martes, 24 de marzo de 2026

MÚSICA / Suede prolongan su juventud

Nada menos que 33 años después del lanzamiento de su primer álbum homónimo, aquí están los londinenses Suede, tan frescos como siempre, mostrando una energía inusitada sobre el escenario y, sobre todo, manteniendo vivo su cancionero con espléndidos nuevos temas. La banda parece vivir una segunda época de esplendor artístico desde su regreso en 2013 (tras 11 años de silencio discográfico) y le siente realmente bien a su repertorio, que se amplía y enriquece. No en vano, la mitad de las 20 canciones que ofrecieron el lunes en La Riviera pertenecen a cuatro de los cinco álbumes de esta segunda etapa: el reciente "Antidepressants" (2025), con cinco temas; "Autofiction" (2022) y "Night Thoughts" (2016), con dos cada uno; y "Bloodsports" (2013), con uno más.

Pero, desde luego, los clásicos, al menos unos cuantos, siguen apareciendo: la emotiva "Trash", seguida de la salvaje "Animal Nitrate" y la mítica "The Drowners"... Hacia el final, Brett Anderson se queda con el guitarrista Richard Oakes para intentar recrear "The Wild Ones", paso previo de encarar la tanda de "Everything Will Flow", "So Young", "Metal Mickey" y "Beautiful Ones". Y digo 'intentar' porque si algo falló anoche, lo único, fue la voz de Brett Anderson, víctima de una afonía galopante. Por momentos parece superarla, pero en otros su garganta sucumbe y eso se nota para dejar un borrón visible en una noche que, por lo demás, por música, por canciones, por puesta en escena y por actitud de la banda (y, sobre todo, del propio Anderson) fue mágica.


Setlist de Suede en La Rivera (23-3-2026).


domingo, 15 de marzo de 2026

MÚSICA / Morrissey, por fin

Con la incertidumbre hasta el último momento, después de la cancelación de su concierto previo en Valencia por "falta de sueño" y quedarse "catatónico", el británico Morrissey sí se presentó a su actuación en la sala Mozart del Auditorio de Zaragoza. A las 20:40 del sábado 14 de marzo apareció en escena y, extrañamente amable, comenzó un recital potente y variado entre lo mejor de su repertorio, repartido a lo largo de su carrera. Ello incluyó nada menos que cinco temas de su mítica etapa en The Smiths: "A Rush And A Push And The Land Is Ours", "How Soon Is Now?", "Half A Person", "Last Night I Dreamt That Somebody Loved Me" y, como broche de gran final, "There Is A Light That Never Goes Out". Por lo demás, el resto del setlist navegó muy equilibradamente entre su ya amplia discografía, incluyendo, lógicamente, una importante representación de tres canciones de su flamante nuevo álbum, "Make Up Is A Lie" (2026).

Empezó el concierto con un sonido un tanto apagado y con exceso de graves, pero enseguida se corrigió para sonar tan brillante como las canciones de Morrissey, cuya voz se mostró poderosa y magnífica. Acompañado de una banda multinacional muy sólida, el cantante mancuniano tuvo al público entregado desde el principio, pues inició con "Billy Budd" y al poco ya tenía a la gente coreando ese clásico que es "Suedehead". Otros momentos álgidos fueron algo después los protagonizados por "Irish Blood, English Heart" y "Now My Heart Is Full". Y entonces llegó la obligada referencia a su ferviente postura contra el maltrato animal (y, por tanto, antitaurina) con "The Bullfighter Dies" y una proyección de fondo de algunas terribles muertes de toros, así como de espeluznantes cogidas de toreros. Curiosamente, enlazó con dos de sus temas más sensibles y bellos: "The Monsters Of Pig Alley" (de su nuevo trabajo) y "Half A Person", de The Smiths, que no incluía en su repertorio en directo desde el pasado 25 de octubre, qué grata sorpresa. Entonces, con "First Of The Gang To Die" aquello ya era una fiesta por todo lo alto, que se prolongó al llegar el turno de "Everyday Is Like Sunday". Solo un único bis ("There Is A Light That Never Goes Out") puso fin a una velada inolvidable, con una fan subiendo a abrazar a Morrissey, que a cambio le regaló una camiseta con su imagen y su nombre españolizado como Esteban Patricio y la palabra Zaragoza estampada de forma indeleble, como este concierto en nuestra memoria. Lástima que solo durara una medida hora y media.


