El balance del Atlético de Madrid en esta extraña temporada 2019/20, marcada por el coronavirus, solo puede calificarse como mediocre. De acuerdo que hemos acabado terceros en la Liga, con lo que mantenemos la mejor racha del club y sumamos ocho años consecutivos dentro de las tres primeras plazas (el año pasado segundos). Pero viendo las muchas deficiencias de Real Madrid y Barcelona, en realidad, hay que considerar un fracaso no haber podido pelear la victoria en la competición. Los números, además, empiezan a encender algunas alarmas: solo se han logrado 70 puntos (tras cosechar nada menos que 16 empates), seguimos bajando en el cómputo goleador, con 51 tantos, y por primera vez desde la temporada 2014/15, no somos los menos goleados, sino los segundos con 27 tantos encajados.
Inaceptable tal cual fue la eliminación en dieciseisavos de la Copa del Rey ante la Cultural Leonesa. Y, en la Champions, tras haber hecho la machada de dejar fuera al Liverpool (actual ganador), caemos en cuartos sin muchos argumentos ante el Leipzig, un equipo teóricamente inferior. Y eso que, tras la reanudación de las competiciones después del parón por el covid-19, el Atlético se mostró más entonado que el resto de la temporada y en la Liga remontó de la sexta a la tercera posición. Pero, en el partido decisivo de la Champions, no mostró la ambición debida.
¿Las responsabilidades? Se reparten claramente en muchos frentes. Por un lado, el Cholo Simeone, un entrenador al que hay que agradecerle todo pero que debe considerar seriamente que llegó a su fin de ciclo. Sin ideas frescas y con pocas alternativas tácticas, debería dejar paso a otro. Ciertos jugadores no han mostrado el compromiso requerido: desde la inexplicable presencia de Lemar en la plantilla a un Diego Costa decepcionante (con solo 5 goles en Liga), del bajo nivel de Lodi, Trippier o Herrera a la intermitencia de Koke, Saúl, Vitolo, Morata (a pesar de ser el pichichi rojiblanco, con 12 goles en Liga) o Joao Félix. El portugués, que costó nada menos que 120 millones, demuestra calidad, pero la ha dosificado tanto que no compensa en sus resultados. Le necesitamos más. Como también necesitamos que sus compañeros suban un peldaño de calidad y que el equipo haga buenos fichajes. Porque el otro responsable, recordémoslo, es la propiedad del club (la familia Gil y su representante, el presidente Enrique Cerezo), que ha parecido más interesada en los últimos tiempos por vender que por incorporar con tino para estructurar un equipo de alto nivel, como nuestra categoría exige.
viernes, 14 de agosto de 2020
lunes, 3 de agosto de 2020
TEATRO / 66º Festival de Teatro Clásico de Mérida: "Anfitrión", de Molière
En estos tiempos excepcionales, marcados por la pandemia, hay que intentar retomar la vida de la forma más "normal" posible y seguir disfrutando de esos pequeños placeres que lo hacen todo más llevadero. Es el caso del teatro clásico que todos los años (ya 66) ofrece la ciudad de Mérida en su espléndido teatro romano, marco incomparable. En esta ocasión se trataba de la obra "Anfitrión", de Molière, obra, sí, del siglo XVII, pero basada en la comedia clásica de Plauto.
Dirigida por Juan Carlos Rubio, la adaptación vista en el festival funciona con su humor chispeante gracias a las estupendas actuaciones de todo su elenco. Seis actores que están brillantes y que, con sus diversos matices, aportan para hacer de la obra un estupendo espectáculo. Si Pepón Nieto, Paco Tous y Fele Martínez apuestan por el gracejo, Toni Acosta y María Ordóñez llenan el escenario de intensidad, mientras que Dani Muriel sorprende con su tono paródico.
La comedia es muy resultona, tiene pasajes tronchantes y muchas veces brilla en altos niveles. Además, la historia de dobles personalidades, engaños e infidelidades es bien aprovechada para buscar siempre la risa inteligente. Dice el director que se ha buscado el paralelismo con la sociedad actual cegada por las redes sociales. Bueno, quizá. A mí me parece que funciona más como reivindicación del papel femenino de la nobleza de los criados con respecto a los caprichos de los señores (o de los dioses). Quizá se echa en falta esa crítica política que tanto Plauto como Molière introducían en sus textos para resaltar la hipocresía de los poderosos. En cualquier caso, magnífica representación.
