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sábado, 2 de abril de 2011

POLÍTICA / Zapatero no se presentará a las elecciones

Se barruntaba en el ambiente y, en el comité federal del PSOE, lo acaba de anunciar: Zapatero no será candidato en las próximas elecciones generales de 2012. Por un lado, existía la posibilidad coherente de que asumiera su responssabilidad, para bien o para mal, hasta el final y volviera a presentarse. Pero, por otro lado, ha pesado finalmente más que trate de salvar a su partido de la catástrofe previsible, dando paso a otro candidato que, como es costumbre en el PSOE (sana costumbre, añadiría) sea elegido por las bases y tenga mejor calado entre la sufrida gente que sigue padeciendo esta dura crisis. Ya sabemos que la crisis no es culpa de Zapatero (sólo hay que ver el documental que ahora mismo está en los cines: "Inside Job"), pero su Gobierno también ha tenido sus responsabilidades: falta de valor para ajustar y corregir el sistema neoliberal creado por Aznar que nos ha llevado a los excesos financieros y expresariales conocidos; poca previsión para reconocer el calado de la crisis; y, de nuevo, poco valor para articular de pleno las medidas necesarias para salir con mejor salud de esta situación.

En cualquier caso, y a modo de balance, Zapatero ha sido un buen presidente. Especialmente en lo social, ya que ha insuflado un talante modernizador en la sociedad española (no siempre entendido por posiciones sectarias), gracias a medidas como la legalización del matrimonio homosexual, la Ley de la promoción de la autonomía personal y atención a las personas en situación de dependencia, la Ley para la igualdad efectiva entre mujeres y hombres, la creación de los Juzgados de Violencia sobre la Mujer, una nueva regularización de inmigrantes o la Ley antitabaco. Su primera medida, la salida de las tropas de Irak (en una guerra no autorizada por la ONU en la que nos implicó Aznar), no pudo ser más emblemática. Sin embargo, en la segunda legislatura no pudo mantener el nivel modernizador por la citada crisis mundial. Lo económico volvió a ser clave y, aunque, estaba empezando a marcar unas interesantes líneas de futuro a través de una economía sostenible y tecnológicamente avanzada, la fuerza de tener casi cinco millones de ciudadanos en el paro es demasiado poderosa y vergonzosa para cualquier presidente.

viernes, 25 de junio de 2010

ECONOMÍA / Gracias, Zapatero, por la reforma laboral

Ya nos vamos enterando de las primeras consecuencias de la reforma laboral del Gobierno de Zapatero, que permite a las empresas alegar unas simples péridas para despedir a los trabajadores dándoles sólo 20 días por año trabajado, en lugar de los 45 vigentes hasta ahora (33 en el caso de contratos para jóvenes y mayores, ahora ampliado a todo el mundo). Así, la fabricante de calderas Saunier Duval, con planta en Vitoria, ha decidido guardarse las condiciones de ERE que había presentado hace unos meses a sus trabajadores para adaptarse a las nuevas reglas: ahora pretende despedir barato, con 20 días. Menos de la mitad. Todo un chollo. Le ha seguido una empresa pública: la agencia EFE, que dejará en la calle a una veintena de personas pagándoles también menos. Gracias, Zapatero. Gracias por esta reforma que, como se ve, está creando mogollón de empleo.

lunes, 10 de noviembre de 2008

ECONOMÍA / El papel de España en la Cumbre de Washington


Zapatero: "Sarkozy, aquí un amigo"

Gracias a Nicolás Sarkozy, y a la eficaz persistencia de Zapatero, España tendrá asiento en la ya cuasimítica Cumbre de Washington del próximo sábado, donde se reunirán el G-8 (los siete países más ricos + Rusia), las economías emergentes presididas actualmente por Brasil... y nuestro país. Vale, será un sillón de prestado (Francia tiene dos por ser miembro del G-8 y presidente de turno de la UE), pero habrá que agarrarse a él con fuerza, aunque eso suponga que Zapatero deba mejorar su lamentable francés. ¿Y por qué hay que estar ahí? Sencillamente: se van a refundar las bases de la economía capitalista. ¿El sábado? No, hombre, no se hizo Roma en un día, pero va a ser el inicio. Y más nos vale si queremos salir todos con bien de esta crisis a la que no se le ve aún el fin y si deseamos que no vuelva a repetirse, al menos con tan amplias repercusiones. Bretton Woods deberá ser el referente.

