Enganché el día bien pronto para La Bien Querida, que tenía ganas de verla en directo. Y, bueno, un concierto agradable y en buena sintonía con el público, aunque la veo más naíf de lo que aparenta pretender. Luego Tulsa prensentaron sobre las tablas el giro que han dado a su sonido, desde el americana de sus inicios hacia algo más oscuro y elaborado. Prefería su etapa inicial. En cambio, Kokoshca sí que elaboran bastante bien sus desarrollos guitarreros y realizaron una estupenda actuación. Los canadienses Chad VanGaalen no acabaron de cuajar ni se les vio un sonido muy definido dentro de una especie de indie-folk-rock. Melange no estuvieron mal pero su rock psicodélico se vuelve muy espeso muchas veces. Y llegaron Perro para dar un poco de frescura y desenfado. Los murcianos funcionan muy bien en directo con su post-punk-progresivo nuevaolero. O algo así.
Y llegaron los escoceses The Jesus And Mary Chain para hacer uno de los mejores conciertos que les he visto nunca. Quizá la edad les ha templado algo pero también les ha dado un virtuosismo y una profesionalidad envidiables. Van a lo suyo, domando el ruido, desde lo emotivo a los desatado. Eso sí, los hermanos Reid no se hablan, cada uno a lo suyo, Jim en el micrófono con su voz particular y William a la guitarra en su rinconcito, saturando los amplis a voluntad. Una delicia de setlist que abarcó (casi) todas sus épocas y diferentes sonidos. Después, Los Planetas. Antes eran mi banda de referencia pero su última etapa entroncada con el flamenco nunca la he entendido, la verdad. Pero el caso es que los granadinos siguen cautivando en directo, aunque J tenga la (mala) voz que tiene, y cuentan con canciones gloriosas para dar y tomar. Y como el sonido estuvo bastante aceptable, pues se disfrutó buenamente.
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domingo, 27 de mayo de 2018
lunes, 6 de enero de 2014
LIBROS / "Una semana en el motor de un autobús" (2011), de Nando Cruz
Un libro para los que les gusta desentrañar momentos claves de la música. Eso fue la grabación de "Una semana en el motor de un autobús", el tercer disco de Los Planetas, hoy considerado uno de los mejores álbumes de la historia del pop español. Pero por aquel entonces, hablamos del año 1998 y meses previos, el grupo granadino, que había tocado ya la gloria con su obra maestra, "Súper 8" (1994), y prolongado su estado de gracia con "Pop" (1996), estaba al borde la ruptura. Incluso durante la preparación de las nuevas canciones no estaba claro ni siquiera que se fuera a grabar tal disco. El periodista Nando Cruz narra con precisión los acontecimientos de esa época (desde las relaciones interpersonales hasta los significados de los temas) y de cómo, poco a poco, se fue gestando la que acabaría siendo obra fundamental de la banda y catártico momento para prolongar su existencia hasta nuestros días. Un ejemplo de excelente literatura musical, más común en los países anglosajones y de la que andamos desgraciadamente faltos por estos lares.
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