Dirigida por Juan Carlos Rubio, la adaptación vista en el festival funciona con su humor chispeante gracias a las estupendas actuaciones de todo su elenco. Seis actores que están brillantes y que, con sus diversos matices, aportan para hacer de la obra un estupendo espectáculo. Si Pepón Nieto, Paco Tous y Fele Martínez apuestan por el gracejo, Toni Acosta y María Ordóñez llenan el escenario de intensidad, mientras que Dani Muriel sorprende con su tono paródico.
La comedia es muy resultona, tiene pasajes tronchantes y muchas veces brilla en altos niveles. Además, la historia de dobles personalidades, engaños e infidelidades es bien aprovechada para buscar siempre la risa inteligente. Dice el director que se ha buscado el paralelismo con la sociedad actual cegada por las redes sociales. Bueno, quizá. A mí me parece que funciona más como reivindicación del papel femenino de la nobleza de los criados con respecto a los caprichos de los señores (o de los dioses). Quizá se echa en falta esa crítica política que tanto Plauto como Molière introducían en sus textos para resaltar la hipocresía de los poderosos. En cualquier caso, magnífica representación.
domingo, 5 de julio de 2020
LIBROS / "A propósito de nada - Autobiografía" (2020), de Woody Allen
Adentrándose en la autobiografía de Woody Allen, uno de los mejores cineastas contemporáneos, nos damos cuenta de varios hechos impactantes. Por un lado, que sus películas, aunque son fruto de una desbordante imaginación, están más ancladas en su vida real de lo que se podría pensar. Y, por otro, que, aunque puedan estar basadas en un intelecto enorme pleno de referencias y citas, en realidad el director reconoce humildemente sus limitaciones culturales. Además, el libro permite conocer mejor a la persona detrás del arquetipo que se ha construido en sus películas y puede constatar las diferencias: el joven Woody Allen real era atlético, deportista, odiaba el colegio, trataba de estafar mediante juegos de cartas y su ilusión era convertirse en mago. Afortunadamente para el Séptimo Arte, también era un apasionado del cine (eso sí, casi siempre de pelis de gangsters, acción y comedia, nada de obras de arte y ensayo, eso llegaría después) y desarrolló una faceta de humorista que fue la que le llevó a la fama y, posteriormente, a escribir y dirigir filmes. En este sentido, tuvo el empeño (y la suerte) de lograr imponer siempre su criterio artístico por encima de imposiciones comerciales o de los productores.
La primera parte del libro es una gozada pues está escrita con una letra chispeante, irónica, ácida y siempre humorística. Describe aquí todos sus inicios, en la vida, con su familia, amigos, novias, trabajos... Sobre todo detalla su faceta de humorista, escribiendo guiones para otros, incluidas importantes estrellas de la televisión, haciendo club de la comedia, etc. Su lectura es ágil y tremendamente entretenida, y Woody Allen siempre trata con gran respeto a todas las personas que han tenido ascendencia en su vida, tanto en el arte como en lo personal. En lo primero se echa en falta un glosario para ordenar la enorme cantidad de nombres que se citan. En lo segundo, declara su amor incondicional por su primera mujer, Louise Lasser, con la que tuvo una relación digamos que complicada. También relata sus fallidos intentos iniciales con el sexo opuesto y luego su colección nada desdeñable de relaciones. Hasta culminar con su profundo amor por Soon-Yi (hija adoptiva de Mia Farrow y su anterior pareja, André Previn) y su gran vocación de vida hogareña.
Sin embargo, su autobiografía también contiene en su segunda parte detalladas referencias a los peores momentos de su vida: cuando Mia Farrow le acusó de abusar de su propia hija adoptiva Dylan. Es ahí cuando la lectura se vuelve más farragosa, porque Woody Allen trata de dar todos los detalles posibles que justifiquen su inocencia. Inocencia, por otro lado, ratificada por los tribunales en su momento. El perfil que resulta de Mia Farrow roza la psicopatía (incluyendo los malos tratos físicos y psíquicos a Soon-Yi). En cualquier caso, a mí es el pasaje que menos me interesa. En cambio, sí echo en falta que hubiera dedicado más profusión a la descripción de sus películas, su preparación y desarrollo. En cualquier caso, una lectura imprescindible para los cinéfilos que aporta nueva luz sobre un genio de la comedia y uno de los grandes directores de la historia del cine.
