareja y la creación artística de un dibujante de cómic que hace del trabajo en casa (y en pijama) su meta vital. La inspiración en la realidad (o en los deseos) del propio autor de la novela gráfica, Paco Roca, parece bastante clara. La mezcla de situaciones de cierta comicidad con otras de suave drama dan el tono justo, junto a un dibujo claro del metraje animado (una pequeña parte está rodada con actores reales).

"La reina del miedo" [**], de Valeria Bertuccelli (Sección Oficial)
Primera película como directora de la actriz argentina Valeria Bertuccelli, que se sale de su amado género de la comedia para retratar en forma de drama los temores e inseguridades de una diva de la actuación. Precisamente, su mayor interés gira en torno a la gran actuación de la protagonista. Otra cosa es la esencia de la cinta, que queda bastante dispersa e incluso poco consistente.

viernes, 30 de marzo de 2018

VIAJES / Gibraltar, mezcla de culturas

Viajar a Gibraltar es una experiencia curiosa: una aislada colonia británica oficialmente desde 1713 (Tratado de Utrecht) en la punta sur de España y cuyos habitantes lo mismo te hablan en (un bastante correcto) inglés que te saltan con un español de cerrado acento gaditano (por no hablar de que la mayor parte de sus trabajadores procede de La Línea de la Concepción y sus alrededores. Nada indica que a corto plazo vayamos a recuperar esta pequeña pero estratégica plaza (su peñón domina claramente el Estrecho de Gibraltar), aunque las negociaciones del brexit, por las que el Reino Unido -y, por tanto, Gibraltar- va a abandonar la Unión Europea, podrían deparar alguna solución imaginativa. España, en principio, tiene derecho de veto sobre el tema gibraltareño y el arreglo pasará por un necesario acuerdo Madrid-Londres. Por su parte, en Gibraltar han rechazado años atrás en referéndum tanto la soberanía compartida Reino Unido-España (99%) como la salida del brexit (96%). Aunque en ambos casos su opinión no se tiene en cuenta, claro, al ser un territorio dependiente plenamente de los británicos.

La cuestión es que su peculiar condición produce un interés inusitado en el viajero, sobre todo en los británicos que, ya que están de turismo en la Costa del Sol, no pueden evitar visitar una de sus conquistas. El alojamiento es más recomendable (por barato) tomarlo en La Línea de la Concepción (63.000 habitantes), donde también resulta más económico comer y comprar en general, salvo lo consabido: tabaco y bebidas alcohólicas, que en Gibraltar tienen precios imbatibles al no aplicar el IVA. Situado bien cerca de la frontera, es fácil acercarse andando, y más fluido que entrar en coche. Así, con solo enseñar el DNI ya estás dentro. Lo primero que te encuentras es el aeropuerto. Literalmente, puesto que la pista se cruza en nuestro camino y hay que pasear por enmedio, salvo que vaya a despegar un avión (fue mi caso) y entonces hay que esperar a que pase. Un tanto surrealista. Caminando un poco más ya está en lo que es el pueblo de Gibraltar, con 34.000 habitantes que se hacinan a los pies del peñón. Por mucho que ganen al mar, sus limitaciones son evidentes. Aunque actualmente se ven muchas construcciones de edificios. La plaza Grand Casemates Square y la calle Main Street, y sus alrededores inmediatos, son básicamente las arterias comerciales de la colonia, donde se acumulan todas las tiendas. Por cierto, sobre los pagos, es preferible hacerlos en libras (tanto libras gibraltareñas como sus equivalentes británicas) y en casi todas partes aceptan tarjetas. Pero, si se quiere, se puede sacar dinero local en cajeros o cambiar euros en las múltiples casas de cambio.También mola el jardín botánico The Alameda, pasada la Main Street (tampoco es tan larga). Cerca nos encontramos con el teleférico que nos llevará hasta lo alto del peñón. La ida y vuelta está en 14,50 libras (unos 16,50 euros), pero si también se quieren hacer otras visitas arriba por la Reserva Natural del peñón son 22 libras (unos 25 euros). Yo elegí esta última opción.

Nada más llegar a lo alto del peñón, ya están los famosos monos esperándonos. Hay bastantes y parecen tranquilos pero ojo con no hacer tonterías con ellos, que son animales salvajes. Ya te lo avisan persistentemente. Las vistas desde arriba (412 metros de altura) son espectaculares, al tratarse de la única elevación en toda la zona. Por tanto, se puede ver toda la bahía de Algeciras, el campo de Gibraltar y la costa de Marruecos, dándose uno cuenta de lo cerca que están aquí África y Europa. Lo suyo es recorrer bien el mirador desde sus distintas posiciones (incluyendo el más dramático lado este, con una caída mucho más pronunciada que la parte oeste, donde está el pueblo). Allí también hay un bar-restaurante-tienda-servicios para lo que se requiera. Una vez bien visto todo es recomendable pasear libremente por la Reserva Natural del Peñón de Gibraltar. Primero aconsejo ir hacia el sur, a la St. Michael's Cave (incluida en el precio de 22 libras antes mencionado), una red de espléndidas cuevas bien iluminadas y accesibles con enormes estalactitas y estalagmitas moldeadas por el agua durante miles de años. Antes de llegar se puede subir al punto más alto del peñón, O'Hara's Battery (426 metros), una batería de artillería montada en 1890 para la defensa (o ataque) del sitio. De vuelta hacia cerca del mirador inicial (los caminos son pequeñas carreteras donde, afortunadamente, ya no hay circulación de vehículos privados, sólo taxis y similares), ahora podemos ir hacia el norte, donde se desciende mucho hasta dar con los Great Siege Tunnels. Se trata de una red de túneles excavados por el británicos (desde 1782) a raíz del gran sitio (1179-1783) al que Gibraltar fue sometido por los españoles (infructuosamente, hay que decir). Impresiona la obra, la verdad, plagada de pequeñas aberturas para instalar los cañones a lo largo de sus 277 metros de longitud.

Desde aquí ya solo queda terminar de descender andando (no merece la pena volver al teleférico) hasta el pueblo y comer algo o simplemente refrescarse con una buena pinta de cerveza (fría, claro, esto no es Londres). A la salida de Gibraltar, coincidimos en la aduana con todos esos españoles que vuelven a casa tras trabajar en la colonia. Porque Gibraltar no deja de ser una importante fuente de dinero para los gaditanos de la zona, que se sigue percibiendo un tanto depremida económicamente, aunque, cómo no, el centro de La Línea rebosa alegría y diversión en sus bares (en la Plaza de la Iglesia y las calles más céntricas). Otra cosa es la parte norte de la población, donde triunfa el dinero fácil e ilegal del narcotráfico.