Setlist de Morrissey en el Auditoria de Zaragoza (14-3-2026).


jueves, 12 de marzo de 2026

CINE / 29º Festival de Málaga (y 2)

"Hangar Rojo" [****], de Juan Pablo Sallato (Sección Oficial)

Un duro e implacable retrato, en blanco y negro y con apariencia fría, de la ejecución del golpe de Estado en el Chile de 1973, en este caso, desde la perspectiva de uno de los militares no adeptos a Pinochet, Jorge Silva, capitán de la Fuerza Aérea. Su desarrollo inicial, tan medido y calculado como la personalidad del protagonista, pronto nos sumerge en la vorágine del asalto del ejército al poder civil democrático. Pero, cinematográficamente hablando, lo que es mucho más interesante es la soterrada lucha de Jorge Silva por valorar sus posibilidades de supervivencia, mientras los militares ya empiezan a secuestrar, torturar y asesinar a los chilenos que no son de su gusto. Un retrato tan duro y diferente como necesario, más en estos tiempos.

"Después de Kim" [***½], de Ángeles González-Sinde (Sección Oficial)
Se nota la buena mano como directora que tiene Ángeles Gónzalez-Sinde, cómo de unos tenues mimbres argumentales es capaz de construir un relato atractivo y, por momentos, magnético. Sobre todo en lo que se refiere al dibujo de esa relación entre los protagonistas, una pareja divorciada y distanciada desde hace 20 años que tienen que volver a reunirse por la muerte de su hija y la desaparición de un nieto al que no conocían. Así, se establece un muy interesante duelo interpretativo entre los grandes Dario Grandinetti y Adriana Ozores que visibiliza las luces y sombras de su relación y sus caracteres. Quizá la trama de thriller pueda ser más floja, pero el conjunto brilla por su naturalidad.

"Los justos" [***], de Jorge A. Lara y Fer Pérez (Sección Oficial - Fuera de concurso)
Con un acertado planteamiento de comedia, nos adentramos en el microcosmos de un jurado popular, cuya inicialmente noble tarea de discernir entre el bien y el mal queda pronto enfangada por la sombra del soborno. De esta manera, el filme lanza un mensaje que nos apunta a nosotros mismos a la hora de poner nombre a la corrupción: no son los demás, podemos ser cualquiera. Quizá puedan concurrir ciertos tópicos y hay una tendencia a la simplicidad, pero el resultado es entretenido.

CINE / 29º Festival de Málaga (1)

"Altas capacidades" [***½], de Víctor García León (Sección Oficial)

Ácida y mordaz comedia sobre los patéticos intentos de ascender en la escala social de unos padres convencidos de que su hijo tiene altas capacidades. Lógicamente, se trata más de una manera artera de acceder a ámbitos sociales privilegiados que de atender las necesidades de un niño realmente muy zoquete. Un fresco que representa perfectamente a esa buena parte de la población encantada con bailarle el agua a los ricos para recoger las migajas. Pero ya se sabe que para escalar no sirven las estratagemas lamentables y que la clase privilegiada se retroalimenta en su círculo cerrado. La película mantiene en todo momento su tono irónico y da pie a una espléndida actuación de Juan Diego Botto.

"Calle Málaga" [***], de Maryam Touzani (Sección Oficial - Inauguración)
Está claro que Maryam Touzani aborda este filme como un mensaje personal de cariño a su familia, a medio camino entre dos mundos, el occidental europeo y el norteafricano árabe, en esa ciudad de tradicional convivencia de culturas que es Tánger. Pero su historia quizá contiene un exceso de buenismo, donde todos los vecinos son amables y estupendos, donde siempre hay solución solidaria... Claro que no conviene nunca caer en el cinismo. En cualquier caso, estamos ante una excepcional actuación de Carmen Maura en un papel de intensas ganas de vivir la vida, aunque sea a los 80 años, y a pesar de un agrio conflicto con su propia hija, que pone la nota dramática a filme agradable de ver.

"Corredora" [**½], de Laura García Alonso (Sección Oficial)
No es habitual poner el foco en la ansiedad y los problemas de salud mental que genera el deporte de élite, en este caso el atletismo. Por ello, ya de por sí es tan importante esta película. Otra cosa es que su narración morosa, sus interpretaciones poco memorables y, en fin, su historia un tanto previsible no ayuden a elevar su nivel cinematográfico.