La primera parte del libro es una gozada pues está escrita con una letra chispeante, irónica, ácida y siempre humorística. Describe aquí todos sus inicios, en la vida, con su familia, amigos, novias, trabajos... Sobre todo detalla su faceta de humorista, escribiendo guiones para otros, incluidas importantes estrellas de la televisión, haciendo club de la comedia, etc. Su lectura es ágil y tremendamente entretenida, y Woody Allen siempre trata con gran respeto a todas las personas que han tenido ascendencia en su vida, tanto en el arte como en lo personal. En lo primero se echa en falta un glosario para ordenar la enorme cantidad de nombres que se citan. En lo segundo, declara su amor incondicional por su primera mujer, Louise Lasser, con la que tuvo una relación digamos que complicada. También relata sus fallidos intentos iniciales con el sexo opuesto y luego su colección nada desdeñable de relaciones. Hasta culminar con su profundo amor por Soon-Yi (hija adoptiva de Mia Farrow y su anterior pareja, André Previn) y su gran vocación de vida hogareña.
Sin embargo, su autobiografía también contiene en su segunda parte detalladas referencias a los peores momentos de su vida: cuando Mia Farrow le acusó de abusar de su propia hija adoptiva Dylan. Es ahí cuando la lectura se vuelve más farragosa, porque Woody Allen trata de dar todos los detalles posibles que justifiquen su inocencia. Inocencia, por otro lado, ratificada por los tribunales en su momento. El perfil que resulta de Mia Farrow roza la psicopatía (incluyendo los malos tratos físicos y psíquicos a Soon-Yi). En cualquier caso, a mí es el pasaje que menos me interesa. En cambio, sí echo en falta que hubiera dedicado más profusión a la descripción de sus películas, su preparación y desarrollo. En cualquier caso, una lectura imprescindible para los cinéfilos que aporta nueva luz sobre un genio de la comedia y uno de los grandes directores de la historia del cine.
domingo, 7 de junio de 2020
ARTE / Museo del Prado: "Reencuentro"
Desde el sábado 6 de junio reabre el Museo del Prado tras el parón de la crisis del coronavirus y con una exposición muy especial llamada muy oportunamente "Reencuentro". Se trata de un resumen de lo mejor que contiene esta pinacoteca (una de los mejores del mundo, sin duda), de modo que nos encontramos ante la condensación por destilación de sus 250 obras más sublimes, muchas (190) reubicadas para estar todas juntitas como nunca. De este modo podemos contemplar los dos "Saturno" de Goya y de Rubens uno junto al otro, ver compartir sala a "Las Meninas" y "Las Hilanderas" en un espacio dedicado a Velázquez que es un gozo o encontrarnos al inicio del recorrido "La Anunciación", de Fra Angelico, y "El Descendimiento", de Van der Weyden, reunidos por primera vez. Amén de volver a disfrutar también de El Greco, Tiziano, Caravaggio, Tintoretto, Zurbarán, Murillo, Sorolla, Durero, Brueghel el Viejo, etc.
La exposición se articula básicamente en torno a la galería central y el aforo permitido es de un tercio (en la fase 3 será un 50%), además del uso obligatorio de la mascarilla y las sabidas medidas higiénicas y de distancia. El primer fin de semana (días 6 y 7 de junio) la entrada es gratuita previa reserva (todo agotado ya, claro) y el precio será de la mitad del ticket normal hasta su conclusión, prevista para el 13 de septiembre. Una idea brillante para una vuelta a la normalidad más "normal".