¿Pero cuál debe ser el papel de España en Washington? No se trata sólo de haber hecho el esfuerzo por salir en la foto. Habrá que plantear propuestas serias. Cierto que nuestro sistema financiero ha resistido la debacle y debe aparecer, en general, como ejemplo a ojos del resto del mundo. Pero no podemos sentirnos tan orgullosos de otros aspectos económicos: España lidera la destrucción de empleo (casi 200.000 personas en octubre pasado); la burbuja inmobiliaria nos tiene a todos con el agua al cuello; se mantiene relativamente alta la inflación, que reduce el poder adquisitivo; y se amplía la brecha entre empleados y directivos, en un contexto de desigualdad social entre ricos y pobres media-alta.

Las propuestas para la Cumbre de Washinton y la reorganización económica ya las han lanzado los sindicatos, pero la lógica nos muestra algunas:

-Mayor control social de la economía privada, especialmente de la de carácter financiero, pero también de la productiva con criterios especulativos (esa globalización interesada, esos ERE inventados...).

-Cambio en los criterios económico-sociales básicos: búsqueda del beneficio razonable, del empleo estable y control de los muy altos (y muy bajos) salarios.

-Cambio en los criterios económicos gubernamentales: fin del neoliberalismo y la desregulación, supremacía del sistema de impuestos progresivo y redistributivo.

-Eliminación de instituciones desfasadas y generadoras de deudas y pobreza, como el FMI o el BM, en la línea de las demandas del prestigioso economista Joseph E. Stiglitz. Y su sustitución por nuevos organismos cooperativos y generadores de riqueza sostenible.

Se aceptan más ideas...

lunes, 10 de marzo de 2008

POLÍTICA / Algunas lecciones de (esta) democracia


Aún con los resultados frescos (escrutado el 99%), la victoria del PSOE en las elecciones ha sido clara, con un aumento de 1 punto porcentual hasta el 43,6% y cinco escaños más hasta 169. Ha demostrado, por tanto, que lo de 2004 no fue casual ni fruto del deseo de los terroristas del 11-M (por si a alguien todavía le quedaban dudas, que los hay). Pero ha sido un triunfo un tanto agridulce debido al decidido avance del PP, con 2,4 puntos más hasta el 40,1% y también cinco escaños nuevos hasta 153. Mala noticia para el pluralismo: estos dos partidos suman 323 asientos de 350, el 92,3% (la mayor concentración de la historia de nuestra democracia). La tercera fuerza, IU, no es que se haya hundido propiamente: ha obtenido, eso sí, un muy malo resultado con el que retrocede 1,16 puntos hasta 3,8%, pero el sistema electoral se ceba con la coalición restándole 3 de sus 5 diputados, con lo que se queda con 2. Un millón de votos para un par de escaños. ¡Nunca dos asientos costaron tanto!



Por tanto, y por un lado, con esta fuerza nacional prácticamente borrada del mapa de negociaciones políticas debido a las gracias el señor D'Hont y al voto útil que marchó al PSOE por miedo a este PP, y, por otro, con el mantenimiento en sus posiciones de los nacionalistas ideológicamente moderados, ya sabemos cuál será el tono del próximo Gobierno de Zapatero: más prudente en lo político y más desestructurado en lo territorial, porque tendrá que pactar con CIU y/o PNV. ¡Más leña al fuego para la oposición crispada del "España se rompe" del PP! Falsa idea porque los votantes acaban de desacreditar al único partido que lleva la ruptura en sus estatutos: ERC, que sí que ha sufrido una debacle al pasar del 2,5% a menos del 1,2% y de 8 a 3 escaños (¿independentistas en el parlamento del país del que se quieren separar? ¡Qué absurdez!). En cualquier caso, olé el bipartidismo imperfecto.

lunes, 3 de marzo de 2008

POLÍTICA / El debate II: ¿dónde están los periodistas?


Segundo debate y más de lo mismo. Sucesivos reproches e intercambio de cifras. Si acaso, la única diferencia es que, en esta ocasión, Zapatero ha ofrecido bastantes más propuestas concretas que Rajoy, que ha mantenido los argumentos básicos del anterior encuentro con innegable habilidad. Total, a estrategias similares, datos de apoyo parecidos: los internautas del diario “El País” daban por ganador a Zapatero con un 59% (frente a un 55% del primer debate), si bien los de “El Mundo” preferían a Rajoy con un 56% (58% previo). Por su parte, la generalidad de las encuestas profesionales parecían reflejar una clara victoria del actual presidente.

