Desde el sábado 6 de junio reabre el Museo del Prado tras el parón de la crisis del coronavirus y con una exposición muy especial llamada muy oportunamente "Reencuentro". Se trata de un resumen de lo mejor que contiene esta pinacoteca (una de los mejores del mundo, sin duda), de modo que nos encontramos ante la condensación por destilación de sus 250 obras más sublimes, muchas (190) reubicadas para estar todas juntitas como nunca. De este modo podemos contemplar los dos "Saturno" de Goya y de Rubens uno junto al otro, ver compartir sala a "Las Meninas" y "Las Hilanderas" en un espacio dedicado a Velázquez que es un gozo o encontrarnos al inicio del recorrido "La Anunciación", de Fra Angelico, y "El Descendimiento", de Van der Weyden, reunidos por primera vez. Amén de volver a disfrutar también de El Greco, Tiziano, Caravaggio, Tintoretto, Zurbarán, Murillo, Sorolla, Durero, Brueghel el Viejo, etc.
La exposición se articula básicamente en torno a la galería central y el aforo permitido es de un tercio (en la fase 3 será un 50%), además del uso obligatorio de la mascarilla y las sabidas medidas higiénicas y de distancia. El primer fin de semana (días 6 y 7 de junio) la entrada es gratuita previa reserva (todo agotado ya, claro) y el precio será de la mitad del ticket normal hasta su conclusión, prevista para el 13 de septiembre. Una idea brillante para una vuelta a la normalidad más "normal".
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domingo, 7 de junio de 2020
lunes, 13 de junio de 2011
ARTE / El joven Ribera en el Prado
Hasta el 31 de julio, el madrileño Museo del Prado expone una colección de una treintena de pinturas de los primeros años de José de Ribera, una oportunidad excelente de disfrutar de este notable artista. Ribera, nacido en Játiva (Valencia) en 1591, vivió y desarrolló su obra en Italia, primero en Roma y luego en Nápoles, a partir de 1616. Su pintura se enclava en lo mejor del naturalismo, al principio tenebroso e influenciado por Caravaggio y, posteriormente, más colorista y luminoso, en la línea de Van Dyck. En su etapa inicial, en Roma, destacó por los cuadros apaisados y dedicados a escenas históricas, como "El juicio de Salomón" (ver imagen) y "Apostolado Longhi". Precisamente, estos cuadros fueron atribuidos hasta el año 2002 a un pintor desconocido, denominado simplemente como el Maestro del Juicio de Salomón, hasta que se descubrió la verdadera autoría de Ribera. También destacaría la serie dedicada a los Sentidos humanos, que me ha agradado especialmente. En cambio, en Nápoles opta por pinturas verticales con personajes resaltados lumínicamente y rodeados de otros en la oscuridad, muchas veces con actitudes burlescas. Aquí destacaría las crudas "Preparativos para la crucifixión" y "El martirio de San Bartolomé".Presentación multimedia de la exposición "El joven Ribera".
viernes, 31 de diciembre de 2010
ARTE / Pasión por Renoir en el Prado
Terminemos 2010 con la sublime belleza de la obra de Pierre-Auguste Renoir, que tenemos la suerte de poder contemplar en el Museo del Prado hasta el próximo 13 de febrero. Se trata de 31 cuadros del pintor impresionista francés reunidos por el coleccionista norteamericano Robert Sterling Clark y que ahora se muestra bajo el llamativo título de "Pasión por Renoir". Aquí podremos deleitarnos con esos retratos femeninos (y sus melancólicos ojos), especialidad del maestro, como es el caso de "Palco en el teatro" (1880) -en la imagen-, "Muchacha dormida" (1880), "Muchacha con abanico" (1879) o "Retrato de una joven" (1874). Pero también comprobaremos la onírica hermosura de sus paisajes ("Venecia, Palacio Ducal" -1881-, "La barca-lavadero de Bas-Meudon" -1874-, "El puente de Chatou" -1875-, "Marea baja" -1883-, "Puesta de sol" -1879 o 1881- y "Bahía de Nápoles, atardecer" -1881-), así como de sus bodegones y plantas: "Peonías" (1880), "Cebollas" (1881) y "Frutero con manzanas" (1883).
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