La exposición se articula básicamente en torno a la galería central y el aforo permitido es de un tercio (en la fase 3 será un 50%), además del uso obligatorio de la mascarilla y las sabidas medidas higiénicas y de distancia. El primer fin de semana (días 6 y 7 de junio) la entrada es gratuita previa reserva (todo agotado ya, claro) y el precio será de la mitad del ticket normal hasta su conclusión, prevista para el 13 de septiembre. Una idea brillante para una vuelta a la normalidad más "normal".
domingo, 31 de mayo de 2020
LIBROS / "La izquierda de Hollywood" (2002), de Paul Buhle y Dave Wagner
Al fin se ha traducido al español "La izquierda de Hollywood", el profundo análisis de Paul Buhle y Dave Wagner que desvela la visión progresista de la época dorada del cine estadounidense: especialmente los años 30 y 40. El libro enumera el nutrido grupo de directores, actores, guionistas, etc. que aportaron su trabajo para ayudar a crear uno de los periodos más gloriosos del Séptimo Arte, y detalla con gran precisión el enfoque izquierdista que confirieron a bastantes obras (más de las que se puede pensar en un principio), aportándoles un valor humanista y de crítica social mucho más profundo que las meras consignas ideológicas.
El gran talento de estos artistas produjo maravillas como "El enemigo público" (William A. Wellman, 1931), "Tiempos modernos" (Charles Chaplin, 1936), "La mujer marcada" (Lloyd Bacon, 1937), "Caballero sin espada" (Frank Capra, 1939), "El gran dictador" (Charles Chaplin, 1940), "Historias de Filadelfia" (George Cukor, 1940), "El halcón maltés" (John Huston, 1941), "Casablanca" (Michael Curtiz, 1942), "La llama sagrada" (George Cukor, 1942), "El sol sale mañana" (Roy Rowland, 1945), "El extraño amor de Martha Ivers" (Lewis Milestone, 1946), "Encrucijada de odios" (Edward Dmytryk, 1947), "Monsieur Verdoux" (Charles Chaplin, 1947), "La ciudad desnuda" (Jules Dassin, 1948) o "El ídolo de barro" (Mark Robson, 1949). Muchos filmes se concentraron en el cine negro para expresar mejor su crítica a la deshumanización del capitalismo pero, lo más sorprendente, su influencia caló en géneros inesperados: desde la comedia al western. En cualquier caso, sin el trabajo enorme de estas personas el cine clásico tal como lo conocemos habría perdido muchas obras maestras.
Capítulo aparte merece la Caza de Brujas, la etapa más negra de la democracia estadounidense y que tuvo como objetivo cerril la persecución en Hollywood de las ideas que sonaran a progresistas bajo la simple y torticera acusación de estar a las órdenes de Stalin. El ajuste de cuentas llegó con "Solo ante el peligro" (Fred Zinnemann, 1952), la directa acusación contra los inquisidores encabezados por el senador Joseph McCarthy y la última película "roja" de este espléndido y fructífero periodo.
El gran talento de estos artistas produjo maravillas como "El enemigo público" (William A. Wellman, 1931), "Tiempos modernos" (Charles Chaplin, 1936), "La mujer marcada" (Lloyd Bacon, 1937), "Caballero sin espada" (Frank Capra, 1939), "El gran dictador" (Charles Chaplin, 1940), "Historias de Filadelfia" (George Cukor, 1940), "El halcón maltés" (John Huston, 1941), "Casablanca" (Michael Curtiz, 1942), "La llama sagrada" (George Cukor, 1942), "El sol sale mañana" (Roy Rowland, 1945), "El extraño amor de Martha Ivers" (Lewis Milestone, 1946), "Encrucijada de odios" (Edward Dmytryk, 1947), "Monsieur Verdoux" (Charles Chaplin, 1947), "La ciudad desnuda" (Jules Dassin, 1948) o "El ídolo de barro" (Mark Robson, 1949). Muchos filmes se concentraron en el cine negro para expresar mejor su crítica a la deshumanización del capitalismo pero, lo más sorprendente, su influencia caló en géneros inesperados: desde la comedia al western. En cualquier caso, sin el trabajo enorme de estas personas el cine clásico tal como lo conocemos habría perdido muchas obras maestras.
