domingo, 21 de septiembre de 2008

CINE / 56º Festival de San Sebastián (I)



Viernes, 19 de septiembre de 2008

Empezamos con una dura crítica a Mikel Olaciregui, director del festival donostiarra: ¿cómo es posible que para inaugurar la sección oficial y, al tiempo, homenajear a Antonio Banderas (al que se entregaba el premio Donostia), se elija un bodrio como "The Other Man", película (?) que espero nunca llegue a las pantallas comerciales? No sólo el filme, perpetrado por el británico Richard Eyre, es absolutamente infumable, sino que, precisamente, la actuación de Antonio Banderas es de lo más lamentable. El malagueño ha vivido momentos mejores y quizá su periplo por tierras americanas no esté siendo del todo afortunado, pero esto es más que un resbalón. Eso fue el viernes, pero el sábado ya mejoró el nivel.


"Frozen River"

Sábado, 20 de septiembre de 2008

Dentro de la sección oficial, "Frozen River" es una independiente norteamericana de un muy definido estilo Sundance, donde Courtney Hunt cuenta una historia de forma muy convincente y apoyándose en una sobresaliente actuación de su actriz principal, Melissa Leo. Ésta hace el papel de madre coraje que, tras la huida de su marido, tiene que sacar adelante a sus dos hijos entre un mar de deudas, vagos sueños de felicidad futura y una dura realidad presente. Acabará dedicándose a transportar ilegales por la frontera con Canadá, aprovechando la permisividad del territorio Mohawk, donde conocerá a una mujer que también arrastra lo suyo y que la introduce en ese trabajo infrahumano. Y todo ello es contado con concisión y sin caer en lugares comunes ni dramatismos facilones.

También bastante bueno es el resultado de "El niño con el pijama de rayas" (fuera de concurso), de Mark Herman, original incursión en el drama judío desde el punto de vista nazi. O, en concreto, desde la visión del hijo pequeño del jefe de uno de aquellos despreciables campos de concentración. Basada en el conocido best-seller literario, la película narra el drama personal de esa familia alemana que tiene que funcionar, quererse, apoyarse, etc. mientras el padre ejerce su cargo con frialdad administrativa. Pero la amistad del niño con otro pequeño encerrado en el campo acabará por desatar la tragedia.

Como no podía ser menos, siempre es agradable hacer un paréntesis para visionar alguno de los clásicos que ofrece el festival. En esta ocasión ha sido "Proibito" (1954), de Mario Monicelli, un espléndido filme sobre viejas rencillas en la Italia rural de la época, donde el honor se limpiaba con sangre por menos de nada. En medio, el párroco recién llegado, interpretado por Mel Ferrer, que tendrá que sudar para, por un lado, intermediar entre los Corraine y los Barras, las dos familias enfrentadas a muerte, y, por otro, superar el (muy carnal) amor que le profesa la hija de uno de los rivales, una estupendísima Lea Massari. Tremenda situación.

Y cerró la jornada "Quemar después de leer", lo nuevo de los hermanos Cohen, vista en la sección paralela Zabaltegi. Se trata de una comedia demasiado surrealista, donde todo puede pasar aunque no quede muy bien estructurado. La trama se inicia cuando los trabajadores de un gimnasio (la eficaz Frances McDormand y el excesivo Brad Pitt) encuentran un CD con datos de un espía de la CIA, bien interpretado por un John Malkovich al que tuvimos la oportunidad de ver y escuchar en la presentación en el Kursaal: un poco ido está el hombre, por cierto, ¿no? La película, que tiene también por ahí a (el siempre acertado) George Clooney y a (la siempre enfadada) Tilda Swinton, se difruta a ratos, pero no pasará a la historia de esos grandes clásicos como "Muerte entre las flores" (1990), "Fargo" (1996) y "El gran Lebowsky" (1998). Persiste la duda razonable de que éstas fueran dirigidas por el vecino, como cuenta la leyenda urbana...

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