Pero el problema de fondo sigue siendo el formato del debate. ¿Dónde están los periodistas que canalicen el debate, que planteen las cuestiones relevantes? ¿Qué figura es esa del cronometrador que se limita a cambiar el turno cuando el tiempo se agota? Vale que Olga Viza por lo menos no ha aburrido con un preámbulo plomizo como el de Manuel Campo Vidal, pero, ¿dónde están los periodistas que pongan en aprietos a uno y a otro ante el público, que eviten los rifirrafes absurdos, las salidas de tono, el inútil intercambio de datos, que impidan los argumentos vacuos y centren los problemas de interés? Incluso, ¿dónde está la famosa idea de dar cancha a las preguntas directas de los ciudadanos? ¡Pero si hasta los mítines de esta campaña son filmados, cortados y enlatados por los propios partidos, lo que ha provocado el plante de los cámaras! ¿Qué es esto, el poder de los partidos o el poder del pueblo? Debates, sí, pero bien hechos por profesionales que no se plieguen a las imposiciones de los partidos y que den cancha a todas las sensibilidades sociales y políticas, que no son sólo dos.

lunes, 25 de febrero de 2008

POLÍTICA / Debate Zapatero-Rajoy: el bipartidismo imperfecto



El debate entre Zapatero y Rajoy ha sido la perfecta síntesis de una triste tendencia de nuestra democracia: el bipartidismo imperfecto. Me explico. Hay un planteamiento de que sólo dos grandes partidos deben mostrar sus posiciones y pueden optar, por tanto, al poder. El sistema político lo permite, los medios de comunicación lo acrecientan, el sistema electoral lo consagra. Dos posturas enfrentadas, como el bien y el mal, no para contraponer ideas, sino para buscar y fomentar nichos de mercado ideológicos, es decir, votantes fieles que no escuchen al contrario y que repitan consignas como loros. Por eso, el debate ha sido una sucesión de dos previsibles monólogos que sólo puede contentar a esa masa de incondicionales y no a un ciudadano reflexivo, el que debería ser fomentado en una democracia sana donde hay muchas decisiones que tomar, con consecuencias bien diferentes.

Y los medios se limitan a amplificar el mensaje: los internautas del diario “El País” daban la victoria a Zapatero con un 55% y los de “El Mundo”, a Rajoy con un 58%. En las televisiones, los invitados de determinada tendencia defendían ciegamente la actitud del candidato del PP, mientras que los de la otra orilla hacían lo propio con el candidato del PSOE. Por no mencionar a los supuestos “periodistas” que ejercen mejor de portavoces políticos que muchos altos cargos de partidos. Cierto que la actitud de Zapatero pueda ser más proclive al diálogo (floja o hipócrita, dirán algunos) y la de Rajoy más agria (desleal o demagógica, se podría decir), pero eso no cambia el fondo de la cuestión: habemus bipartidismo.

Sólo Cuatro nos “concedió la gracia” de poder ver cinco escasos minutos a un Llamazares que apenas tenía tiempo de reclamar su presencia como fuerza nacional, constantemente ninguneada merced a la Ley D’Hondt: IU sacó en 2004 un 5% de los votos, pero sólo obtuvo un 1,4% de los escaños (5 asientos, frente a los 17 que le corresponderían en proporción). Resultado: un partido alternativo de ámbito estatal es reducido a la nada por el sistema electoral y tratado como apestado por los medios, incluso ridiculizado. Al igual que otros como Ciudadanos o UPyD (¿y dónde hay un partido ecologista relevante ante el cambio climático?). En cambio, los dos grandes bloques están ya sobrerrepresentados desde el momento de la votación: PSOE (42,6% de votos y 46,8% de escaños) y PP (37,6% / 42,3%). Y, por su parte, los partidos nacionalistas, cuyas miras políticas no sobrepasan su comunidad autónoma, son también favorecidos y utilizan su poder sobredimensionado como llave del gobierno nacional: CiU (3,2% / 2,9%), ERC (2,5% / 2,3%), PNV (1,6% / 2%), etc.

Consecuencia de este sistema mayoritario: el mal llamado voto útil. El Utilómetro.