Capítulo aparte merece la Caza de Brujas, la etapa más negra de la democracia estadounidense y que tuvo como objetivo cerril la persecución en Hollywood de las ideas que sonaran a progresistas bajo la simple y torticera acusación de estar a las órdenes de Stalin. El ajuste de cuentas llegó con "Solo ante el peligro" (Fred Zinnemann, 1952), la directa acusación contra los inquisidores encabezados por el senador Joseph McCarthy y la última película "roja" de este espléndido y fructífero periodo.
sábado, 16 de mayo de 2020
LIBROS / "Billy Wilder: nadie es perfecto" (1992), de Hellmuth Karasek
Es una gozada leer este repaso a la carrera cinematográfica del maestro Billy Wilder que el periodista alemán Hellmuth Karasek publicó en 1992 tras años de conversaciones con el genio austríaco. Escrita en orden cronológico, la obra abarca desde sus inicios como periodista en Viena, su huída por el nazismo, su primera experiencia como (co)director en Francia y después en Estados Unidos, donde se consagró como guionista para otro maestro, Ernst Lubitsch, hasta desarrollarse como director en Hollywood. En el libro se van conociendo detalles de todas sus películas, de sus valoraciones sobre la creación, el rodaje, los problemas de producción, las relaciones con los actores, la satisfacción (o no) final con cada obra... Destacan pasajes como el balance con sus colaboradores en la escritura (básicamente, Charles Brackett e I.A.L. Diamond), su amistad con Marlene Dietrich o con Jack Lemmon y Walter Matthau, sus tensas relaciones profesionales con Marilyn Monroe, su decidida defensa de la libertad de expresión en la Caza de Brujas, sus opiniones sobre otros directores... Y, desde luego, es maravilloso conocer los entresijos que dieron lugar a incontestables obras maestras del Séptimo Arte como "Perdición" (1944), "Días sin huella" (1945), "El crepúsculo de los dioses" (1950), "El gran carnaval" (1951), "Sabrina" (1954), "La tentación vive arriba" (1955), "Testigo de cargo" (1958), "Con faldas y a lo loco" (1959), "El apartamento" (1960), "Uno, dos, tres" (1961), "Irma la dulce" (1963), "Bésame, tonto" (1964), "En bandeja de plata" (1966), "La vida privada de Sherlock Holmes" (1970), "¿Qué ocurrió entre tu padre y mi madre?" (1972) y "Primera plana" (1974).
viernes, 17 de abril de 2020
LIBROS / "Sapiens: de animales a dioses" (2014), de Yuval Noah Harari
El historiador israelí Yuval Noah Harari realiza en "Sapiens" un recorrido total, tan intenso y magnético como provocador, por la trayectoria del homo sapiens, del ser humano, desde su surgimiento hasta la actualidad, así como su proyección futura. Se trata de un libro imprescindible que intenta responder a cuestiones cruciales (con respuestas políticamente incorrectas): cómo nuestra especie logró imponerse en la lucha por la existencia (aniquilando a los neanmdertales), por qué nuestros ancetros recolectores se unieron para crear ciudades y reinos (provocando menor bienestar) o cómo llegamos a creer en dioses, en naciones y en derechos humanos y a confiar en el dinero, los libros o las leyes (todas ellas convenciones inventadas por nosotros mismos).
El libro disecciona los momentos más trascendentales de la humanidad, sobre los que arroja nueva luz para apuntar también sus devastadoras consecuencias. Así, nos revela las verdaderas implicaciones de la revolución cognitiva (la que nos llevó al habla y la comunicación), la revolución agrícola (que nos hizo asentarnos en comunidades sociales) y la revolución científica (que va de la mano del capitalismo y del imperialismo). Todo ello está analizado desde una visión historiográfica, sí, pero también en combinación con enfoques biológicos, antropológicos, paleontológicos y económicos.En última instancia, Yuval Noah Harari intenta contestar a preguntas tan relevantes como si hemos ganado felicidad a medida que ha avanzado la historia, si seremos capaces de liberar alguna vez nuestra conducta de la herencia del pasado o si podemos hacer algo para influir en siglos futuros.
