Por su parte, Avril Lavigne venía a reverdecer los laureles de reina del punk-pop de principios de los 2000. Y vaya si lo consiguió, sacando a relucir su mejor actitud de rebeldía comercialmente dosificada y sus canciones resultonas y saltarinas. Sorprendentemente, por el tiempo pasado, su música sigue teniendo bastantes fans. Un agradable descubrimiento fue The Gaslight Anthem, el grupo de Nueva Jersey que muestra en directo una curiosa combinación entre el tono (y la voz) de Bruce Springsteen con una actitud y cierto sonido punk-rock. Realmente brillantes. En cambio, el metal-hardcore ramplón de los británicos Bring Me The Horizon acabó aburriéndome.

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