En el fondo es lamentable: la incapacidad para hablar bien otros idiomas en este país parece ya un lugar común. Pero que importantes personalidades (incluyendo el Presidente del Gobierno) como Emilio Botín hagan el ridículo en la escena internacional ya es la monda. Y este post trata de ver el lado humorístico, así que riámonos sanamente de nuestros defectos. Y más aún tratándose de un banquero, claro, ése que nos tiene atrapados por las mismas hipotecas. Y va con subtítulos, por si alguno se pierde.
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