El libro disecciona los momentos más trascendentales de la humanidad, sobre los que arroja nueva luz para apuntar también sus devastadoras consecuencias. Así, nos revela las verdaderas implicaciones de la revolución cognitiva (la que nos llevó al habla y la comunicación), la revolución agrícola (que nos hizo asentarnos en comunidades sociales) y la revolución científica (que va de la mano del capitalismo y del imperialismo). Todo ello está analizado desde una visión historiográfica, sí, pero también en combinación con enfoques biológicos, antropológicos, paleontológicos y económicos.En última instancia, Yuval Noah Harari intenta contestar a preguntas tan relevantes como si hemos ganado felicidad a medida que ha avanzado la historia, si seremos capaces de liberar alguna vez nuestra conducta de la herencia del pasado o si podemos hacer algo para influir en siglos futuros.
sábado, 4 de abril de 2020
CRISIS MUNDIAL / Un antes y un después del coronavirus
Tras la decisión tomada el 14 de marzo, España alcanza la tercera semana de confinamiento y Pedro Sánchez ha anunciado una nueva prórroga que nos llevará hasta las seis semanas el próximo 26 de abril. Por lo menos. Es la única forma que hemos encontrado de parar el contragio del coronavirus SARS-CoV-2. Parece mentira pero un bichito minúsculo (que se transmite por las gotas respiratorias -al toser, al hablar...-) ha puesto a sus pies a todo el mundo, que progresivamente va paralizando en buena medida sus economías, con la cadena de consecuencias sociales que ello implica.
Pasados los momentos de las bromas y del pánico, toca reflexionar muy seriamente. Al principio se pensó que esto era un problema chino, de pueblos asiáticos lejanos que comen murciélagos o pangolines. Se minusvaloró tantísimo el grave problema... La lentitudad y opacidad de las autoridades chinas tampoco ayudó. Pero se percibió una autosuficiencia en Europa que nos llevó a restar la importancia debida. No es simplemente una cuestión de si algunos salieron de manifestación el día 8 de marzo o si muchos iban a misa o asistían al fútbol, incluso viajando a otros países europeos, aunque todo eso también contó, claro. Pero sería una mezquindad y quedarse en la mera paja de un asunto que tiene dimensiones de pandemia. Hubo un exceso colectivo de confianza, desgraciadamente muy frecuente en el ser humano. Peor aún fue el desprecio fruto de la soberbia de los países que no reaccionaron a tiempo cuando ya sí se sabía el serio alcance de la crisis: Boris Johnson en el Reino Unido, Jair Bolsonaro en Brasil y Donald Trump en Estados Unidos.
En cualquier caso, las consecuencias las pagaremos todos, y unos más que otros. Desgraciadamente, España es uno de los países más afectados. Más adelante ya se harán las pertinentes investigaciones de por qué razón esto es así: si realmente (tal como se está observando de las mutaciones del bicho) el virus nos llegó de viajeros alemanes y británicos venidos de China. Ahora es el momento de luchar y vencer a este coronavirus: salvar a la mayor gente posible (y esa es la tarea de los héroes sanitarios, lo que nos recuerda lo importante que es tener un excelente sistema sanitario), un material y equipamiento médico adecuado (esa producción que, en los últimos años, hemos ido trasladando precisamente a Asia) y conseguir la vacuna (la importancia de financiar la ciencia en este país).
Y habrá que ir planificando cómo saldremos de la crisis. Se podrá vencer al virus pero, ¿cambiará nuestro comportamiento social? ¿Podremos seguir yendo a los bares o ir de turismo? ¿Cuánto tiempo pasará hasta que se normalice, si es que se normaliza? ¿O habrá cambios permanentes? ¿El virus será recurrente a partir de ahora? En cuanto a consecuencias sociales, ¿quién pagará el pato? ¿Las clases medias y bajas, como en la crisis económica de 2008? ¿Darán el callo las clases altas con sus redes de evasión fiscal (las legales y las ilegales)? ¿Se mantendrá (y potenciará) el sistema social protector o se individualizará la sociedad y se acrecentarán las desigualdades? En nuestras manos está. De momento, este Gobierno parece el adecuado para ello pero, de nuevo, estos problemas tan enormes son cuestiones mundiales o, al menos, de tamaño europero: la UE no puede permitirse volver a decepcionar. Y, finalmente, de cara al futuro, con el fin de no volver a repetir esta tragedia (humana, primero de todo, y también económica, que asimismo es humana), para no tener que parar las economías de esta manera, habrá que revisar muy seriamente los protocolos contra las epidemias. A nivel mundial. El intercambio de información veraz es vital. Vital. Literalmente.
Pasados los momentos de las bromas y del pánico, toca reflexionar muy seriamente. Al principio se pensó que esto era un problema chino, de pueblos asiáticos lejanos que comen murciélagos o pangolines. Se minusvaloró tantísimo el grave problema... La lentitudad y opacidad de las autoridades chinas tampoco ayudó. Pero se percibió una autosuficiencia en Europa que nos llevó a restar la importancia debida. No es simplemente una cuestión de si algunos salieron de manifestación el día 8 de marzo o si muchos iban a misa o asistían al fútbol, incluso viajando a otros países europeos, aunque todo eso también contó, claro. Pero sería una mezquindad y quedarse en la mera paja de un asunto que tiene dimensiones de pandemia. Hubo un exceso colectivo de confianza, desgraciadamente muy frecuente en el ser humano. Peor aún fue el desprecio fruto de la soberbia de los países que no reaccionaron a tiempo cuando ya sí se sabía el serio alcance de la crisis: Boris Johnson en el Reino Unido, Jair Bolsonaro en Brasil y Donald Trump en Estados Unidos.
En cualquier caso, las consecuencias las pagaremos todos, y unos más que otros. Desgraciadamente, España es uno de los países más afectados. Más adelante ya se harán las pertinentes investigaciones de por qué razón esto es así: si realmente (tal como se está observando de las mutaciones del bicho) el virus nos llegó de viajeros alemanes y británicos venidos de China. Ahora es el momento de luchar y vencer a este coronavirus: salvar a la mayor gente posible (y esa es la tarea de los héroes sanitarios, lo que nos recuerda lo importante que es tener un excelente sistema sanitario), un material y equipamiento médico adecuado (esa producción que, en los últimos años, hemos ido trasladando precisamente a Asia) y conseguir la vacuna (la importancia de financiar la ciencia en este país).
Y habrá que ir planificando cómo saldremos de la crisis. Se podrá vencer al virus pero, ¿cambiará nuestro comportamiento social? ¿Podremos seguir yendo a los bares o ir de turismo? ¿Cuánto tiempo pasará hasta que se normalice, si es que se normaliza? ¿O habrá cambios permanentes? ¿El virus será recurrente a partir de ahora? En cuanto a consecuencias sociales, ¿quién pagará el pato? ¿Las clases medias y bajas, como en la crisis económica de 2008? ¿Darán el callo las clases altas con sus redes de evasión fiscal (las legales y las ilegales)? ¿Se mantendrá (y potenciará) el sistema social protector o se individualizará la sociedad y se acrecentarán las desigualdades? En nuestras manos está. De momento, este Gobierno parece el adecuado para ello pero, de nuevo, estos problemas tan enormes son cuestiones mundiales o, al menos, de tamaño europero: la UE no puede permitirse volver a decepcionar. Y, finalmente, de cara al futuro, con el fin de no volver a repetir esta tragedia (humana, primero de todo, y también económica, que asimismo es humana), para no tener que parar las economías de esta manera, habrá que revisar muy seriamente los protocolos contra las epidemias. A nivel mundial. El intercambio de información veraz es vital. Vital. Literalmente.
viernes, 6 de marzo de 2020
OCIO / Comienza el XII Concurso de Tapas de Quintanar
Empieza una nueva edición, la decimosegunda ya, del veterano Concurso de Tapas de Quintanar de la Orden (Toledo), que se desarrollará entre los días 6 y 22 de marzo. Y comienza con la tibieza inicial que da saber que solo 16 bares y restaurantes de la localidad se han animado a participar, la cifra más baja de la historia del certamen. Más sentidas son las ausencias de algunos de los más importantes restaurantes (Granero, Santa Marta, San Francisco, El Almirez...), que siempre aportan calidad. Si queremos un concurso de nivel deben estar los mejores. Quizá no sea una actividad que genere especial rentabilidad a los establecimientos, y sí mucho trabajo, quizá puedan existir recelos por algunos motivos que deben quedar como menores... Porque lo importante es que se trata de un acto ya consolidado en el municipio y que, de alguna manera, sí, pone a Quintanar en el mapa una vez al año, y además crea un buen ambiente y animación en el pueblo, algo que evidentemente se necesita con urgencia.
Desde aquí animo a los restaurantes y bares a que reconsideren sus negativas y vuelvan a unirse al club de la tapa. Todos juntos es mejor.
Desde aquí animo a los restaurantes y bares a que reconsideren sus negativas y vuelvan a unirse al club de la tapa. Todos juntos es mejor.
sábado, 15 de febrero de 2020
MÚSICA / El último vuelo de Barón Rojo
Cuarenta años después de su creación, Barón Rojo, una de las bandas más importantes (si no la más) del heavy-rock español, pone fin a su carrera con una gira nacional e internacional de despedida, tal llegó a ser su alcance mundial. Es agridulce comprobar cómo a pesar de su calidad compositiva, navegando siempre entre el blues-rock duro más clásico y el metal, su alto nivel técnico (Armando de Castro es sin duda uno de los grandes guitarristas del género) y su cantidad de temas míticos, el grupo no acaba de lograr el merecido reconocimiento masivo de su estatus de superestrellas. Quizá haya influido en su falta de consolidación definitiva el hecho de que la banda se partiera con la temprana marcha del carismático bajista y co-compositor Sherpa y del batería Hermes Calabria, dejando un rastro de desencuentros personales con los hermanos De Castro. En cualquier caso, los 80 fueron de Barón Rojo y su influencia desde entonces ha sido incontestable, si bien su ascendiente en el heavy no ha sido igualado.
El viernes 14 de febrero en el Lava de Valladolid, Barón Rojo dieron todo lo que pueden dar a estas alturas, y eso que Carlos de Castro, guitarrista y cantante, va con zapato ortopédico a la espera de una operación que se deberá posponer hasta que concluya la gira en diciembre (¡eso es amor al arte!). Fueron nada menos que dos horas y cuarto de concierto recorriendo su amplia discografía, aunque, lógicamente, haciendo paradas más detalladas en álbumes como "Larga vida al rock and roll" (1981), "Volumen brutal" (1982) o "Metalmorfosis" (1983), auténticas obras maestras del género. Lo dan todo en el escenario y les sobran tablas, y la calidad y animosidad del batería y del bajista (ambos estupendos virtuosos) conforman un combo compacto, unido y que se deja la piel. Su amor por la música se transmite con facilidad al público y su despedida del cocnierto solo hace el momento más agridulce aún...
Antes actuaron otros clásicos del heavy ochentero: Obús. Comandados por el cantante Fortu, que mantiene en buena forma su voz dramática a lo Rob Halford (Judas Priest), así como su actitud chulesca en escena y de conexión con la audiencia a lo Mick Jagger (The Rolling Stones), la banda repartió con eficacia y entrega sus mejores temas, esos que pertenecen a la edad dorada del heavy español. Eso fue más que suficiente, fue estupendo.
El viernes 14 de febrero en el Lava de Valladolid, Barón Rojo dieron todo lo que pueden dar a estas alturas, y eso que Carlos de Castro, guitarrista y cantante, va con zapato ortopédico a la espera de una operación que se deberá posponer hasta que concluya la gira en diciembre (¡eso es amor al arte!). Fueron nada menos que dos horas y cuarto de concierto recorriendo su amplia discografía, aunque, lógicamente, haciendo paradas más detalladas en álbumes como "Larga vida al rock and roll" (1981), "Volumen brutal" (1982) o "Metalmorfosis" (1983), auténticas obras maestras del género. Lo dan todo en el escenario y les sobran tablas, y la calidad y animosidad del batería y del bajista (ambos estupendos virtuosos) conforman un combo compacto, unido y que se deja la piel. Su amor por la música se transmite con facilidad al público y su despedida del cocnierto solo hace el momento más agridulce aún...
Antes actuaron otros clásicos del heavy ochentero: Obús. Comandados por el cantante Fortu, que mantiene en buena forma su voz dramática a lo Rob Halford (Judas Priest), así como su actitud chulesca en escena y de conexión con la audiencia a lo Mick Jagger (The Rolling Stones), la banda repartió con eficacia y entrega sus mejores temas, esos que pertenecen a la edad dorada del heavy español. Eso fue más que suficiente, fue estupendo.
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